Project Gutenberg's Florante, by Francisco Baltazar (AKA Francisco Balagtas)

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Title: Florante

Author: Francisco Baltazar (AKA Francisco Balagtas)

Translator: Epifanio De Los Santos

Release Date: April 3, 2005 [EBook #15531]

Language: Spanish and Tagalog

Character set encoding: ISO-8859-1

*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK FLORANTE ***




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FLORANTE

VERSIN CASTELLANA DEL POEMA TAGALO
CON UN ENSAYO CRTICO

POR

EPIFANIO DE LOS SANTOS

REIMPRESO
DE LOS NMEROS 7 Y 8 DE
THE PHILIPPINE REVIEW
DE 1916
POR
GREGORIO NIEVA, Editor y Propietario
MANILA




VIDA
DE
FLORANTE Y LAURA

En el Reino de Albania, deducida de la historia o crnica pintoresca
de las gestas del antiguo Imperio Heleno y versificada por un amante
de la Poesa Tagala




A CELIA


1.

  Cuando en el pensamiento torno a leer,
de nuestros amores los idos das,
habra acaso imagen grabada en l,
que no fuera Celia, la que puso nido en mi pecho?

2.

  Aquello, Celia, que sola infundirme pavor
que a amor pusieses en olvido,
abism a este infortunado
en la honda brea del dolor.

3.

  Olvidara, por ventura, de leer
los tiempos idos de nuestro cario,
el amor de que me hiciste objeto
y mis desvelos y desventuras?

4.

  Pas el da asaz dulcsimo;
tan slo qued amor;
anhelo supremo atenazar mi pecho
hasta que en la fosa mi cadver descanse.

5.

  Hoy que la orfandad entristece mi alma,
lo que hago para divertir la pena
es recordar tiempos idos,
con tu imagen, y la entrevista felicidad.

6.

  Imagen trazada por pincel amante,
grabada en el corazn y en el entendimiento,
prenda nica confiada a mi custodia
y que no ser robada ni en la sepultura.

7.

  Mi alma, de suyo, vaga
por las revueltas y barrios hollados por sus plantas,
y a los ros, no profundos, de Beata e Hilom,
mi corazn enamoradizo suele emigrar.

8.

  Mi fantasa suele apoyarse
en el pie de la manga, donde pasbamos,
y con los colgantes frutos que deseabas coger
dar alivio a mi corazn hurfano.

9.

  Mi ser todo se iba
en suspiros cuando t enfermaste,
las desesperaciones se me volvan cielo,
Paraso tambin la llovediza habitacioncilla.

10.

  Adoraba tu imagen
en el Macati ro donde se reflejaba;
rastreaba tambin en el bullicioso embarcadero,
sobre la piedra del piso, las impresiones de tus plantas.

11.

  Vuelven, y como si tuviese delante,
aqu, los venturosos tiempos,
cual madrugador baista que se aprovecha del agua dulce
antes de enturbiarla la salobre del mar.

12.

  Creo an oir tu decir favorito:
_por tres das no se ha dado en el blanco_,
a que contestaba jubiloso;
_y para una persona hay tanto en mantenimiento!_

13.

  Cierto que nada hay que no recuerde
mi pensamiento de la huida alegra
que slo de imaginarla corren mis lgrimas
al tiempo que gimo "Oh, qu infortunio!"

14.

  Dnde ests, Celia, alegra del vivir?
Y nuestro amor por qu no ech races?
Dnde est el tiempo en que una mirada tuya
era mi vida, alma y cielo?

15.

  Por qu, cuando nos separamos,
no se cort el hilo de mi maldita existencia?
Tu memoria es mi muerte,
porque en mi corazn, Celia, eternamente vives.

16.

  Esta afliccin sin tasa,
por causa tuya, o por la dicha que huy,
es la que me invita a cantar,
narrar la vida de un infortunado.

17.

  Celia, harto comprendo cun tmida
e ignorante mi musa, y cun melanclico es su canto,
sobre balad, aspersimo;
mas, sanle propicios tus odos y entendimiento.

18.

  Es el primer fruto de mis cortos alcances,
que ofrendo a tus nobles huellas;
recbelo, aunque, de valer, ajeno,
porque viene de un corazn sincero y amante.

19.

  Aun cuando vaya e insultos hagan carne en ella,
mis desvelos sern bien pagados,
si su lectura te arranca un sollozo
que recuerde al ofrendador.

20.

  Alegres ninfas de la laguna Bay,
sirenas de cancin inefable,
a vosotras hoy os invoca,
con harto dolor, mi pobre musa.

21.

  Surgid a la ribera y mrgenes circundantes,
y acompaad con vuestra lira mi pobre cancin,
que, aunque la parlante vida se corte,
es su deseo que el fiel amor cunda.

22.

  T, flor de mis ensueos,
Celia, que llevas por divisa M. A. R.,
a la Virgen Madre ora
por tu devoto servidor que es F. B.




AL LECTOR


1.

  Gracias a t, lector querido,
si a mis desvelos das valer;
que la poesa, aunque brote de mi caudal escaso,
la aprovechar quien sondearla quiera.

2.

  Si a las primeras de cambio parece acedo y acre,
por la agrura e inmadurez de la corteza,
pruebe la vainilla pulposa del fruto
y catar sabor agradable el docto lector.

3.

  No pretendo estima en demasa,
haga chacota y ludibrio de mis pobres versos;
haz lo que quieras, que el arpa est en tus manos,
pero no cambies nicamente el verso.

4.

  Si a tu lectura hallas verso impropio,
antes de darlo al raspadillo, o por errneo,
examnalo bien de arriba a abajo,
y lo vers limpio y correcto.

5.

  Si viene, anotado, cualquier pie de verso,
si no lo entiende porque es un erudito decir,
fije la vista hacia abajo,
y comprender todo su sentido.

6.

  Hago punto aqu, oh lector discreto!
As no me pase lo de Segismundo,
que un tan dulce y sabroso lenguaje
troc en salobre, a fuerza de cambiar el verso.




COMIENZO DE LA NARRACIN


1.

  rase un sombro, melanclico bosque,[1]
maraa sin intersticios de espinoso bejuco;
donde con harta fatiga pugnaban los rayos de Febo[2]
por visitar su interior de sobejana espesura.

2.

  Gigantescos rboles daban all
tan slo apesaramientos, congojas y tristura;
canto todava de las aves pona espanto
al nimo ms sereno y regocijado.

3.

  Cuantas yedras sarmentosas se enredaban
en las ramas, iban armadas de pas;
y las frutas, afelpadas, picaban
al que se acercaba y las tocaba.

4.

  Las flores de los enhiestos rboles,
paramentos salientes de las hojas,
eran negras y armonizaban
con el olor que produca vrtigos.

5.

  En su mayora cipreses y bajunas higueras,[3]
cuya sombra abochornaba,
sin frutos y de anchas hojas
que oscurecan el interior del bosque.

6.

  Todava, los animales que aqu pululaban
eran en su mayora serpientes y basiliscos en abundancia,
hienas y tigres carnvoros, que as devoraban
al hombre como a los de su especie que vencan.

7.

  Este bosque hallbase a la vera de la puerta
del Averno,[4] reino del hurao Plutn,[5]
y sus dominios regaba
el ro Cocito de venenosas aguas.[6]

8.

  Hacia el centro de este mustio bosque
se levantaba una higuera de desteidas hojas;
aqu estaba atado el infortunadsimo
a quien su mal sino persigui.

9.

  Su continente era de mancebo,
a pesar de tener manos, pies y cuello sujetos,
si no era Narciso,[7] era verdadero Adonis,[8]
su rostro fulguraba en medio de los tormentos.

10.

  Tersa la piel y cual yema de huevo,
tena las pestaas y cejas hechas puro arco,
el color del cabello era de recin purificado oro
y las prendas del cuerpo en justa armona.

11.

  Hubiera all oradas,[9]
bosque-palacio de feroces arpas,[10]
tendran misericordia y amor
al trasunto de la hermosura y del infortunio.

12.

  Este juguete de la desdicha y del dolor,
con sus dos ojos que parecan fuentes,
por las lgrimas que a fuerza de llorar estallaban,
esto articul, que herir todo pecho piadoso:

13.

  Cielo vengador! Tu fiereza, dnde est,
hoy que inmvil yazgo,
mientras la bandera de la iniquidad
se enseorea del reino de Albania?

14.

  Dentro y fuera de mi infeliz patria
la traicin impera,
la bondad y el mrito yacen echados,
asfixiados en el hoyo del tormento y de la angustia.

15.

  A la buena crianza se aherroja
en los abismos de la vaya y del desasosiego;
a los honrados se soterra
y sepulta sin atad.

16.

  Mas al alevoso y execrable
se sienta en el trono del honor,
y a cada tartufo de bestial carcter
se sahuma con aromtico pebete.

17.

  Mientras los perversos y traidores yerguen la cabeza arrogantes,
andan los buenos avergonzados y cabizbajos;
la razn santa yace en el suelo, quebrantada,
y lgrimas nicamente desliza.

18.

  Los labios que despliegan
palabras de verdad y justicia,
al punto se hienden y amordazan
con espada de muerte ignominiossima.

19.

  Oh traidor anhelo de riqueza y poder!
Oh ansia de honor cual aire que se disipa!
Eres la causa de todos los males
y de los que me trajeron a esta situacin tan lastimosa.

20.

  Acaso por la corona del rey Linceo
y la riqueza del duque mi padre,
fue osado el conde Adolfo
a sembrar de males el reino de Albania.[11]

21.

  Todo esto, misericordioso cielo,
lo ves: cmo es que lo sufres?
Origen eres de todo bien y de toda razn,
y permites que un desalmado los suplante?

22.

  Mueve tu poderosa diestra,
esgrime la espada de la indignacin,
y en el reino de Albania haz sentir
tu venganza contra los malos.

23.

  Por qu, cielos, eres sordo para m,
y mis sinceros ruegos desoyes?
Ser verdad que, para un sicofanta,
tus orejas son todo odos?

24.

  Mas quin penetrar
tus inefables misterios, Dios omnipotente?
Nada ser en la costra de la tierra
que a bien no fuera tu designio.

25.

  Ay, dnde ahora acudir!
Dnde echar mis lgrimas,
si hoy el cielo ya se niega a oir
el grito de mi doliente voz!

26.

  Si tu deseo es que padezca,
cielo alto! hgase tu voluntad,
pero haz que el corazn de Laura
palpite, de vez en cuando, por m.

27.

  Y en este ocano de adversidades,
cuya inmensidad tengo de vadear,
la memoria que Laura del malogrado amor haga,
ser de mi pecho la nica alegra.

28.

  Su levsimo recuerdo
ser para m inmenso alborozo,
superior a la fatiga y tormento
impuestos por el falaz e inmisericordioso.

29.

  Si en mis ataduras pongo el pensamiento,
me siento ya cadver fro en profundo sueo,
y llorado por la que es mi placer y gozo,
parezco despertar a vida inacabable.

30.

  Si hurgo en los pices de la inteligencia
nuestros amores de mi bien amada,
su llanto cuando tena pesadumbre
trueca en alegra mis cuitas.

31.

  Mas, infelz de m! errada suerte!
qu valen ya tales amoros,
si, quietamente, mi nico amor
descansa ya en los brazos de otro?

32.

  En el regazo del conde Adolfo
veo a mi Laura amada.
Muerte, dnde est tu antigua fiereza
para que me libre yo de este tormento?

33.

  Aqu, preso de angustia, se desmay,
rindi el corazn al asalto del dolor,
la cabeza dobl y lgrimas verti,
regando el rbol donde estaba amarrado.

34.

  De los pies a la cabeza
el dolor esculpi su saa,
dndole entonces los celos
tirana y artera muerte.

35.

  Al de condicin ms dura
su vista ablandar,
y lgrimas derramara
que al propio autor fuercen a misericordia.

36.

  Espectculo tan slo de la traza
de quien sus pesares logr enmudecer,
presto invitar al corazn a llorar
si ya, de los ojos, las lgrimas huyeron.

37.

  De qu misericordia el pecho no sentir
del hombre de buena voluntad,
si las plegarias y quejas oyese,
pasado el accidente, del que era la propia imagen del pesar?

38.

  Casi todo el bosque estaba sembrado
de quejidos tristsimos,
que todava repetan y resonaban
el eco contestando en lontananza.

39.

  Ay, Laura idolatrada! por qu otorg
a otro el amor a m prometido,
y traicion al leal corazn,
por quien lgrimas derram?

40.

  No juraste delante del cielo
que no seras desleal a mi amor?
Y yo que confi este pecho,
sin barruntar que a esto parara!

41.

  Cre que tu belleza,
pedazo de cielo, era inquebrantable,
fiel tu corazn, sin recelar
que la infidelidad moraba en la hermosura.

42.

  No cre que despreciaras
las lgrimas que vertiste por m,
ni el dulce remoquete de ser yo el bien amado,
y mi rostro el blsamo a tus tribulaciones.

43.

  No era cierto, bien mo, que, cuando ordenaba invadir
el rey tu padre cualquiera ciudad,
cuando trabajabas mi escudo,
tus dos ojos destilaban perlas?

44.

  Cuando a mi plumaje atabas
con tus dedos de coral,
tus ansias iban y venan
con las oscilaciones del oro de hilar.

45.

  Cuntas veces, Laura, me entregaste,
todava mojada en lgrimas, la banda que usara,
y la dabas acongojadsima,
temerosa de que en la lucha me hiriese!

46.

  Volante y peto no permitas
que tocasen y se ajustasen a mi cuerpo,
sin antes desherrumbrarlos,
temerosa de que mi ropa manchasen.

47.

  Examinabas su resistencia y brillo
para que los tajos resbalasen,
y aun a distancia no cejaban tus reparos
para que, en medio del ejrcito, al punto se distinguiesen.

48.

  Adornabas mi turbante
con perlas, topacio y brillante rub,
aparte el movedizo diamante,
llenndolo con tu nombre, la letra L.

49.

  Mientras ausente luchaba,
al rebusco ibas de cuanto pudiera divertirte,
y, aunque triunfase, al comenzar a entrar,
ya estaba a tu vista, y todava el miedo te sobrecoga.

50.

  Todo tu temor era que me hiriesen,
nada creas que antes no vieras,
y si revelaba la piel leve rasguo,
lo lavabas con tus lgrimas.

51.

  Cuando guardaba algn pesar,
al punto inquiras su motivo,
y, hasta que lo conseguas, ibas besando
mi rostro con tus labios de rub.

52.

  No parabas hasta averiguarlo,
pronto le aplicabas el remedio,
me conducas al jardn para all buscar
de entre las flores la que podra darme huelgo y solaz.

53.

  Cogas las ms hermosas,
y en mi cuello colgabas
ensartadas y alternadas flores,
para desterrar mi tristeza.

54.

  Si mis dolores no calmaban,
tus pestaas se inundaban de lgrimas;
dnde estn ahora esos halagos
que apacigen mis torturas?

55.

  Vente, Laura, que necesito
ahora tus solicitudes de pasados das,
ahora recaba de t auxilios
tu infeliz amante en agona.

56.

  Y ahora que es inmenso mi infortunio,
no te imploro caudal de lgrimas,
una gota, aliviadora, bastar,
si arranca de tu corazn amante.

57.

  Palpa ahora mi cuerpo,
examina mi herida no inferida por espada,
lava la sangre que brota de las huellas de la atadura
de mis manos, pies y cuello.

58.

  Vente, amor mo, y cata mi ropa,
en la que no queras manchas de herrumbre;
desata la cuerda y remdame,
para que hallen lenitivo mis aflicciones.

59.

  Fija los ojos
en mi traza, echadero de amarguras,
para mitigar la veloz carrera
de lo que ha de acabar con mi vida.

60.

  Nadie, Laura, t eres la nica
que podr sanar estos tormentos;
pon tus manos en este cuerpo,
y, aunque cadver fuera, volvera a la vida.

61.

  Pero, infeliz de m! ay, en la gran tribulacin,
no existe ya Laura a quien llamo!
se ha alejado, alejado, y no quiere acudir;
fue desleal a mi fiel amor!

62.

  En otro regazo enajen
el corazn que mo era ya, y me enga;
todo mi amor lo desvi de s,
olvid el suyo y despreci sus lgrimas.

63.

  Qu desolacin es ya la que no tengo?
Habr muerte que todava no sufra?
Hurfano de padre y de adoptiva madre,
sin amigos y olvidado por su adorada.

64.

  Castigo a mi honor perdido;
flecha envenenada hincada en mi corazn;
compasin por mi padre, enclavado dardo;
me estn abrasando estos celos!

65.

  Dolor de los dolores,
la infidelidad de Laura es la que emponzoa
y viene sepultando mi vida
en la fosa de los malhadados.

66.

  Oh, conde Adolfo! aunque desencadenado
hubieras todos los males de la tierra,
tu perfidia habra agradecido,
si no me hubieses robado el corazn de Laura.

67.

  Aqu se desgait espantosamente,
que reson en el interior del bosque;
espritu y cuerpo se lo llevaron
ansias, y desatse en ro de lgrimas.

68.

  Abatise la cabeza en el tronco del rbol,
vencido el cuello por el cordel que lo sujetaba,
puro cadver era, y el color de yema
de su rostro, tornse blanco puramente.

69.

  Ocurri que recal en el bosque
un guerrero, valiente de traza,
con turbante hermossimo por cimera,
y traje moro de la capital de Persia.[12]

70.

  Hizo alto y escudri con la mirada,
como si buscase sitio donde descansar;
de repente tir
pica y adarga, y junt las manos.

71.

  Luego alz la vista y clav los ojos
en la copa del rbol, tapia del cielo;
pareca estatua muda de pie,
sin pausa en los suspiros.

72.

  Cansado en tal guisa,
se sent en el tronco de un rbol,
y habl, "Oh suerte!", lanzando al mismo tiempo
de los ojos lgrimas como saetas.

73.

  La cabeza apoy en la mano izquierda,
luego cogi la frente con la diestra,
como si hiciese memoria
de cosa importante olvidada.

74.

  Despus se reclin a la ventura,
sin dar tregua al manantial de sus lgrimas;
sus desesperaciones iban entreveradas
de palabras: "Flrida, ay, se acab la alegra."

75.

  Por momentos sembraba
todo el bosque de ayes,
que entonaban con el canto melanclico
de las aves nocturnas que all reposaban.[13]

76.

  Luego se incorpor atnito,
requiri la pica y el escudo,
imprimi en su rostro ferocidad de Furias,[14]
"No lo permitir", exclam.

77.

  Si de Flrida el raptor fuera otro,
que no mi padre, a quien debo respetar,
no respondera de que esta pica
no causara mil y diez mil muertes.

78.

  Descendera Marte de lo alto,[15]
surgiran de lo profundo las Parcas,[16]
toda su rabia desencadenaran,
arrastradas por el mpetu de mi brazo.

79.

  De las uas del traidor arrebatara
la que es mitad de mi alma,
y quienquiera, excepto mi padre,
no respetara el acero que llevo.

80.

  Oh, soberano y desptico poder del amor,
que aun a padres e hijos unces a tu yugo;
cuando te apoderas del corazn de cualquiera,
todo se despreciar por seguir tus fueros!

81.

  Y se pisotear cuanto es santo y sagrado;
prudencia, razn, todo ser en vano;
la Autoridad ser desacatada,
y la vida misma, aborrecida!

82.

  Este fin de mi suerte tan descaminada,
espejo claro es que debe apreciarse,
para que el que lo comprenda no est abocado
a la adversidad superior a mis fuerzas.

83.

  Dicho esto, lgrimas verti,
pica clav y luego gimi;
resonaron entonces, como si contestasen,
los quejidos del que estaba atado.

84.

  Pasmse el guerrero de oirlo;
fue mirando en derredor,
y, cuando nada vio, esper su repeticin;
a poco volvi aqul a gemir.

85.

  Pasmse ms el valiente guerrero,
"quin gime en esta soledad?"
Se acerc hacia donde venan
los quejidos, y se puso todo odos.

86.

  Alcanz las siguientes quejas:
Ay, padre amantsimo que venero!
por qu tu vida se cort antes,
y me dej hurfano en medio de las amarguras?

87.

  Cuando mi imaginacin hace cbalas,
sobre tu cada en manos del traidor,
parece que veo lo que te acaeci,
y el castigo inhumano que da grima.

88.

  Qu castigo no aplicara
a t el conde Adolfo tirano!
Si eras espejo de la prudencia en el reino!
En t descargara su mayor furia.

89.

  Tu cuerpo parece que lo barrunta
ahora tu hijo menor postrado en el tormento;
lo desmenuza y desgarra,
el sayn verdugo del hipcrita.

90.

  Tu carne y huesos al desprenderse,
manos y cuerpo huyeron de la cabeza,
cual tobas los iban lanzando esos traidores,
y no hubo nadie que se apiadase de soterrarlos.

91.

  Hasta tus protegidos y amigos,
si son de la faccin del traidor, son ya tus enemigos;
y los que no abrazaron su causa, temen tambin
ser castigados, si a tu cadver dan sepultura.

92.

  Hasta aqu, padre, parece que oigo
que tu cabeza ya est debajo de la cuchilla,
tus ruegos y splicas al cielo
de que yo me libre de uas cruentas.

93.

  Deseabas todava que me cubriesen
los cadveres en medio de la carnicera,
para no caer en la mortfera mano
del conde Adolfo, peor que la de len.

94.

  Sin terminar an tus splicas,
sobre tu cuello cay de repente el cuchillo,
sali de tus labios como ltimas palabras:
"adis, hijo menor!", y tu vida pas.

95.

  Ay, padre y padre mo! cuando pienso
en lo que fue tu amor y tus filiales complacencias,
la angustia asaetea
la lgrima del corazn que de los ojos fluye.

96.

  No tienes segundo como padre en la tierra,
en el mimar al hijo que acaricia en su regazo,
por mnima la afliccin que se me asome en el rostro,
tu misericordia, a seguida, te hace derramar lgrimas.

97.

  Todas las alegras se acabaron para m,
hasta la vida me es un estorbo.
Padre! mucho no esperars
para, en la descansada patria, abrazarme.

98.

  Interrumpi brevemente su soliloquio el desgraciado,
dando tiempo a que las lgrimas se desatasen;
del piadoso moro que lo oa
de lstima casi estallaba el pecho.

99.

  Puso la mano en el corazn y articul:
cundo, deca, mis lgrimas brotarn
de compasin por mi padre, y echarle de menos
como los clamores del que gime?

100.

  Por el amor secuestrado llora,
causa de mis lgrimas hechas arroyo;
l gime por su amor
al padre que muri, modelo de padres.

101.

  Si lo que inunda sin cesar
mis ojos, fuera echar de menos
las caricias de mi padre y su amparo,
grande sera mi suerte y harto apetecible.

102.

  Mas la estancada escasa agua,
que suele regar mi rostro y pecho,
procede, cierto, de mi padre, pero de su crueldad,
no de su amparo y patrocinio.

103.

  Lo que llamar cario
de mi padre, es su doblez,
birlarme la dama, volverme desesperanzado,
agarrotarme de dolor y que mi vida se elimine.

104.

  Habr hijo como yo, hecho una lstima,
cuya felicidad, obra del padre, es pena y lgrimas,
que no prob mnima alegra
de amorosa madre que presto la perdi?

105.

  Tras breve silencio, volvi a oir
los quejidos del amarrado,
que deca: Ay, Laura, alegra de mis deseos,
adis te doy desde el seno del infortunio!

106.

 Sea para t toda bienandanza,
en presencia del que no es tu prometido esposo,
y no te despees por la va donde se despe
tu amante olvidado y burlado.

107.

  Aunque fuiste inhumana y falaz,
sers siempre el norte de mis anhelos,
y, si es posible, hasta en la sepultura
mis huesos te venerarn.

108.

  Apenas hubo dicho esto,
dos leones sofocados de ambular,
se le dirigieron con intencin de devorarle,
pero se detuvieron delante de l.

109.

  Parece que tuvieron piedad, dejando de ser feroces,
del infeliz a quien trucidaran, imagen del dolor;
levantaron la vista como queriendo prestar odos
al que no cesaba de sollozar.

110.

  Qu sentira, tal vez, este ligado,
ahora que dos fieras se le encaran,
cuyos dientes y uas solo podran ofrecerle
muerte horrorosa?

111.

  Nada puedo contar ya, mis lgrimas corren,
enmudece mi narradora lengua;
mi corazn sinti fatiga por piedad suma
del msero bloqueado por las torturas.

112.

  Qu alma sensible no se dolera
de la precaria situacin del maniatado,
asiento de pesares, y todava viendo
a los que a su carne y huesos deshebraran?

113.

  Creyendo, pues, este colmo de amargura
que su vida ya haba traspuesto la raya,
sinti fiebre en el corazn, y perdi la voz,
que casi eran ininteligibles estos gemidos:

114.

  Adis, Albania, patria
de prfidos y crueles, feroces y embaidores,
yo, tu salvador, a quien diste muerte,
siento por t infinita misericordia.

115.

  Que no salpiquen dentro de tus muros picaduras
de la espada debeladora del enemigo;
que la tengas como la que esgrimi
la diestra del que fue tu baluarte seguro!

116.

  Bascas te dio la promesa
de hacerte holocausto de su sangre,
y preferiste que bestias vertieran
la que por tu causa se hubiese dado toda.

117.

  Desde mi infancia nada aspir
que no fuera en tu obsequio y defensa.
No se intent a veces tu sumisin
y mi brazo fue el que te hizo libre?

118.

  Afrentosa muerte fue tu cnico galardn,
pero te ser agradecido
si, con estimacin, y no con venganza, te portases
con la amada por quien hago duelo y que fue infiel.

119.

  Aquella mi Laura que no arrancar
ni la muerte misma de mi leal pecho;
adis, patria ma, adis, adorada,
mentido amor que nunca se aparta de la mente.

120.

  Patria sin alma, inconstante adorada,
Adolfo cruel, Laura embaucadora,
triunfad ya hoy y entregaos a la alegra,
que vuestros deseos se vern cumplidos.

121.

  Ya tengo en frente la ms horripilante
cruel especie de muerte,
vuestra perversidad as ser colmada
como mis desventuras.

122.

  Infeliz de m! Con que, oh, Laura!
habr de morir sin ser ya amado por t?
Amargura de amarguras;
de m quin har memoria?

123.

  Con que, para mi infortunio,
no tendrs miaja de lgrima?
Cuando descanse en la nada,
no me consagrars recuerdo alguno?

124.

  Estos pensamientos me asesinan;
corred ya, lgrimas mas; y, corazn mo, derrtete;
abre, alma ma, y de los ojos salga;
caed, gotas de mi sangre, a porfa.

125.

  Hecha paz con el dolor
por este olvido de mi adorado tormento;
llrese, no por mi vida,
sino por el amor harto malogrado.

126.

  Por estas angustias que consternan,
no pudo reprimir el guerrero su compasin;
corri tras las voces y las busc,
abrindose camino por medio del acero.

127.

  La tupida maraa cruga
a los golpes del afiladsimo acero,
no dndose tregua el moro hasta dar
por donde los quejidos venan.

128.

  Como a la altura de los ojos estaba el sol
en su carrera al Poniente,
cuando hall el paradero
del amarrado, tan sin ventura.

129.

 Cuando lleg cerca y alcanz con la vista
al que en sus ataduras cercaron las penas,
perdi el conocimiento y lgrimas desliz,
presos cuerpo y corazn de lstima.

130.

  Ratos estuvo quedo y sin habla,
contuvo el aliento que se le escapaba,
e iba a adormecrsele, de compasin, la sangre,
no fuera por los bravos leones que amenazaban de pie.

131.

  Hostigados por el hambre y la maa devoradora,
cobraron saa, inmisericordia,
prestos los dientes y las garras recin afiladas,
para, a una, dar al maniatado el zarpazo.

132.

  El pelo erizaron,
irguieron la cola que infunda terror
por la braveza y saa de su catadura,
cual Furia crugiendo los dientes.

133.

  Empinados y preparadas
contra el atado cuerpo las uas carniceras,
iban a echar ya la zarpa cuando se atraves
el nuevo Marte de la tierra.

134.

  Acos de tajos a los dos leones,
como Apolo a la serpiente Pitn;[17]
no hubo tajo que no hiciera carne
del cortante y probadsimo acero.

135.

  Cuando esgrima la diestra mortfera,
y con la izquierda paraba los golpes,
los briosos leones perdan el tino,
que, instantes despus, yacan cadveres.

136.

  Cuando triunf el buen guerrero
de sus enemigos, las bestias feroces,
con lgrimas en los ojos desat las ligaduras
del infelicsimo que tena perdido el conocimiento.

137.

  Posedo de conmiseracin el nimo
cuando vio la sangre brotar de los estigmas,
perdi la paciencia al querer desatar rpidamente
las enmaraadas espiras de la cuerda.

138.

  Colocse, pues, al lado
del fofo cuerpo, cual fresco cadver,
y de un tajo cort con la espada
la cuerda impa de probada resistencia.

139.

  Se sent y puso en su regazo, desesperndose,
el cuerpo, que de agobio se le fue el aliento;
pas las manos por el rostro y puls el pecho,
que su deseo fue que recobrase el conocimiento.

140.

  Por mirar a hito el desfallecimiento
del que tena en su regazo tan soliviantado,
escudriaba, causndole asombro
as la hermosura del porte como su fin.

141.

  Tambin asombraba al del bello continente
su parecido y semejanza con el valiente guerrero;
y sintieran encanto los contempladores
ojos, si profunda lstima no se lo impidiese.

142.

  Conturbadsimo estaba su nimo,
pero se seren cuando pareci moverse
el que tena en su regazo, tan alicado,
despertndosele la vida en letargo.

143.

  La cabeza abatida, abri los ojos,
un suspiro fue su primer saludo a la claridad,
seguido de un gemido que pona lstima:
dnde ests, Laura, en este trance?

144.

  Vente, querida ma, y mi prisin deshaga,
si muero, acurdate de m;
y volvi a cerrar los ojos, desvanecindose sus quejidos.
El que le tena en los brazos tema contestarle.

145.

  Para evitar que recayese,
y acabara por apagarse el ya escaso aliento.
Esper que verdaderamente sosegase
el nimo del que tena en su regazo, compendio del pesar.

146.

  Cuando volvi a abrir los ojos llense de pavor,
cmo? suerte impa! en manos del moro!
Quiso hurtar el cuerpo blandujo,
y, cuando no lo consigui, rechin slo los dientes.

147.

  Contest el guerrero que no cobrase miedo:
Sernate y divierte el nimo;
hoy libre ests de todo dao,
te ampara quien te sostiene en sus brazos.

148.

  Si te da bascas mi solicitud,
y ponzoa a tu corazn el no ser cristiano,
me avergenza no acorrerte
en trance tan apurado que la suerte te depar.

149.

  Tu traje te revela
Albans, y Persa el mo;
enemigo eres de mi patria y de mi secta,[18]
mas tu infortunio de hoy nos vuelve camaradas.

150.

  Moro soy, pero po,
sujeto a los mandatos del cielo,
y en mi corazn viene grabada
la ley natural de compartir la desgracia del prjimo.

151.

  Qu podra hacer yo, que o
tus quejidos que conturban,
amarrado, y a punto de recibir zarpazos
de dos fieros leones llenos de saa?

152.

  Suspir el que iba en el regazo,
y al solcito moro contest:
Si no me hubieras desamarrado del tronco del rbol,
sepultado estara ya en el vientre del len.

153.

  Aliviado ya este pecho,
y no obstante mostrarte mortal enemigo,
no permitiste que trizas hicieran
de mi cuerpo, vida y padecimientos.

154.

  Tu misericordia no imploro,
que me quites la vida es la misericordia que deseo;
no sabes los tormentos que sufro,
que la muerte es la vida que pido.

155.

  Aqu se le escap un grito de conmiseracin
al moro piadoso y lgrimas descuaj
en respuesta a las palabras odas,
reclinndose extenuado.

156.

  Al cabo, ambos quedaron mudos,
sin lograr sobreponerse a los asaltos del dolor,
enajenados de nimo, hasta que se escondi
y acost Febo en su lecho de oro.

157.

  Cuando not el piadoso moro
que la dbil claridad en el bosque se disipaba
rastre las huellas por donde anduvo,
y llev al que tena en los brazos donde procedi.

158.

  All donde primeramente recal,
cuando penetr en el bosque el aguerrido moro,
y, en una ancha y limpia roca,
amorosamente recompuso al que con l trujo.

159.

  Sac de sus provisiones algo que comer,
invit cariosamente al apenado a que probase bocado;
aunque se negaba, se dej persuadir
por blandas y halagadoras palabras.

160.

  Algn nimo cobr,
porque el hambre ya no acosaba,
y, sin querer, qued dormido
en el regazo del bizarro guerrero.

161.

  Este no cerr los ojos en toda la noche,
y por cuidarle pasla en vigilia,
temiendo que le acometiesen
saudas fieras que por el bosque rampaban.

162.

  A cada despertar suyo del ligero sueo,
el atribulado prorrumpa en quejas,
que cual dardos se clavaban
en el pecho del moro piadoso y bienhechor.

163.

  A la madrugada qued profundamente dormido,
y descans un poco de sus fatigas,
hasta que Aurora impeli a las sombras,[19]
no solt gemido, ni queja.

164.

  Fue la causa que concili
cinco pesares que se revolvan
y tranquiliz al corazn doliente,
cobrando fuerzas nuevas el cuerpo maltrecho.

165.

  Por donde, al esparcir por el orbe
su dorada cabellera el alegre sol,
se incorpor despacioso y agradeci
al cielo las recobradas fuerzas del cuerpo.

166.

  Cul no sera el gozo del nclito guerrero,
que abraz repentinamente al cuitado,
y si antes, de piedad, le brotaron las lgrimas,
hoy, de alegra, le corran, a chorros.

167.

  Mis palabras no bastan a narrar cun grande
fue el agradecimiento del maltrado,
y, no fuera el pesar por su amor sin ventura,
la alegra todo lo hubiera disipado.

168.

  Que la pena de amor nacida,
por ms que huya del pecho,
presto volver,
y todava con mayor saa.

169.

  As que, apenas logr tocar
la alegra la membrana del corazn afligido,
la angustia la arroj,
y su dardo, luego, hinc.

170.

  Apesaramientos estrecharon nuevamente su pecho;
(yugo es el amor tan recio de sobrellevar),
y, si el moro de Persia no le consolase,
de fijo el aliento se le habra ido.

171.

  Te consta mi aprecio,
(dijo el persiano al escuchimizado duque);
deseo conocer el origen de tu desventura,
por si existe el remedio, aplicarlo.

172.

  Contest el cuitado que: no slo el origen
de mi sufrimiento he de contar,
sino toda la vida desde que nac,
para cumplir con tus deseos y ruego.

173.

  Se sentaron, uno al lado del otro, al pie del rbol,
el po moro y el apesarado,
despus narr, saltndole las lgrimas,
toda su vida hasta caer en sin igual cautiverio.

174.

  En un ducado del reino de Albania,
all vi la luz primera;
mi ser deuda es que recib
del duque Briseo, ay! mi padre amado.

175.

  Ahora ests en esa tranquila patria,
en presencia de mi madre idolatrada,
la princesa Floresca, tu dilecta esposa;
recibe las lgrimas que escaldan mi rostro.

176.

  Por qu vi la luz en Albania,
patria de mi padre, y no en Crotona,[20]
bulliciosa ciudad y tierra de mi madre?
As mi vida no fuera tan trabajada.

177.

  El duque mi padre era privado y consultor
de rey Linceo en todos los negocios,[21]
segundo jerarca del reino entero,
e imn del amor del pueblo.

178.

  En la prudencia, era modelo de todos,
y en el valor, la cabeza de la ciudad,
incomparable en saber amar a sus hijos,
guiarles y ensearles sus deberes.

179.

  Me alucina, an ahora,
el comodn carioso de mi seor padre,
cuando criatura y de brazos llevar era:
"Florante, mi singular flor."

180.

  Este es mi nombre desde nio,
y con que padre y madre me criaron,
apodo que dice bien a "sollozante"
y a "estrechado por el infortunio."

181.

  Toda mi infancia ya no relatar
nada de valer ha sucedido,
sino cuando nio a punto iba de ser cogido por las garras
de un buitre, ave de rapia.[22]

182.

  Mi madre, dice, que dorma
en la quinta que daba al monte,
entr el ave cuyo olfato alcanzaba,
de animales muertos, hasta tres leguas.

183.

  A los gritos de mi madre idolatrada,
entr el primo mo, de Epiro procedente,
por nombre Menalipo, que portaba flecha;
dispar, y el ave muri instantneamente.

184.

  Un da que comenzaba a andar,
jugaba en medio de la sala,
entr un halcn y pill rpidamente con las garras[23]
el cupidillo de diamante que adornaba mi pecho.[24]

185.

  Cuando arrib a los nueve aos,
mi diversin favorita era el collado,
las saetas en el carcaj y el arco en el regazo,
para matar animales y flechar pjaros.

186.

  Las maanas, cuando comenzaba a tender
el hijo del sol sus bulliciosos rayos,[25]
me entretena cerca del bosque
con una junta de camaradas.

187.

  Hasta ponerse en el cnit
el rostro de Febo, imposible de mirar a hito,
recoga la alegra,
ofrenda de la generosa solanera.

188.

  Reciba lo que esparca
el perfume alegrante de las flores,
jugaba con mi propia sombra,
la tmida brisa y las avecillas volanderas.

189.

  Cuando divisaba alguna pieza
en el cercano, talludo monte,
rpidamente armaba la flecha en el arco
y de un flechazo, al punto, quedaba atravesada.

190.

  Cada uno de la comitiva pujaba por ser
el primero en agavillar lo que mataba,
y las espinas del zarzal no se sentan,
porque la alegra les inmunizaba.

191.

  Ciertamente era de ver
los caracoleos de los de la reata,
y, si conseguan atrapar el cadver del animal,
qu de tararira resonante dentro del calvero!

192.

  Si del arco-juguete me cansaba,
me sentaba al lado del manantial corriente,
y me miraba en el cristal de sus aguas,
aspirando la frescura que regalaba.

193.

  Me eran aqu embeleso las cantigas suaves
de las nyades que holgaban en el arroyo,[26]
los sonidos de la lira que acompaaban las canciones[27]
eficaz sedante eran de la melancola.

194.

  Por la dulzura inefable de los timbres
de las alegres ninfas que recitaban,[28]
quedaban atradas las voladoras
aves de toda especie, a cul ms hermosa.

195.

  As que en la rama del rbol que extenda sus brazos
sobre el delicioso arroyo venerado[29]
por el pagano ciego, rebrincaban,
oyendo los crmenes dialogados.

196.

  Para qu he de narrar las alegras
de mi infancia, harto prolijas?
El amor de mi padre fue la causa
de que dejase yo aquel bosque de paz.

197.

  Tengo para m que, respecto al amor,
al nio no debe criarse en la holgura,
que el que a la alegra se acostumbra,
cuando crezca no ha de esperar dicha.

198.

  Y porque el mundo valle es de lgrimas,
los hombres han menester de fortaleza del corazn;
si la alegra dice mal con la adversidad,
con qu entonces se har frente a la crueza del dolor?

199.

  El hombre dado a entretenimientos y placeres,
flaco es de corazn y harto susceptible,
aprehensin no ms del desasosiego
que avecina, ya no sabr cmo arreglrselas.

200.

  Cual planta criada en el agua,
que las hojas se ajan al menor desriego,
y la agosta un momento de calor;
as es el corazn que en la alegra se imbuya.

201.

  La ms pequea contrariedad se trueca en grande,
por la inexperiencia del corazn en sobrellevarla,
cuando, en el mundo, no hay abrir y cerrar de ojos,
en que el hombre no tropiece.

202.

  Los que en las comodidades se cran, desnudos
de discurso y bondad andan, y de consejo horros;
acre fruto es del falso aprecio,
el desmedido amor de los padres a los hijos.

203.

  De la muletilla "benjamn" y del insensato cario,
lo que pervierte al nio, nace,
tal vez, algo de la negligencia
de los que deben ensear perezosos padres.

204.

  Todo esto sabalo mi padre,
as que las lgrimas de mi madre desatendi,
y me envi a Atenas[30]
para que mi ciega inteligencia all se abriera.

205.

  Mi educacin la encomend
a un prudente y sabio maestro,
de la raza de Pitaco, por nombre Antenor;[31]
mi tristeza no era para decir, cuando all arrib.

206.

  Un mes largo de talle que no prob bocado,
que las lgrimas no restaaban,
pero tuve paz, merced a la buena voluntad
del ilustre maestro que me educ.

207.

  De entre los estudiantes que all alcanc,
de mi edad y juventud,
uno era Adolfo, mi paisano,
hijo del conde Sileno, de alta fama.

208.

  Sus aos excedan en dos
a los que llevaba de once,
era el de ms prestigio en la escuela,
y el ms hbil de los compaeros.

209.

  Pulcro y nada dscolo,
sola andar con los ojos bajos,
mesurado en el hablar y poco amigo de querellas,
aun con la injuria, no sala de quicio.

210.

  En fin, en prudencia era modelo
de la estudiantil compaa;
ni en obra ni en dichos podra cogrsele
nimiedad en desdoro del buen comedimiento.

211.

  Como que ni la sagacidad de nuestro maestro,
ni su experiencia de las cosas del mundo,
pudieron calar la profundidad y las tendencias
secretsimas del taimado corazn de Adolfo.

212.

  Yo, que desde la infancia aprend
de mi padre aquella rectitud ajena al qu dirn;
(aquella que frutos da de bendicin,
que inclinan al corazn al amor y al respeto).

213.

  De la que era admiracin de la escuela,
rectitud de Adolfo mostrada,
no cataba aquella dulzura que
de los caracteres de mi padre y de mi madre eran sabroso fruto.

214.

  Mi corazn inclinbase a amarle,
no s qu repugnancia mutua
nos tuvimos Adolfo y yo;
percibalo, aunque no daba con la causa.

215.

  Corrieron los das, y la infancia
de mi aprendizaje fue,
mi prudencia se afirm y la sabidura
alumbr mi ciego entendimiento.

216.

  Llegu a la raz de la Filosofa,
la Astrologa conoc,
y me hice diestro en el asombroso
y til conocimiento de las Matemticas.

217.

  A los seis aos de curso,
estas tres disciplinas del saber llegu a abrazar,
mis camaradas se asombraron,
incluso el maestro, cuyo contento no era poco.

218.

  Mi aprovechamiento pareci increble,
aun a Adolfo dej en medio de la senda,
y la ruidosa fama difundidora,
lo trompete en todo Atenas.

219.

  As que fui la comidilla
y materia de conversaciones;
desde el nio al ms anciano
tuvieron conocimiento de mi nombre.

220.

  Caysele entonces a mi paisano
la mscara de humildad con que se disfrazaba;
humildad ficticia,
que se conoca no ser ingnita en Adolfo.

221.

  Spose que, si se visti
de humildad insincera,
era para aadir al buen entendimiento
la honra de ser manso y bueno.

222.

  Este secreto se descubri cuando
lleg el da de honesta holganza,
porque los estudiantes, nios y jvenes,
habamos preparado toda clase de justas y torneos.

223.

  Comenz el bureo en la danza,
por causa de la msica y poesa que alternaban;
vino luego la lucha y esgrima que ponan a prueba
la bizarra y habilidad de cada uno.

224.

  Despus representamos la tragedia
de los dos nietos de una misma madre,[32]
y hermanos del padre que les crio,
hijo y esposo de la reina Yocasta.

225.

  Me toc el papel de Eteocles,
y el de Polinice, a Adolfo.
un condiscpulo represent a Adrasto,[33]
y el de Yocasta, al ilustre Minandro.

226.

  Al comenzar la primera escaramuza,
donde jugamos papel de enemigos en lidia,
cuando debi decir que yo le reconociese,
que era hermano mo, hijo de Edipo,[34]

227.

  Se inyectaron de sangre los ojos y dijo,
no lo que rezaba el original,
sino el decir: "T, que arrebataste
mi honra, debes morir."

228.

  Y al mismo tiempo me acometi
con el acero mortfero que tena preparado,
y, si no me hubiera hurtado de l, me hubiese tendido en el suelo
con los tres desaforados tajos que solt.

229.

  Como cayera a fuerza de huir el bulto,
a seguida me larg un bravo tajo;
gracias a t, oh querido Minandro,
si no por tu agilidad, mi vida hubiera acabado!

230.

  Le par el golpe que era mi muerte,
salt la espada que esgrima Adolfo,
y entonces acudieron nuestro maestro
y los alebrestados camaradas y amigos.

231.

  Terminado que hubo el juego,
de terror y pesadumbre,
a Adolfo no le alcanz el amanecer,
fue conducido, en el mismo momento, a la patria Albania.

232.

  Todava dur un ao ms en Atenas,
esperando la voluntad de mi querido padre;
por mi desdicha, recib entonces carta
donde cada letra me era pual venenoso.

233.

  Imaginacin que nunca cesas de apurar,
a quien no consigui arrollar el mpetu de mis lgrimas,
turbas mis ideas y sentimientos
y no permites que mi alma tenga paz.

234.

  Ponzoa eres, dejacin de la muerte,
que no respetaste a mi idolatrada madre,
refrescas la herida hecha
por carta-saeta que recib.

235.

  Te ayudar ahora a agudizar
el dolor que en mis entraas no consigo acallar;
muri mi madre ay, qu gran desdicha!
esta fue la primera que amarg mi vida.

236.

  Me recogieron muerto por la lectura
de la carta escrita con mortal pluma.
Y has tenido valor, padre mo, de escribir
lo que ha de quitar la vida de tu querido hijo?

237.

  Dos horas, poco ms o menos, que perd
el nimo, sin saber dnde me hallaba
y, no fuera por los auxilios de mis camaradas,
no conversaras hoy conmigo.

238.

  Recobrado del accidente, aqu del agobio;
mis dos ojos se convirtieron en fuentes,
y si los ay! ay, madre! cejaban,
era porque haba dejado de respirar.

239.

  En aquel tiempo crea
que el mundo haba desaparecido para m
que estaba aislado en medio de mis pesadumbres,
luchando con la propia existencia.

240.

  Mi cruel tormento despreci
la tranquilizadora voz de mi maestro,
ni las lgrimas de los condolidos camaradas
mitigaron el dolor que cabalgaba sobre mis hombros.

241.

  Desacat los dictados de la justicia
la harta agrura del dolor,
y bastaba una punzada del pesar ufano
para enajenar toda mi paciencia.

242.

  Dirase que por la fogosidad de su mpetu,
era preferible que el pecho se desencajara,
para que el veneno que criaba
se llevase la sangre en su estallido.

243.

  Muy cerca de dos meses que no gustaba
sabor de reposo ni entretenimiento,
cuando la segunda carta de mi padre lleg
con el barco que vena por m.

244.

  La carta ordenaba que embarcase inmediatamente
y retornase a la patria Albania;
cuando me desped de mi maestro,
Florante, dijo, mi encargo ten presente:

245.

  No te descuides, y s cauto
con la celada que te ha de armar el conde Adolfo;
huye de l como de un basilisco,
cuya mirada es muerte para t.

246.

  Si a tu llegada te recibe
con rostro alegre y muestras de aprecio,
tu cautela sea mayor, y por taimado enemigo
le tengas y con quien habrs de lidiar.

247.

  Pero no le des a entender
que al cabo ests de sus negros propsitos;
prepara secretamente el arma
con que habrs de defenderte en el da de la lucha.

248.

  Dicho esto, se le cayeron las lgrimas,
me abraz fuertemente,
y, por ltimo encargo, "benjamn, s sufrido,
que te esperan muchas penalidades."

249.

  Comenzars ya a luchar
en el mundo, criadero de brillante bellaquera;
no termin, y, de tristeza,
contuvo la lengua y enmudeci.

250.

  Abatidos ambos nos separamos;
mis condiscpulos lloraban,
Minandro se desesperaba,
por lo mismo que era fiel camarada.

251.

  Del enlace de nuestros hombros
el queridsimo amigo no lograba desasirse,
hasta que le permiti seguirme
nuestro maestro, su to.

252.

  Al cabo, las despedidas tuvieron fin,
entre sollozos de unos y otros;
y, con el ruido y alboroto de los "adis",
los suspiros se entreveraron.

253.

  Hasta el embarcadero me acompaaron
nuestro maestro y los compaeros que dejaba,
sopl el viento y pronto se apart
de la playa de Atenas nuestro barco.

254.

  Semejaba a saeta disparada
la velocidad de nuestra proa navegando,
as que, en breve tiempo, mis pies pisaron
la playa de la ciudad de Albania.

255.

  Al desembarcar, presto me dirig a la quinta,
sin separarse de m el amigo fidelsimo;
al besar las manos de mi seor padre,
se hizo agudo el dolor que por mi madre padeca.

256.

  Sangr nuevamente la herida del corazn,
superando el pesar que irrumpi al primero,
y a las lgrimas cadas siguieron:
"Ay padre!" al mismo tiempo que el saludo "ay, benjamn!"

257.

  En pocas palabras, la dicha nuestra de mi padre
qued ahogada por la dureza de un singular dolor,
alcanzndonos todava abrazados
el embajador del pueblo de Crotona.

258.

  Vena ya del palacio real
y de comunicar al rey su objeto,
portando una carta para mi padre venerado,
de puo y letra de su suegro el monarca.

259.

  Peda auxilio, sobresaltado:
el reino de Crotona estaba sitiado por el enemigo;
mandaba el ejrcito el famoso en destreza,
general Osmanlic, hroe de Persia.

260.

  Segn fama, era ste segundo
de su Prncipe, cuyo valor era asombro del orbe:
Aladn, terror de los guerreros,
tu compatriota que admiro.

261.

  Aqu se sonri el moro con quien platicaba,
y al que hablaba contest con mesura:
Raras son--deca--las noticias que resultan ciertas,
y, dado que lo sean, son muchas las adiciones.

262.

  Y lo que con frecuencia acrece, adems, el valor,
es la desmoralizacin del enemigo;
un guerrero a quien la suerte depare una victoria,
fatigar seguramente a la fama, y le cobrarn miedo.

263.

  Si en valor goza fama Aladn,
tambin tiene vida que perder,
creme que vale lo que t
en desdichas y tormentos.

264.

  Contest Florante: Ojal que no corra
el guerrero clebre mi suerte impa!
Que para el enemigo mismo no deseo
la clase de infortunio que deploro.

265.

  Sabida por mi padre aquella desgracia,
que al reino de Crotona amenazaba destruccin,
me llev consigo y compareci inmediatamente
ante el rey Linceo que tena ejrcito preparado.

266.

  Al comenzar a subir las escaleras
del palacio repleto de joyas y riqueza,
sali a nuestro encuentro el noble rey,
abraz a mi padre y diome la mano.

267.

  Dijo: Oh, duque! esta alhaja
guarda parecido con el ilustre guerrero;
lo so y te avis
que sera el sostn de mi cetro y reino.

268.

  Quin es ste y de qu ciudad viene?
La contestacin de mi padre: "Es mi nico hijo,
que ofrezco a tus nobles plantas;
cuntale por uno de tus vasallos."

269.

  Se asombr el rey y me abraz;
a buena ocasin has llegado,
t sers el general del ejrcito que auxiliar
al pueblo de Crotona, sitiado por el moro.

270.

  Haz que sea verdad que t, que no otro,
el valiente guerrero que so,
que difundir por el mundo
mi honor y poder.

271.

  Deber tuyo ir y socorrer;
abuelo tuyo el rey del pueblo de Crotona;
eres de noble sangre, y debes conquistar
opinin y fama singular en la guerra.

272.

  Como era de razn la pretensin del rey,
se avino mi padre, aunque le pesase
que tan pronto se diera a la carnicera
mis pocos aos y ausencia de experiencia.

273.

  Yo nada contest y expuse
sino: "Rey seor mo", y me ech a sus pies;
cuando iba a besar sus nobles huellas,
me levant y me volvi a abrazar.

274.

  Nos sentamos y tratamos
de sus proyectos y de cosas importantsimas.
A punto ya de contar lo sucedido
en el pueblo de Atenas de donde vena,

275.

  Hizo su aparicin y esparci
su brillo el lucero mulo de Venus,[35]
como si acabase de surgir de la nieve,
con la cabellera derramndose por la espaldilla de color perla.

276.

  Dicha segunda, si no Paraso
lo que lanzaba su cndida mirada,
o, felicidad, brote del amor,
reclamo de Cupido sutil e intangible.[36]

277.

  La llama del rostro no se diferenciaba
de la de Febo al amanecer;
cuerpo atildado, bien rimado
y muy en armona con la modestia de su porte.

278.

  En alegra se asemejaba
a la flor recin abierta por el roco;
y, quienquiera que la viese,
cadver o avenates de locura tendra si no amase.

279.

  Esta es la Laura que aniquila
mi pensamiento cada vez que miento,
y la causa de mis desesperaciones y lloros
que prestan tono tan melanclico a mis palabras.

280.

  Hija de Linceo, rey malogrado,
y cifra de mis ilusiones;
por qu permiti el alto cielo
que la viese, si yo no la mereca?

281.

  Oh, rey Linceo! si no la obligaste
a tomar parte en nuestra pltica,
mi vida no hubiera sufrido,
hoy que la traicion tu hija amada.

282.

  No, amigo mo, Laura no es infiel;
no s el por qu de su olvido;
mi suerte es la de befa y escarnio
indigna para el gozo y la alegra.

283.

  Podra acaso la traicin asirse
a la riqueza del cielo en belleza?
Hermosura, por qu no te desenredas
de los atropellados y traicioneros pasos?

284.

  No era tu razn, puesto en trance
de claudicar en medio de las tentaciones:
que tu honradez era, con mucho,
superior a carecer de hermosura y brillo?

285.

  Era todava esto ineficaz para atajar
tu inconsistencia y perversa inclinacin?
Cual culmine en grandeza,
tal tabletear cuando de bruces caiga.

286.

  Oh, bizarro guerrero apiadado de m!
a la aparicin ya de la nueva estrella,
y desde que la vi, de sbito, el amor
arrebat el corazn ofrendado a mi madre.

287.

  Es decir, las lgrimas que mi rostro surcaron,
al ser hurfano de madre,
se consagraron a Laura, y mi corazn se llen de terror
por la irreverencia, acaso, que tal acto supondra.

288.

  No acertaba con las palabras,
por mi alboroto y enajenamiento de nimo;
cuando tom parte en nuestra reunin, aquellas
salan desgarbadas aunque las acicalaba.

289.

  Cuando termin la conversacin,
era hombre al agua;
turbada el alma y el corazn abrasado
por la llama del primer amor.

290.

  Tres das me hosped el rey
en el palacio real, insigne en opulencia;
y no consegu hablar con la causa de mis males
y que confiaba me dara dicha.

291.

  Aqu prob mayor dureza,
superior a la primera de marras,
y di por mentidos todos los pesares
comparados con los que del amor nacan.

292.

  Gracias que al da siguiente,
cuando el ejrcito marchaba para Crotona,
la suerte me depar instantes para hablar
con la princesa que cautiv mi ser.

293.

  Expuse, con palabras amorosas,
suspiros, lgrimas y gemidos,
el amor saudo que me ahogaba,
y sigue ahogando mi destartalada vida.

294.

  El recio corazn del milagro de hermosura,
sinti piedad de mis cuitas,
y, no fuera porque su ingnita entereza
puso veto, mi amor sera bienhallado.

295.

  Pero, si el _s_ no lleg a decir,
el nublado de amor se abri y disip,
dndome, a mi salida, mantenimiento
de vergonzantes perlas escurridas de sus ojos.

296.

  Lleg el da de la marcha.
Quin soportar el dolor que me invadi?
En mi corazn qu mal
hubo que no clav su dardo?

297.

  Habr, tal vez, pena que supere en amargor
al del amante ausente del bien amado?
Slo imaginarlo, aun sin realizarse, basta
para abatir al corazn ms endurecido.

298.

  Oh, ofrecedores de fragante pebete
al gran altar del dios Cupido,
vosotros comprendeis mi dolor
al quedar hurfano de Laura amada!

299.

  Y, no fuera por las lgrimas con que fui provedo,
hubiera ya muerto antes de sufrirlo,
dolor que no mitig hasta nuestro arribo
al enmantado pueblo de Crotona.

300.

  El fuerte iba ya a saltar a los golpes
de las mquinas de sitio,
cuando atacamos yo y mi ejrcito,
poniendo en apuro al que sitiaba la ciudad.

301.

  Aqu de la carnicera sin cuartel,
que a Atropos hubo de fatigar,
por la siega y corte de vidas
de los moribundos que en sangre nadaban.

302.

  Vista por el gran general Osmanlic
mi braveza en el combatir,
siete filas yuxtapuestas de acero
abri con su cimitarra para alcanzarme.

303.

  A derecha e izquierda suya yacan
mis bravos soldados;
se acerc a m con ojos fulminantes,
vente, dijo, y peleemos......

304.

  No nos separamos por cinco horas,
hasta que se agot la piedra del valor;
al darle muerte, hubo duelo del cielo
por el guerrero pasmo de la tierra.

305.

  Entonces entr el terror
en el enemigo, que pareci atacado de peste
por el diezmador acero de Minandro famoso,
pronuncindose _campo_ y _victoria_ a nuestro favor.

306.

  Este triunfo alivi de la tristura
a los sajados por la inclemencia;
el peligro se convirti en alegra,
y la puerta de la ciudad abrise presto.

307.

  Nos sali al encuentro el poderoso rey
seguido de todo el pueblo hecho libre;
el agradecimiento se desbordaba,
con tropel ditirmbico, de las lenguas.

308.

  Aquel pueblo maltrecho y recin repuesto
de las enconadas asechanzas del enemigo,
por su libertad, a porfa,
se me acercaba, para besar mi traje.

309.

  A los gritos de la vocinglera Fama,[37]
los _vivas_ incesantes se inmiscuan,
los desordenados "gracias a t, salvador nuestro",
oyeron en el cielo las estrellas.

310.

  Subi de punto la alegra cuando se supo
que era nieto del rey que veneraban,
ni era menos, asimismo, la del monarca;
las lgrimas deban fe del regocijo.

311.

  Subimos al palacio famoso
y descansaron los soldados de sus fatigas,
pero el pueblo, casi por tres das,
olvid su costumbre de dormir.

312.

  Aun en la alegra nuestra de mi abuelo rey,
mezclbase con alevosa el dolor,
y la muerte de mi madre dilecta,
ha tiempo agostada, volvi a reverdecer.

313.

  Aqu creyeron mis pocos aos,
que en el mundo no hay dicha completa;
que por una sola alegra, apercibidos vienen
siete pesares, y hasta sin tasa.

314.

  A los cinco meses en Crotona,
pugn por volver al reino de Albania.
Qu obstculo habr para los llamamientos del amor,
mucho ms si, a lo que se va, es a una Laura?

315.

  A pesar de nuestra forzada marcha,
me aburra y deseaba volar.
Oh, cuando vi las murallas de la ciudad,
mis presentimientos fueron mortales!

316.

  Y era que lo que flotaba
en el fuerte no era bandera cristiana,
sino la Desjarretadera, e invadido el reino[38]
por Aladn, peste del pueblo que entraba a saco.

317.

  Hice alto con el ejrcito que acaudillaba,
al pie de un monte con derrumbaderos;
de repente divisamos
patrulla mora en lenta marcha.

318.

  Custodiaba una doncella atada,
a nuestro juicio, para decapitarla;
mi corazn dio un vuelco,
presintiendo fuera Laura, mi vida.

319.

  As que no pude contener el impulso del nimo,
y acomet, de repente, a los moros;
suerte fue del que huy que no hall su muerte
en mi mortfero acero que esgrima a toda furia!

320.

  Cuando ya no hubo en quien descargarla,
me acerqu a la enmudecida prisionera,
y, cuando descorr lo que encubra su rostro,
cielos, era Laura! habr mayor infortunio?

321.

  La iban a decapitar por no allanarse
a los torpes apetitos del emir de la ciudad;[39]
el osado rijoso, conducindose cual bestia,
abofete al paradigma de la hermosura.

322.

  A escape desligu de las manos
la cuerda inhumana e irrespetuosa,
mis dedos, de devocin, se recataban
de tocar una piel tan digna de respeto.

323.

  Aqu recibi confortante mirada
el corazn herido de amor,
da de dicha en que por primera vez o
_amado Florante_ de los labios de Laura.

324.

  Cuando supe que estaban en la crcel
el dechado monarca y mi dilecto padre,
di rdenes al ejrcito y asaltamos, sin tregua,
hasta rescatar la patria Albania.

325.

  Ya dentro de sus muros,
a la crcel ocurr primeramente,
saqu al rey y al duque, mi padre,
y, de entre los magnates, a Adolfo.

326.

  Inmensa fue la alegra del rey
y la de los ya libres prceres,
a Adolfo nicamente angustiaba
el honor por m conquistado.

327.

  Su envidia subi de punto,
cuando fui llamado salvador de la ciudad,
por quien celebr fiestas el magnnimo rey
en el palacio real con toda largueza.

328.

  Supo luego que me apreciaba
la belleza por quien l suspiraba:
el conde Adolfo se mora
por la corona y las manos de Laura.

329.

  Tom cuerpo la semilla trada de Atenas,
la plant con objeto de causar mi perdicin;
para Adolfo nada hay tan grimoso
como mi vida, que no logra eliminar.

330.

  No trascurrieron meses de alegra del reino
y de acciones de gracias por su libertad,
arrib un ejrcito asolador,
procedente de Turqua, asaz inhumana.

331.

  Aqu del peligro y torcimiento de manos
de todo un pueblo sacado de la sumisin;
principalmente, Laura, cuyo temor
me fuera infausta la suerte en el encuentro.

332.

  Como fui el general nombrado
por el rey del ejrcito que hara frente al moro,
se seren, de su terror, el nimo del pueblo,
pero fue como envenenado el corazn de Adolfo.

333.

  Porque quiso el cielo que venciera
al ejrcito del afamado Miramoln,
comenz el da de pnico
de los crudos muslimes para con el reino de Albania.

334.

  Aparte esto, de varias divisiones del enemigo
fui triunfando seguidamente,
de manera que mi pujante acero
fue temido por diez y siete reyes.

335.

  Un da que acababa de ganar una batalla
en la ciudad de Etolia que invad,
recib de mi rey carta,
ordenndome, con apremio, el regreso a Albania.

336.

  Y el mando del ejrcito que guiaba
encomendase a Minandro.
Part en el acto del reino de Etolia,
por obediencia al rey, y march para Albania.

337.

  Llegu muy cerrada la noche,
entrando en el reino, sin preocupacin alguna;
a seguida fui sitiado gran traicin!
por unos treinta mil alfanjeros.

338.

  No me dieron tiempo de desenvainar
la espada que llevaba y de repelerlos;
ataron todo mi cuerpo,
aherrojndome brutalmente en la crcel.

339.

  Excusado decir mi asombro y tristeza,
sobre todo al saber que asesin al rey
el conde Adolfo, haciendo otro tanto
con mi padre amado, que se complaca en su hijo.

340.

  El deseo de enriquecerse y ser rey,
y su sed de mi sangre impulsaron
al corazn del conde a valerse de celadas.
Oh, infortunada ciudad de Albania!

341.

  Ms desdichada eres que la gobernada
por un ignorante y tirano;
que el rey sediento de riqueza
es el cielo duro castigo al pueblo.

342.

  Soy todava ms infeliz, y defraudado en amor;
habr acaso mayor duelo que oir
que mi princesa, con ahinco, prometi
casarse con el conde Adolfo infame?

343.

  Este es el que inyect eficaz veneno
en las venas de mi corazn doliente,
y dese que mi vida acelerase,
y a la nada, de donde vino, volviese.

344.

  Durante los diez y ocho das de prisin,
me aburr de no morir;
de noche me sacaron y empujaron
a este bosque donde fui atado.

345.

  Por segunda vez gira ya Febo
sobre la tierra desde que me amarraron;
y, cuando cre despertar en otro mundo,
al abrir los ojos, me encontr en tus brazos.

346.

  He aqu mi vida de anudados males,
y todava sin saber cul sera su ltimo destino....
Aqu se cort la larga narracin,
tomando entonces la palabra el moro:

347.

  Ya que de tu vida vine en conocimiento,
conocers tambin la de con quien hablas.
Yo soy el Aladn, de la ciudad de Persia,
vstago del ilustre sultn Ali-Adab.

348.

  Por este roco que cae cual aguacero,
deducirs lo que fue mi vida....
Ay, padre mo! Por qu ...? Ay, Flrida, mi alegra!
Amigo, permite que paz haya.

349.

  Seamos ya dos los que las lgrimas aniquilen,
ya que somos uno en el infortunio;
esperemos en este bosque la jornada final
de nuestra vida, tan brava y rudamente trabajada.

350.

  Florante guard religioso silencio,
y solloz todava ms que Aladn.
Vivieron en el bosque como unos cinco meses;
una maana decidieron explayarse.

351.

  Recorrieron el interior del bosque,
aunque los rastros apenas se reconocan;
entonces narr el clebre Aladn
su vida harto lastimosa.

352.

  En las guerras, deca, donde intervine,
no me cost trabajo el luchar,
como cuando luch con el corazn diamantino
de Flrida amada, por quien, sin duelo, padezco.

353.

  Cuando formaba pia con las princesas,
era Diana en medio de las ninfas,[40]
as que la tenan en el reino de Persia
por una de las Hures de los profetas.[41]

354.

  Fortuna fue que venciera
con la constancia su corazn reacio;
mas, al proyecto de hacer de dos pechos uno,
se atravesaron los amores de mi padre.

355.

  Entonces comenzaron las tribulaciones
mas, y a desear mi padre que la vida perdiese;
y, cuando triunf en la ciudad de Albania,
a mi llegada a Persia presto me encerr en la crcel.

356.

  Y el cargo que me haca,
que sin orden suya abandon el ejrcito;
y, cuando corri la noticia de que el reino rescataste,
decidi que se me decapitara.

357.

  En la funesta noche del da siguiente,
en que sera un hecho mi decapitacin,
un general entr en la crcel
portando un indulto que an era peor que la muerte.

358.

  Era orden precisa que en el momento saliese,
que el alba no me cogiese en el reino de Persia,
y cualquier incumplimiento pagara con la vida;
la acat porque era orden del rey mi padre.

359.

  Pero a mi corazn era preferible
que vida tan lastimosa me la quitasen;
nada de una vida ilusoria
cuando otro aupa en su regazo a mi cielo y alegra.

360.

  Har hoy unos seis aos que sin descanso
voy vagando con las penas a cuestas;
se detuvo aqu: percibieron
rumor de palabras dentro del bosque.

361.

  Oyeron la siguiente relacin:
Cuando supe que iban a decapitar
a mi infeliz bien amado asegurado en la mazmorra,
me ech a los pies del hipcrita rey.

362.

  Lgrimas y quejidos mendigaron el perdn
del propio hijo que era mi todo bien y cario,
la respuesta era que, si no aceptaba de buen grado
sus amores, no le perdonara.

363.

  Qu iba yo a hacer en estas circunstancias?
Dejar por ventura que mataran a mi bien amado?
Mostr blandura, a fin de que viviese
el prncipe amado, tan digno de piedad.

364.

  El pecho que, recalcitrante, no se doblegaba
al halago, fieros y amor del rey,
fue laxo de propsito, dndose en holocausto
para poder salvar la vida de su dolo.

365.

  De alegra el rey solt en seguida
a la causa de mis lgrimas,
pero orden que saliera de la ciudad
y que a otras tierras se relegase.

366.

  Sali de Persia mi amado y mi vida,
sin que hayamos podido despedirnos.
Vea ahora si tendr lgrimas
para amansar al dolor que llevo!

367.

  Cuando se preparaban dentro del reino
las bodas que eran mi muerte,
cre que deba disfrazarme de guerrero,
y huir del palacio real.

368.

  Una media noche, bien lbrega,
secretamente me escurr por la ventana,
sin ms compaa que el deseo
de rastrear el paradero del amado.

369.

  Hace ya algunos aos que vago,
teniendo por palacios bosques y montaas,
arrib aqu y logr librarte
del torpe deseo de esa bestia humana.

370.

  Cortse la narracin por la sbita llegada
del duque Florante y del prncipe Aladn,
el cual, cuando reconoci la voz de la amada,
la vocacin del corazn no pudo desobedecer.

371.

  Qu lengua habr que cuente
la alegra de los amantes?
De vergenza el dolor sumise bajo tierra,
llevando consigo su romo dardo.

372.

  En qu cielo entonces no culminar
nuestro Florante en su regocijo,
hoy que a hito podr contemplar la gloria del rostro
de su muy ansiada Laura?

373.

  Por donde el bosque sombro,
para los cuatro se convirti en jubiloso Paraso;
por tres veces olvidaron
que todava tenan vida que celar.

374.

  Amainada ya la desbordante alegra,
los tres escucharon la vida de Laura;
lo acaecido en el reino desde su relegacin
a los bosques, cont la amante as:

375.

  No transcurri mucho desde que partiste,
Oh, amado Florante! del reino de Albania,
percibise en el pueblo sordo movimiento,
cuyo rumor escalaba el palacio.

376.

  Pero no hubo manera de definir
los altibajos de los sordos rumores;
cual mal de impronosticable
origen y locacin para el sabio mdico.

377.

  A lo mejor el palacio fue sitiado
por el amotinado pueblo y armados soldados;
oh, da de consternacin!
da maldito por la ira divina!

378.

  A grito pelado vociferaba el pueblo rebelde:
"Muera, muera, el rey Linceo,
que proyect matar de hambre al reino, y
decretar el estanco de los vveres y del trigo."

379.

  Hizo todo ello Adolfo
para amotinar al ciego pueblo,
difundiendo, en nombre del rey,
los tales decretos, partos de corazn doloso.

380.

  En el mismo instante destronaron
a mi padre rey y le decapitaron.
Podra, por ventura, llamarse a razn
un corazn aleve y un pueblo alborotado?

381.

  En el mismo da fueron decapitados
los fieles consejeros,
y no se mell el acero del traidor
mientras hubo prudentes y nobles en el reino.

382.

  Subi al trono el feroz conde,
y me conmin con apremio
que, si no aceptaba su amor,
horrible muerte tendra.

383.

  En mi deseo de vengarme de l,
y de escribirte al pueblo de Etolia,
forc al corazn no diera a entender
al traidor mi mala voluntad y horror.

384.

  Ped cinco meses largos de plazo,
antes de aceptar su amor,
pero decid interiormente
suicidarme, si no llegabas.

385.

  Termin la carta y la entregu
a un fiel servidor, para que te la diese;
sin transcurrir un mes llegaste, y
caiste en manos del traidor Adolfo.

386.

  El miedo que te tena el malvado
de que volvieras con ejrcito,
para que regreses slo, te envi
carta con sello y firma del rey.

387.

  Su conocimiento dime tal pesadumbre,
que decid quitarme la vida;
entonces lleg Minandro
y siti con ejrcito la ciudad de Albania.

388.

  Mi suposicin era que recibi
la carta que te remit;
as, cuando lleg a Albania,
lobo hambriento pareca.

389.

  Cuando nada pudo oponer Adolfo,
determin llamar a otro traidor,
y a la noche sali del reino
y me llev atada en el caballo.

390.

  Aqu intent violarme,
pugnando por tirar al suelo mi honor guardado,
cuando una saeta venida de no s dnde,
clavse en el pecho del traidor Adolfo.

391.

  La contestacin de Flrida a este respecto:
que haba odo voces de mujer;
sent que te daban tortura
y cobr piedad mi lastimado pecho.

392.

  Cuando te busqu, vi
que te violaba aquel hombre inicuo;
no me contuve, y arm en el arco
la flecha que acab con el stiro.

393.

  Sin terminar an la narracin,
Minandro arrib entonces en el bosque,
con ejrcito y en busca de Adolfo,
y vio al amigo: gran dicha y alborozo!

394.

  El ejrcito venido de Etolia,
lo primero que proclam por tal agnicin:
"Viva Florante, rey de Albania!
Viva, viva, la princesa Laura!"

395.

  Los llevaron en triunfo al reino,
inclusos Aladn y Flrida peregrina;
ambos convinieron en ser cristianos,
celebrndose las bodas de los dos amantes.

396.

  Muerto el ilustre sultn Ali-Adab,
regres Aladn a la ciudad de Persia;
el duque Florante subi al trono,
al lado de Laura, la bien amada.

397.

  Por el acierto en el gobernalle del nuevo rey
el reino goz nuevamente de paz;
levantronse los que yacan en la miseria,
y fueron felices los desventurados.

398.

  As que tena las manos al cielo levantadas,
de agradecimiento el pueblo prspero;
el rey y la reina slo vivan
por sembrar misericordia en sus gobernados.

399.

  Vivieron en completa armona,
hasta que labraron la felicidad del pueblo.
Pra, musa ma, y chate
a los pies de Celia, y seas portadora de mis ayes.




Balagts y Su Florante

LITERATURA TAGALA 1593-1886

Doctamente dice el Dr. Rizal que el _Florante_ es la "obra de la
lengua tagala en todo su apogeo y magnificencia". Desde la conquista
ciertamente vena apercibindose la lengua tagala para alcanzar el
florecimiento a que lleg en los tiempos de Balagts. Ya para ganar la
voluntad de los isleos con propsitos de conquista y catequesis, ya
por otros fines polticos, ms tarde, es un hecho histrico que los
dialectos filipinos, principalmente el tagalo, fueron los medios de
comunicacin, tal vez nicos y eficaces, entre peninsulares e isleos.

La publicacin xilogrfica en 1593 de la _Doctrina tagalo-espaola_
demuestra que la lengua tagala tena especiales cualidades literarias.
De Fr. Juan de Plasencia o no dicha doctrina, es cosa averiguada que
su Ave Mara es la que transcribe Hervs en su _Origine......_; la
misma que admira Chirino en el captulo sobre Lenguas; la misma que
aprovecha Fr. Luis de Amezquita en su popular _Catecismo_ y la misma
que trompetean _lippis et tonsoribus_ ciertos bibligrafos y cronistas
como escrita por Sta. Ana, o por otros glosadores de Astete y de
Ripalda, aunque en un lenguaje ms o menos modernizado, dira Fr.
Pablo Rojo, no porque "le faltase algo, sino por la alteracin y
mudanza de los tiempos, a quienes de ordinario siguen los idiomas".
Chirino hall en ella las cualidades de las lenguas Hebrea, Griega,
Latina y Espaola. Cierta o no tal aseveracin de Chirino, pasma a los
doctos que el doble Renacimiento de que haban sido portadores los
castellanos pudiera tener, desde los primeros aos de la conquista,
esplndida expresin literaria en tagalo, y sin rebutimiento de
neologismos latinos o castellanos. Tal era su abundancia de sinnimos
y frases, deca Chirino, que, elegantsima como es dicha Ave Mara,
"se podra formar con semejante elegancia de otros varios modos,
guardando la misma significacin y sentido".

Desde 1602, ao de la primera impresin tipogrfica en las islas de
_Las Excelencias del Rosario_ en tagalo de Fr. Francisco Blancas de
San Jos, los que pasan por incunables filipinos (1602-1640) vienen
escritos en su mayora en tagalo. _Postrimeras_ (1605), _Memorial de
la Vida Cristiana_ (1605), _Librong Pinagpapalamnan ..._ (1608?),
_Arte y Reglas de la Lengua Tagala_ (1610), todos de Fr. Blancas de
San Jos; _Librong ang Pan~galan ..._ (1610) de Fr. Gernimo Monte;
_Vocabulario de Lengua Tagala_ (1613) de Fr. Pedro de San
Buenaventura; _Enchiridion de la Conciencia_ (1617) de Fr. Miguel de
Talavera; _Explicacin de la Doctrina Cristiana en Lengua Tagala_
(1628) de Fr. Alonso de Sta. Ana; _Confesionario en Lengua Tagala_
(1636) de Fr. Pedro de Herrera; el _Belarmino_ (1637) en tagalo de Fr.
Jos de Sta. Mara; _Pan~gan~gady na Pinagcasondo ..._ (1637), obra
conjunta de toda una asamblea magna de religiosos de todas las rdenes
y clrigos, los mejores hablistas de la poca, presidida por el
Arzobispo Miguel Garca Serrano; _Ang Pagcadapat ..._ (1639) de Fr.
Pedro de Herrera, tales son las obras, voluminosas las ms de ellas,
de fecha conocida, de que da testimonio la Bibliografa filipina. Las
de fecha desconocida, y, sobre todo, los manuscritos que corran de
mano en mano, harto prolijo sera citarlos y discutirlos aqu.

No todos ellos tienen un valor meramente lingstico, arqueolgico,
histrico, o tcnico; entre ellos los hay de valor literario. _El
Memorial_ del P. San Jos, reimpreso dos veces (1692 y 1835) y
traducido al pampango en 1696, fue siempre libro popular y de consulta
hasta muy entrada la segunda mitad del siglo XIX en que vino a
sustituirle el _Claus_ del P. Rivas, monumento literario donde
colabor el autor del _Florante_. Aunque el P. San Jos escribi
versos, era ms bien gramtico y lexicgrafo reformista, que poeta.
Sabido es que sus _dcimas_ a la castellana parecieron a los ladinos
de la poca: _magaling dataput, hind tul_ (hbiles, mas no versos).

Desde Alonso de Sta. Ana datan los octoslabos en estrofas de seis
versos, pero Pedro de Herrera (que tuvo por editor y acaso colaborador
al gran Pinpn.) fue quien escribi los mejores octoslabos de entre
los peninsulares, originales unos, y traducidos del latn, otros.
Herrera tena fama de ser el Horacio tagalo, segn Gaspar de San
Agustn. Por esto, el agustino Fr. Juan Serrano, al reimprimir en 1762
las _Meditaciones ..._ de Herrera, aadindolas grandemente con otras
de propia cosecha, reproduce ciertas poesas de Herrera, para con
ellas contrarrestar la prosa y los _awits_ de los isleos; y los
agustinos, en opsculo aparte, acoplaron parte de ellas con las
poesas del P. Blanco, el botnico, y de Fr. Melchor Fernndez,
distinguidos hablistas ambos. Gaspar de San Agustn cita tambin como
poetas a Fr. Antonio de S. Gregorio, _que escribi mucho y bueno_, y
al jesuita Clain, _varn en todo nico_ y que versific el _Kempis_.
Clain, por las trazas, fue acaso el nico tambin que escribi
dodecaslabos intercisos a la manera tagala. Es una lstima que el
_Kempis_ no se haya impreso, porque, a juzgar por las muestras y por
las otras obras dejadas por el P. Clain, ste no es solamente un
lexicgrafo incomparable segn el propio San Lcar, sino un literato y
poeta en lengua verncula.

El siglo XVII finaliza o termina de una manera esplndida con el
popular _Catecismo Romano_ (1671) de otro jesuita, el P. Pedro Lope,
que antecedi a San Lcar en materia de acentos, y lleg hasta a hacer
"fabricar sobre diez mil vocales acentuadas". Por las pginas de su
libro excesivamente voluminoso, y con texto amazacotado, corre a
intervalos sangre tagala de rgulos.

El siglo XVIII fue el de oro para los peninsulares. As _El Compendio_
de Fr. Gaspar de San Agustn (1703) viene todava siendo til, sin
exceptuar la obra clebre del P. Totanes; es el primero que trat de
la poesa tagala y de su mtrica, que luego secund Fr. Francisco
Buencuchillo, y el primero tambin que prescindi, algn tanto, del
mtodo lebrijano. Con todo, escribi pocos versos en tagalo. No
conocemos de l ms que su cancin al _Barlaan_, en medianos
octoslabos. En el mismo ao se public el _Vocabulario_ de Domingo de
los Santos, calcado de las artes del agustino Fr. Andrs Verdugo y del
dominico Fr. Blancas de San Jos, y del vocabulario impreso por Pinpn
de San Buenaventura y de otro manuscrito de Fr. Francisco de San
Antonio, libro muy til, no obstante la deliberada omisin de voces
antiguas, de que se quejaron los lingistas, pero presto fue arrumbado
y relegado al olvido por la obra maestra definitiva de los PP. Noceda
y San Lcar, este ltimo, espaol-filipino.

Aparte la colaboracin annima manifiesta de filipinos de raza en el
_Vocabulario_ de Noceda y San Lcar, colaboraron todava en tan
magnfico osario de la lengua los hablistas que ya fueron, y los de la
poca de dos de las principales rdenes religiosas de Filipinas.
Trabaj en las letras _A, B, C, D_, el dominico Fr. Miguel Ruiz, y
hasta las letras _M, N, g, O_, Fr. Toms de los Reyes, tambin
dominico. Luego se hicieron cargo los jesuitas Pablo Clain, Francisco
Jansens y Jos Hernndez, que lo concluyeron aadiendo "cerca de
cuatro mil races con sus juegos respectivos y necesarios". Por lo
voluminoso de la obra, y porque se deseaba ms certeza en la propiedad
del significado de cada raz, los revisores jesuitas decidieron
pasarla, para su revisin, al P. Juan Jos de Noceda, que consagr
para depurarla 30 aos, no pasando "de una a otra (raz) sin que se
conviniesen doce indios ladinos en este idioma en la pronunciacin,
acento y significacin de cada raz".

Pero los verdaderos monumentos puramente literarios fueron, entre
otros, _Ang Infiernong Nabubucsan_ (1713) del P. Clain, y los
opsculos tagalos, en particular los tres tomos del _Psalterio de
Ejemplos  Nuestra Seora_, del P. Juan Jos de Noceda, obras que,
para San Lcar, hllanse "dispuestas con voces propias y frasismo
tagalog". Pero se levanta sobre todos ellos, y al cual coron el xito
popular (era como el pan de cada da de los rpsodas tagalos, los
_dupleros_), el _Barlaan_ (1712) del jesuita Antonio de Borja, que
merece captulo aparte.

Procedente de la India pas a Alejandra y de ah a los griegos. San
Juan Damasceno la populariz en Europa. "_El Prncipe y el Dervis_"
del filsofo barcelons Abraham ben Hasdai, dice Menndez y Pelayo, no
es otra cosa que la leyenda de Buda, tan popular en la literatura
cristiana con el nombre de Historia de Barlaan y Josafat, primera
aunque remotsima fuente de la _Vida es Sueo_. No ser tambin
remotsima fuente del _Tram ein leben_ (Sueo es una Vida) del gran
poeta austriaco Grillparzer? Tan popular en Espaa es esta historia
que en Norte-Amrica el Prof. Fonger de Haan escribi toda una
monografa: _Barlaan and Josafat in Spain_.

Desde el siglo XVII, 1692, goza Filipinas de una versin castellana de
esta obra, debida a la pluma del dominico Fr. Baltasar de Sta. Cruz,
pero Fr. Juan de Paz la denunci a la Inquisicin el 23 de Febrero de
1696. "Dise a la censura de Fr. Juan Bautista Mndez y Fr. Agustn
Dorantes, y en su consecuencia se mand en 3 de Marzo que se tildase
al folio 65 vuelto, desde la lnea segunda hasta las palabras _de por
s_. Notificado Santa Cruz, respondi con un largo escrito, que se
recibi en Mxico en 7 de Enero de 1699. Volvi a la censura de los
mismos, y a la de Fr. Pedro Antonio de Aguirre y Fr. Diego Marn,
resolviendo el Tribunal en definitiva que se guardase lo resuelto".

No se sabe si la versin tagala de Antonio de Borja se ha hecho del
libro de Sta. Cruz. Pero la obra del jesuita viene recomendada
precisamente por el calificador del Santo Oficio, Fr. Nicols de San
Pedro, que la diputa por un verdadero _Tesoro_ y de estilo sonoro,
dulce y suave, porque, acomodndose el Autor "a lo ms llano y
natural, no tiene clusula que, aun mirada en lo material de las
voces, no sea digna de toda estimacin, por lo mucho que ensea;
palabra ninguna se le halla de sobra, ni tampoco se le echa de menos
alguna que haga falta; y juega tan bien de la lengua Tagala y de sus
modos de hablar, que sin usar de redobles, ni frases, ni races
antiguas y voces decrpitas, le da al Tagalo con suavidad y elegancia
la Doctrina que necesita, de calidad que no podr alguno, desear,
documento, ni enseanza, que aqu no la halle".

Gaspar de San Agustn la dedica dos _awits_, uno en latn y otro en
tagalo, y la llama en su aprobacin _Man de la Celestial Doctrina_,
"proptuario lleno de lo que cree y ensea N.M. la Iglesia; y un
acrrimo controvertista contra la gentilidad", de gran auxilio para
los "Ministros de Doctrinas", pues el Autor consigue "ms de lo que
Marcial pretenda". Y aunque la lengua tagala andaba "tan pobre de
trminos en materias sobrenaturales, acticas y polticas (?), cuanto
superabundante en las econmicas y mecnicas", todas estas
dificultades las venci la erudicin del Autor, "consiguiendo esta
rigurosa traduccin, sin omitir en todos los 40 captulos de ella
clusula que, por difcil, se resistiese al mucho caudal que ha
atesorado su estudio de la lengua Tagala". Y con aadir que el egregio
tagalista Pablo Clain fue el que di licencia para su impresin, est
dicho todo.

Nada pues, de extrao tiene que los viejos _dupleros_, cultivadores de
la gaya ciencia tagala, se regodeen con dicha obra: de origin
oriental, y, despus de recibir los beneficios del genio heleno y del
latino, se restituye al pas de origen, como el agua que, cargada de
sustancias, vuelve al fondo del pozo, filtrada y hecha potable. Su
forma de novela, en parte narrativa y en parte autobiogrfica, seduce,
porque es una serie de _macamas_ orientales de color y sabor
filipinos. De los siglos XVI, XVII y XVIII quizs el _Barlaan_ sea el
mayor monumento literario. El pueblo prestle su lenguaje por un
proceso de colaboracin annima parecida al de la del vocabulario de
San Lcar, acendrndole todava el poeta tagalo D. Felipe de Jess,
que la prolog, y D. Gaspar Aquino de Beln, patriarca de los poetas
autores de la _Pasin_, que la edit.

En este siglo se reimprimieron algunos monumentos de los siglos XVI y
XVII, y tanto se multiplicaron los trabajos en tagalo de catequesis de
los misioneros y doctrineros, que el Arzobispo Basilio Sancho de Sta.
Justa y Rufina public su clebre _Catecismo_ castellano en 1769,
ordenando que fuera el que ocupase el lugar de sus congneres en
tagalo, para que sobre los diversos dialectos dominase el castellano.

"Ojala! que despus de tantos aos no huviera ya rastros de las
diversas lenguas, que solas dominan en las Provincias conquistadas, y
nicamente dominara en todas la Espaola; que tal vez, y sin tal vez,
no seran aun los Espaoles tan estraos para con los (isleos), se
aficionaran estos ms a aquellos, estara ms corriente la sociedad,
habra ms estrecha unin.... Pero siendo ass, que por espacio de
doscientos aos professan una misma (Religin) con nosotros, y
dependen de la voz de un mismo Monarcha, no nos entendemos unos a
otros; y tenemos por cierto, que mientras durare esta divissin de
lenguas, subsistir de ambas partes un grande estorvo para la
_Comunicacin_, para el _Comercio_, y para la _Sociedad Civil_, y aun
para la _unidad_ de la Religin......"

Pero ni por esto amain el celo tagalstico de los peninsulares.
Ninguno, empero, de sus escritos lleg a valer tanto como el _Barlaan_
y el _Vocabulario_ de San Lcar.

Con la rica herencia de tres siglos entra el siglo XIX. Pero, no
obstante la mayor cantidad de produccin, el siglo ha dado pocos
ingenios. Hay que hacer excepcin, sin embargo, de los agustinos Fr.
Manuel Blanco, el botnico, y Fr. Melchor Fernndez, y del dominico
autor del _Claus_. Blanco en cierto modo era poeta, y algunas coplas
suyas, ya hemos dicho, formaron ramillete con otras de Herrera y M.
Fernndez. Pero su obra capital en tagalo es su _Tissot_ (1824), que
fue como un digesto de los herbolarios en los tiempos que se careca
de mdicos, y un Tobas de las familias tagalas. El literato tagalo
necesariamente tendr que habrselas con esta obra, si ha de querer
saber llamar por sus propios nombres a las yerbas y plantas
medicinales del pas, y a las manifestaciones de su flora. As se
enseorear del lenguaje familiar y grfico, que, bellamente usado,
dar vigor y precisin a su estilo, aparte la utilidad del libro para
una farmacopea indgena, pues el captulo de los _sucedneos_ resume
as las observaciones de Clain y Sta Mara como las propias con
manifiesta competencia.

Las obras de Fr. Melchor Fernndez forman una serie respetable.
Notable es su _Catecismo_ (1836) dispuesto a manera de dilogos
socrticos, seguido de la _Carta Pastoral_ en 1706 del Arzobispo
Camacho, a la que puso comentario en prosa y en verso octoslabo, y
adiciones que constituyen hasta documentos forklricos muy
apreciables. Tambin es notable su _Filosofa...._ (1838) enriquecida
con poesas originales y traducciones, entre ellos, la del soneto
atribuido a San Francisco Javier. Las obras de Blanco y Melchor
Fernndez tienen la ventaja de que carecen de afectacin retrica, y
por objeto, mover el nimo y ser tiles, sin epiqueyas ni
lucubraciones ociosas.

Verdadera obra de consulta es, sin duda alguna, el _Claus_
(1853-62-64-71) del dominico Fr. Benito Rivas. Trata de sustituir las
obras voluminosas de Blancas de San Jos, pero resulta menos manual
que las sustituidas, pues comprende cuatro gruesos volmenes. Viene,
adems, algn tanto recargada de castellanismos y provincialismos,
pero, as y todo, es la obra ms comprensiva y dogmtica del gnero.
Se desliza en sus pginas cierto aire sutil de escolasticismo
nervioso, a pesar de su austera sobriedad, creada en ocasiones con las
brisas inspiradas por la generosa solanera de Balagts que colabor
en esta obra.

Con las obras de Blanco, Fernndez y Rivas se volvieron a reimprimir
las obras maestras tagalas, como el _Barlaan_ (1837) y antes de 1838,
debido al celo del Arzobispo Segui, el _Memorial_ de San Jos,
_Catecismo Romano, Ejercicio Cuotidiano_ y el _Catecismo_ del Padre
Pouget; luego los _dalits_ de Herrera en 1843 y, nuevamente, el
_Catecismo Romano_ en 1854, sobresaliendo, entre los trabajos
similares de la poca, el popular _Casaysayan...._ (1868) de Exequiel
Merino, o sea, el Mazo tagalo.

Tal es el inventario de los monumentos literarios debidos a los
miembros de las cuatro corporaciones religiosas, a los cuales el favor
popular otorg su _exequatur_, aunque los que pasan por doctos an no
han parado mientes en ellos, y continan perdindose en labernticas
discusiones sobre artes y vocabularios ms o menos lebrijanos,
tratando a la lengua tagala, a la bisaya, a la ilocana, etc., como una
mera curiosidad bibliogrfica, y, cuando mucho, como trmino de
comparacin de una filologa _ad usum Delphini_, cuando, como se ha
dicho, la lengua tagala posea ya condiciones literarias desde, o
antes de, la conquista. Como que la Doctrina de 1593 es ms joya
literaria que ciertos artes y vocabularios, excepto alguno que otro,
el de San Lcar, por ejemplo. Los inventariados, cual ms cual menos,
traen sello popular, con una fuerza colectiva que es verdadero
elemento de arte. No se elaboraron en solitarios gabinetes de estudio,
sino en el seno del tagalismo, en misiones y doctrinas, por varones de
arcilla de hroes, que recogieron y bebieron el aliento del pueblo
annimo. Casi todos ellos son traductores, pero algunos, al traducir
al tagalo los ascticos y los libros de origen oriental, y los libros
sagrados o bblicos, no slo ensancharon y rejuvenecieron las letras
humanas, sino que, en cierto modo, restituyeron el saber y las artes a
su cuna.

Respecto a los filipinos, hablaremos nicamente de los conocidos y aun
de aquellos annimos de quienes los impresos traen o citan muestras de
su ingenio.

Desde el _Memorial_ de Blancas de San Jos aparece D. Fernando
Bagongbanta con un _awit_ en octoslabos estrficos de cuatro versos.
Bagongbanta tiene la consideracin de isleo _ladino_, es decir, de
conocedor del castellano. Epiloga esta obra otro tagalo annimo, mejor
versificador que Bagongbanta. Pero desde 1610 la Bibliografa registra
todo un libro en regla: el _Librong ..._ de Toms Pinpn, patriarca de
los tipgrafos y humanistas filipinos. El prlogo de este libro es
importantsimo para la historia tcnica de la poesa tagala. En l
aparece por primera vez un _awit_ escrito en romancerillos de cinco,
seis, siete y ocho slabas, medidas que aisladamente corrieron a lo
largo de la literatura tagala, privando en los isleos los
pentaslabos, hexaslabos y heptaslabos, y, en los peninsulares e
isleos ladinos, los octoslabos, con excepcin del Padre Clain. En
sus comedias los isleos duplicaron los tres primeros, convirtindolos
respectivamente en versos de nueve o diez, doce, y de trece o catorce
slabas, y usaron solamente de los octoslabos en las canciones
interpoladas en ellas. As en la _comedia antigua de San Dionisio
Aeropagita_, de un annimo, los versos son de doce, catorce, trece y
once slabas; pero el de catorce son dobles heptaslabos, y el de
doce, dobles hexaslabos.

Dito sa daquilang--caharan g Grecia

y lo mismo estos otros del Padre Clain:

Quita,i, sinasamba--Dios na naliligpit
Na sa sacramento,i,--tantong sungmisilid,

son verdaderos dobles versos de seis.

Los de once slabas son _rara avis_, y los de trece y catorce, a guisa
de alejandrinos, desaparecieron pronto del escenario y fueron
sustituidos por los de doce, por las combinaciones de doce y seis, con
interpolaciones de ocho, en las comedias o piezas de alguna extensin.
Pero lo ms corriente en los isleos, en sus piezas caractersticas,
como _awit, kumintang, kundiman_, son los dodecaslabos intercisos.
Tambin son frecuentes en las piececillas cortas los romancerillos
heptaslabos. En este metro vienen escritos los versos de los cinco
annimos que cita Gaspar de San Agustn, y en estrofas de tres, cuatro
y cinco versos.

En Pinpn ya queda indicada esta tendencia de la lengua. De los 34
versos de que consta su _awit_, 22 son de seis slabas; 7 de 5; 4 de
7, y tan slo 1, de 8 slabas. Esto de acuerdo con la prctica seguida
por los tagalos en las determinaciones de las cantidades silbicas,
porque, de acuerdo con el propio Pinpn, la cosa acaso vare. No hay
que olvidar que Pinpn tena verdadero culto al castellano, y
combinaba los usos castellanos y tagalos en materia de slabas
finales, sinalefas e hiatos, con un gnero de libertinaje mtrico
propio de toda poca de transicin. Bajo este punto de vista, mientras
la cancin de Pinpn es un romancerillo en hexaslabos para los
ladinos, para los no ladinos, o la masa tagala, es una combinacin de
versos de 6, 5, 7 y 8 slabas.

Para hallar otro tan conspcuo y de mayor prestigio potico que Pinpn
(colaborador de Blancas de San Jos, Pedro San Buenaventura y Pedro de
Herrera, y de cuyas obras fue impresor) necesitaramos poner el pie en
los liminares del siglo XVIII. brese este siglo en 1703 con el nombre
del venerable Gaspar Aquino de Beln, autor del primer poema religioso
de la _Pasin_. Su libro consta de dos partes, prosa y verso; la prosa
es una traduccin de la recomendacin del alma del jesuita Toms de
Villacastn, prosa que rivaliza con la prosa del _Barlaan_ que l
edit en 1712, y la parte en verso es la _Pasin_, poema que en medio
siglo tuvo cinco ediciones, y fue traducido casi a todos los
dialectos.

No se sabe si con anterioridad o posterioridad al poema de Aquino de
Beln, se public por primera vez la _Pasin_ de D. Luis Guan. El
jesuita Delgado, que debi de conocer el poema de Aquino de Beln, no
menta, sin embargo, en materia de _Pasiones_, ms que la de Guan, la
cual califica de excelentsima, y la hizo re-imprimir en 1750 o 51.
Debi ser sta en quintillas de ocho slabas, como el poema de Aquino
de Beln y todas las pasiones tagalas.

D. Felipe de Jess, aunque no fuera ms que por su citado _awit_ al
_Barlaan_ (1712) en 46 cuartetos octoslabos, no va a la zaga de
Aquino de Beln, y, lricamente, le aventaja.

Si no como poeta, y s como lexicgrafo y docto crtico de peregrina
expresin literaria, descuella sobre todos sus predecesores en su
gnero, el jesuita filipino San Lcar. Su obra, segn sus censores,
especialmente el tagalista discpulo de San Lcar, el agustino Fr.
Juan Serrano (de quien el P. Mesquida deca en la aprobacin de
_Meditaciones_ que "si las Mussas dieran en hablar el Tagalo, havian
de preciarse mas de Serranas por el Estilo Tagalo"), era superior al
Nilo

Vocabulario Mong lalang
Nilo ay nilalaloan,

y, como un inmenso ro, tuvo por tributarios a todos los artes y
vocabularios de los mayores talentos de las cuatro rdenes religiosas,
principalmente la dominicana y la ignaciana. Fuele dada a San Lcar la
gloria de poner cima a la obra tres veces secular de los espaoles y
de toda la "nacin tagala", que "se compone ya del Comintang, ya de
los tingues, ya de los tagalos de Corte", segn el propio San Lcar.
Blancas de San Jos dice que la nacin tagala la integran: "Comintan,
Laguna, y Tagalos". Segn Gaspar de San Agustn: "Comintan: (las)
provincias la Laguna y Batangas"; y segn Domingo de los Santos: "los
tingues son desde los montes de San Pablo por Nacarlan hasta
Calaylayan donde estaba antiguamente la Cabecera de Tayabas, y de all
corre los Montes de Cabint, hasta Bilingbiling, que es por cima de
Mabitac", pero aade que "no hay que reparar mucho en esto, porque se
hallarn muchos que, aunque son de los Montes, los entienden en la
Laguna, y en Manila". Son, pues, tagalos de _Corte_, o simplemente
Tagalos, los de Manila, Bulacn, Bataan y Cavite. As quedan
determinadas las regiones cuyos modos de hablar fueron registrados en
el _Vocabulario_ de San Lcar.

La incomparable modestia de este santo varn, "un San Francisco Javier
en el fervor de sus misiones, y un San Francisco de Ass en el despego
a las cosas de este mundo" para Fr. Blas de Plasencia, le mueve a
atribuir lo mejor de su libro a las contribuciones del Padre Clain y
del Padre Noceda, pero sus censores, Serrano y Blas de Plasencia, y
las licencias del Gobierno y del Ordinario, a una adjudican a San
Lcar la paternidad de la obra. "Habla con tanta elegancia como
escribe, y escribe con tanto primor y discrecin como habla", porque
"es menos difcil el hablarla a los que nacen en estas tierras"; no
slo puso "los juegos a los que dicho Padre (Noceda) ha aadido al
Vocabulario del Padre Clain, porque el del Padre Noceda no tiene
ningn juego", sino aadi "ms de tres mil trminos o voces que hasta
ahora no se hallan en vocabularios que tratan de este idioma", dice
Blas de Plasencia; y como guila que naci con alas, dice el eximio
Serrano, ya desde "sus primeros aos era perfecto en este idioma". Ha
hecho, pues, una verdadera refundicin de todos los trabajos de sus
precedesores y contemporneos, confundiendo las aguas de los
tributarios en las sagradas de su Nilo. Ciertamente era el primero en
notar que ciertas composiciones tagalas no se distinguan de las
castellanas sino por las voces: tenan _frasismo castellano neto_.

Pero lo que ms importa son las condiciones literarias del autor y el
espritu crtico que preside la obra. Multiplic los ejemplos sacados
de la tradicional parameloga tagala; distingui con tino crtico lo
vulgar de lo popular, dndole en ojos que ciertos acertijos, refranes
o proverbios versificados, si eran todos una manifestacin del saber
popular, muchos de ellos no tenan adarme de poesa: eran mero recurso
nemotcnico; sac a plaza muestras de las comedias de su tiempo; tuvo
el buen gusto de registrar aquellas voces propias del dialecto
potico, como _banloqui, olohati, lohar_, etc., etc., y los
idiotismos, decires figurados o metafricos y ciertas expresiones
pintorescas llenas de gracia y encanto, cosas todas que brillaban por
su ausencia en los trabajos de sus predecesores. Es lstima que cite
poco de sus colaboradores D. Juan de los Santos y D. Juan de Ariola,
poetas de ingenio peregrino y pintoresco, especialmente el ltimo,
cuyo romancerillo heptaslabo es tagalo fino de corte y de noble
prosapia. Una tercera parte de los ejemplos en esta obra tiene
carcter literario, potico y pintoresco, pero las dos terceras
partes, desgraciadamente, son de carcter ms bien vulgar que popular
y artstico. Se sabe, por los preliminares, que ninguna voz estampse
en esta obra sin que antes conviniesen doce ladinos en la
pronunciacin, acento y significacin de cada raz; lo que prueba,
aparte de la probidad y conciencia literaria de sus autores, que
ninguna obra tuvo mayor colaboracin annima del pueblo que sta, y,
por cuya causa, razn tiene San Lcar para sealarla, en su
caracterstico lenguaje, como una obra de la "nacin tagala".

De entre los impresos del siglo nada hay comparable a lo ya citado.
Pero los manuscritos, sobre todo los cartapacios de la dramaturgia
tagala que recorrieron todas las provincias tagalas y sus pueblos y
barrios, eran tantos en nmero, y la aficin a las representaciones
domsticas y clandestinas de cosas del pas escandalizaron tanto a los
misioneros que el Arzobispo de Manila hubo de prohibir en 1741 su
_concierto_ en las _estancias, tierras_ o _huertas_ de los indgenas,
sin licencia del Ordinario.

Pero el mayor siglo de la literatura fue el siglo XIX. Apenas habr
provincia que no haya registrado su obra maestra durante los tres
primeros cuartos de siglo. A Manila y sus arrabales pertenecen: la
_Pasin_, llamada vulgarmente de Pilpil, que es la ms popular, y
data de 1814, pero en realidad es obra de un devoto, revisada por el
Dr. Pilpil y el P. Manuel Grijalvo; varios opsculos religiosos del
Dr. Pilpil, reimpresos en 1830-35, entre ellos _Maicling Casaysayan
..._ y _Pagsisiam_; las celebrrimas _Plticas_ del P. Modesto de
Castro (1855), la mejor coleccin de oratoria sagrada; _M~ga Sariling
Uicang Magisa ..._ (1856) del P. Florentino Ramrez, quizs la mejor
glosa de asctica filipina; _Gua de Pecadores_ en tagalo (1856) de un
autor annimo; la serie de trabajos llenos de uncin religiosa de J.
Tuason, entre ellos: _Tobas_ y _Matuid na Landas ..._; _Sa Martir n~g
Golgota_ (1886) de D. Juan Evangelista, novela encantadora de una
vaguedad romntica, alada y sutil y, finalmente, el _Arte Musical ..._
(1884-87) del P. Jos M. Zamora.

A Bulacn, si no le perteneciera ms que el _Florante_ (1838), esta
obra bastara por s sola para dar gloria no slo a la provincia sino
a todo Filipinas; pero le pertenecen, adems, el _awit_ de _San Alejo_
(1858) de Alejo del Pilar, to de Marcelo H. del Pilar; el _awit_ de
_San Raymundo_ (1876) de Mariano Serapio; la _Pasin_ (1852) del P.
Aniceto de la Merced, la ms literaria de las _Pasiones_, y _M~ga
Pun_ del mismo autor, obra de controversia y de crtica teolgica,
nica en su gnero, escrita toda en adustos y truculentos
dodecaslabos, y, finalmente, la popularsima _Urbana y Felisa_ (1877)
de Modesto de Castro, obra la ms clsica de prosa tagala.

A Laguna pertenece la _Aritmtica ..._ (1868) de D. Rufino Baltazar
Hernndez, libro que era una de las delicias en Europa del Dr. Rizal,
y perla literaria que, a despecho de sus castellanismos, a una energa
inslita junta una frescura primaveral de sementera o de rodal de
cocoteros a los primeros aguaceros de Mayo, y a Batangas: los
opsculos y libros del Dr. Vicente Garca, entre ellos _Casaysayan n~g
m~ga Cababalaghan_ (1856), donde ya sonre y juguetea aquella lengua
tan sencilla, tan ingenua, tan sabia, tan austera y tan dulcemente
mstica que alcanz su plenitud en el _Kempis_ (1880), acaso _la mejor
versin directa del latn en lengua alguna_.

Se dira que, sin distincin de casta, los autores citados, espaoles
y filipinos, eran en su mayora telogos; cierto, pero telogos hijos
del Renacimiento, que participaban ampliamente del espritu de
generosa y libre indagacin que el Renacimiento trajo consigo, segn
un gran maestro; atentos a todo rumor de la vida y a las nuevas e
inmediatas aplicaciones de la ciencia divina, a la que hacan
descender de los cielos para tomar parte en las contiendas de la
tierra, y controversistas hechos a aquel movimiento de las escuelas
teolgicas del siglo XVI, tan vivo, tan animado, tan pintoresco y
hasta dramtico en ocasiones.

Por eso en sus momentos de oracin y de reposo, solan elevar el alma
a Dios y derramar en sus escritos un misticismo no egoista, y una
filosofa _la ms alta y ms generosa_. A su misticismo vienen de
perlas estas hermossimas palabras de un crtico, dichas a propsito
del de Santa Teresa de Jess: "No es misticismo inerte, egoista y
solitario el suyo, sino que desde el centro del alma, la cual no se
pierde y aniquila abrazada con lo infinito, sino que cobra mayor
aliento y poder en aquel abrazo; desde el xtasis y el arrobo; desde
la cmara del vino, donde ha estado ella regalndose con el Esposo,
sale, porque l le _ordena la caridad_, y es Marta y Mara juntamente;
y, embriagada con el vino suavsimo del amor de Dios, arde en amor del
prjimo y se afana por su bien, y ya no _muere porque no muere_, sino
que anhela vivir para serle til, y padecer por l, y consagrarle toda
la actividad de su briosa y rica existencia".

El disfavor para con estos libros se cifra en sus tejuelos y ttulos,
y la preocupacin, nada ms que preocupacin, de que los tales libros
no contienen nada til para nosotros. Sin embargo, el ms
recalcitrante filipinista encontrar en ellos cuanto acaso podra
legitimarle como tal filipinista. En sus pginas se encierran, quizs,
las nicas noticias folklricas; ingerido en las lecciones, va, a
veces, todo un costumbrero con datos preciosos sobre usos y costumbres
filipinos, y hasta aplicaciones de las leyes consuetudinaria y
escrita, porque en ellas se exponen, precisamente, para reformarlos o
anatematizarlos, y estn como vistos con ojos de adversario, y, por lo
mismo, los defectos acusados tienen rigurosa exactitud: corregibles.

A partir de 1882, desde la publicacin de _Diariong Tagalog_, inicise
nuevo rumbo en la literatura tagala, rumbo firmemente trazado y
ejecutado por los _precursores_, pero fuera de lugar aqu; no son
frutos tardos como los ya citados de la esplndida estacin
balagtasiana.

Importantsimo como es lo catalogado, es todava mayor la importancia
de los manuscritos de la poca. Es averiguado que los manuscritos de
la mayora de los impresos circularon dos o tres aos antes de su
impresin. La escasez de impresos, y la ansiedad de lectura por parte
de los naturales haca que cada cual se procurase copia manuscrita del
impreso de su particular devocin. A esta circunstancia debimos una
copia de la edicin de 1853 del _Florante_.

Gneros enteros de literatura de autores annimos, corrieron
manuscritos de mano en mano, sin imprimirse nunca. As que el Dr.
Pilpil sugiri la recogida de todos los manuscritos de la _Pasin_ al
autorizar la revisada por l en 1814; as el Dr. Vicente Garca
tradujo directamente del latn su _Kempis_, por la multitud de
_Kempis_ manuscritos adulterados, que circulaban con dao de la
Religin. De las comedias que, segn Fr. Jos Mara Ruiz, estaban
"escritas en lenguaje correcto, pero sublime y levantado, ms an que
los corridos", slo fueron impresas una docena de las mil y tantas que
solazaban a los pueblos y barrios de las provincias tagalas. Apenas
habr barrio que no cuente con dos o ms _originales_ que, con actores
improvisados del mismo barrio, se sacaban a relucir al aire libre, en
sus fiestas de guardar. Sbese de _Joseng-Sisiw_ que slo l tena
escritas cosa de un centenar. Y Balagts mismo, otro tanto, y, a no
ser por el celo de su bigrafo, no conoceramos hoy extractos de ms
de diez comedias de Balagts. Ni siquiera _La Eleccin del
Gobernadorcillo_, comedia en prosa en cinco actos, ni la intitulada
_Mariang Makiling_, en nueve actos, con que un personaje del _Noli me
tangere_ quera sustituir las comedias con "reyes de Bohemia y
Granada", fueron impresas.

De los _awits_ y _corridos_, Barrantes slo pudo coleccionar unos 60,
y estas composiciones tagalas son an ms corrientes y populares que
las comedias. Tampoco se han impreso, a excepcin de _La India
Elegante y el Negrito Amante_ de Balagts, los sainetes o entremeses
que, segn el P. Ruiz mencionado, "merecen estudiarse y traducirse al
castellano, y son de tanto inters para la Historia como los mismos
corridos", porque versan sobre costumbres del Pas, y en ellos los
caracteres estn perfectamente descritos; ni tampoco ciertas piezas
caractersticas como _duplos, karagatan_, arreglos dramticos de la
_Pasin_ y las lricas, ms o menos extensas, de que ya habamos
hablado en otros trabajos, y que, por no pecar de prolijos, nos
limitamos a indicar.

Esta ligera resea de los monumentos literarios prueba que la
evolucin de la lengua tagala haba sido constante y paralelamente
sostenida, con hermanable alianza lingstica, por espaoles y
filipinos, y que, cuando se dio a la luz el _Florante_, la lengua
estaba, como dijo el Dr. Rizal, en _todo su apogeo y magnificencia_.




RASGOS BIOGRFICOS

Naci Francisco Balagts en el barrio de Pan~ginay, del Municipio de
Bigaa, Provincia de Bulacn, el da 2 de Abril de 1788. Sus padres
fueron Juan Balagts y Juana de la Cruz, naturales del mismo barrio.
Su padre era de oficio herrero, y tuvo por hijos a Felipe, Concha,
Nicolasa y Francisco. A los 11 aos de edad, 1799, pas al servicio de
un acaudalado por nombre Trinidad, en Tondo, Manila, para que, a
cambio de ciertas prestaciones personales domsticas, el amo se
encargase de instruirle y darle educacin, como era de costumbre.
Consta en los archivos del Colegio de San Jos que curs en 1812, a
los 24 aos de edad, _Cnones_; lo que hace suponer que sabra algo de
Humanidades, Teologa y Filosofa. Era la poca de los grandes
ergotistas.

No se saben a punto fijo sus otros estudios acadmicos. Pero es
averiguado que, todava en los escaos de San Juan de Letrn, era ya
persona necesaria para sus camaradas y para la sociedad de Tondo, por
su habilidad mtrica. Para las cartas amorosas, billetes de invitacin
de todo gnero, los renglones cortos y muy historiados eran como las
palomas mensajeras del _lacrimae rerum_ de la poca. Era, pues, todo
un _ladino_ a quien daban cierto prestigio sus rudimentos de Derecho
Romano y cierta prctica que haba adquirido en los tribunales de
justicia. Aunque no anduviese sobrado de dineros, vivira entonces con
cierto ensanche y desahogo.

Tuvo por profesor al clebre Dr. Mariano Pilpil, que a su fama de
brillante latinista una el de ser autor de varios opsculos
religiosos en tagalo: era el censor eclesistico que autoriz la
publicacin de la popular _Pasin_ en 1814. Enamorse primeramente de
una llamada Lucena, preciosilla muchacha del distrito de Gagalan~gn,
Tondo; y luego, de otra apodada _Bianang_, no menos preciosilla, segn
fama, del barrio de su residencia, en Tondo.

Haca sombra, sin embargo, el que pasaba por rey de los poetas
entonces, _Joseng-Sisiw_ (Jos, el del Pollo), porque, si no era como
el enfermo de Rute que se coma los pollos piando, tena la maldita
costumbre de hacerse pagar con sendos pollos sus correcciones
rtmicas, y Balagts, manso y dilecto discpulo suyo y hermano en las
musas, se las tuvo tiesas con l cierta vez, negndose a dar la
subvencin de costumbre, y, claro!, rompieron, con dichoso
rompimiento, porque desde entonces Balagts quiso correrlas
poticamente por riesgo y cuenta propia.

En 1835-36 pas a vivir en Pandacan, en la residencia de Pedro Sulit,
que distaba solamente como una cuerda de caza del embarcadero de
Pandacan. Pandacan fue siempre pueblo de artistas, especialmente de
msicos. Vesta Balagts a la moda de entonces; camisa de cantn crudo
o pia calada de Hagonoy, y pantaln de seda tejida en Baluag, de la
clase "tatapisin". A juzgar por la ofrenda _A Celia_, una dulceneilla,
que responde a las iniciales M.A.R., hiri con mal de amores a
Balagts. Estas iniciales eran, sin embargo, equvocos de los de Mara
Asuncin Rivera, hija de Pandacan, y de los de Magdalena Ana Ramos, de
Laguna; pero la tradicin de los hijos resuelve el equvoco a favor de
Mara Asuncin Rivera, porque _Celia_, decan, era precisamente el
apodo de Mara.

Su mala estrella quiso que tuviese por rival a un cacique del lugar,
que le hizo prender y asegurar en la crcel de Pandacan. No se sabe
cunto tiempo estuvo en esta crcel, pero en 1838 parti de Pandacan,
y pas a vivir en Manila, donde, en el mismo ao, sac a luz la
primera edicin de su _Florante_. Las alusiones del poema demuestran
que la deidad a quien consagr su poema era Celia, pero no se sabe
cundo escribi el poema, ni en dnde; si en la crcel, o fuera de
ella.

Lo acabado de su factura, sin embargo, y el aviso al lector de no
tocar verso alguno de su poema, cosa que no hizo por ninguna otra
poesa suya, hace creer que tuvo por pretexto nicamente las jornadas
ms o menos angustiosas de su vida, pero que su mal de amores no fue
de los nicos, ni de los que calan huesos. Tal vez el amor propio que,
a fuer de egregio poeta, tenalo grandsimo; tal vez los malditos
celos y el cebo de toda fruta del cercado ajeno, pues Celia casse con
Mariano Capuli, fueran los impulsos iniciadores. Como que el poema es
de una serenidad tica, tan finamente cincelado, tan bien pensado, y
conciertan en l de una manera tan singular el genio y el talento que
no pierde detalle el ms nimio de la vida humana, obra, en fin, de la
madurez de un poeta a la edad de 50 aos, circunstancias todas que no
dicen bien con los tumultos de una pasin borrascosa. Si sinti alguna
pasin, con la publicacin de su poema se habra curado enteramente
como Goethe.

En 1840, pas a Bataan como auxiliar de un Juez de residencia. Quedse
all, y fue a su vez auxiliar del escribano, D. Vctor Figueroa,
posicin que le daba vagar bastante para ir visitando los pueblos de
la provincia. En una de sus visitas a Orin, trab conocimiento con
Juana Tiambeng, mujer de calidad y hermosa, y con quien cas el 22 de
Julio de 1842. Ya era entonces Balagts hurfano de padre y madre. En
Orin lleg a desempear los cargos de _teniente primero_ y _juez de
sementeras_.

En 1856, o 57, fue sometido a un proceso, por mandar rapar la cabeza
de una criada de un rico de Orin, llamado _Alfrez Lucas_, y, de sus
resultas, condenado a cuatro aos de prisin, de la que seis meses
extingui en la crcel de Balanga, y el resto, en Bilbid. Sali de
Bilbid en 1860. Sus numerosos amigos y padrinos dulcificaron un tanto
su desgracia y consiguieron minorar las incomodidades de una crcel
como Bilbid. Proceso y prisin consumieron el saneado caudal de su
mujer; as que hubo de recurrir nuevamente a su pluma para vivir.

Hubo de su mujer, en 20 aos prximamente de matrimonio, 11 hijos:
siete murieron antes de 1906: tres varones y cuatro mujeres: a saber,
Marcelo, Juan, Miguel, Josefa, Mara, Marcelina y Julia; y vivan
cuatro: Ceferino, Vctor, Isabel y Silveria.

Francisco Balagts muri el 20 de Febrero de 1862, a los 74 aos de
edad. Su viuda cas en segundas nupcias con otro viudo, pero pronto
volvi a enviudar. Muri el da 2 de Diciembre de 1899.

De sus hijos, Ceferino es algo poeta; y los otros, como buenos
tagalos, son aficionados a la poesa, y guardan en la memoria
estancias enteras de su padre. Vctor fue el autor de las correcciones
del ejemplar que edit en 1906 el Sr. Cruz, a cuyo celo dbense estos
datos biogrficos. De los parientes de Balagts en Bigaa, Macario
Adritico da testimonio de que un primo de Balagts, Jos, sin saber
escribir, es autor de _Buhay ni Magdalena, Buhay ni Adan at Eva,
Magdarayang Bayan!_ y de una porcin de versos de ocasin, y que
improvis en su presencia unos cuartetos parecidos a los de prncipe
de los ingenios filipinos, y sobre un tema imaginado por el mismo
acadmico.

Adems del _Florante_, Balagts escribi numerossimas comedias,
_kumintangs, kundimans_ y mil poesas de circunstancias, pero ninguna,
excepto _Florante_, public en vida. Algunas se conocen hoy, merced al
celo del Sr. Cruz que public extractos. H aqu algunas de ellas:

_Mahomet at Costanza_.
_Almanzor y Rosalina_ (dcese que su
representacin dur 12 das en 1841).
_Abdal y Miserena_, representada en Abucay
en 1859.
_Orosman at Zafira_.
_Don Nuo y Zelinda_, o la desgracia del
amor en la inocencia.
_Auredato y Astrone_, o la fidelidad de una
mujer.
_Clara Balmori_, o el sitio de Rochela.
_Bayaceto y Dorlisca_.
_Nudo Gordiano_.
_Rodolfo y Rosamunda_.
_La India Elegante y el Negrito Amante_
(sainete casi bilinge).

Si descartamos de estas piezas los nombres extraos de los personajes,
alguno que otro alarde de ufana versificadora y ciertas sutilezas de
amor un tanto metafsicas como en _Abdal y Miserena_, dichas piezas
son dramas en donde los caracteres se levantan con relieve fascinador.
Los caracteres femeninos, el de Dorlisca, por ejemplo, son de las
hijas de Filipinas: unas morenas de esas que a lo mejor pasman al
perdidizo viajero por esos barrios tagalos, que naturalmente se visten
con elegancia, hablan con discrecin, ingenuas, llenas de gracia, de
pudor y con aquella vergenza filipina que tanto llam la atencin del
poeta Salvador Rueda, guapas de todas veras, y, sin embargo, con un
alma capaz del mayor sacrificio, porque tienen la robustez moral de
las heroinas, y que, una vez vistas, ya no se olvidan jams.

En el sainete _La India Elegante ..._, cuantos intervienen son
filipinos de carne y hueso, tipos de una especie de rastacuerismo
cospomolita y lugareo, de color local y palpitante de vida. La
malicia socarrona y el humorismo francote, tal vez, algo plebeyo,
propio de monteses y de los de la hez urbana, regateadores y
cicateros, estn sacados de la realidad, y slo podra reproducirlos
quien, como Balagts, tena los ojos muy abiertos al espectculo de
los mercados, y era zahor para ir y venir con desembarazo por las
encrucijadas bituminosas del alma. Cmo siente aquel infeliz aeta de
_Capitang Toming_! Cunta poesa realista!

Si Balagts no hubiese escrito el _Florante_ bastaran estas piezas
para ponerle a la cabeza de los dramaturgos filipinos. Prueban la
fecundidad de su numen potico. Ningn personaje viene repetido en
ellas. Se ha dicho que la fecundidad cual la de la naturaleza, y el
despego a las propias obras, sin ms lote de vida que el ir creando, y
creando sin agotarse, son signos distintivos del genio. Si es as,
Balagts tiene tales seales.

Ciertamente escribi ms de un centenar de dramas que se representaron
en todas las provincias talagas, en la mayora de los casos,
adulterados y no como salieron de las manos de su artfice; sin nombre
de autor y por actores cogidos a lazo en el lugar mismo de cada
representacin al aire libre; sin intromisiones de los del oficio que
conspiraran e intrigaran para sacar a flote sus piezas, y, sin
embargo, el pueblo acuda a presenciarlos en masa, (ese pueblo que no
entiende de gneros, de disputas e imposiciones de taller, ni de celos
de autores) y aplauda, porque autor, actores y pueblo se sentan
unos, y como si fueran los mismos protagonistas del drama. Algo,
pues, deban de tener estos dramas de un inters profundamente humano,
o de sentimientos y modos de ser del pueblo, para quien se
escribieron, puestos de resalto por el dramaturgo, para que tal
pueblo, no una vez, sino todas las veces, se reconociese en el espejo
y se complaciese. Y repetimos, ninguno de esos dramas imprimi
Balagts.

Tal es la experiencia escnica de Balagts, tal su fecundidad en la
creacin de caracteres y tal su facilidad en versificar que Ponce, en
_Efemrides Filipinas_, cuenta la siguiente ancdota: "El poeta reuni
a los actores; les explic el argumento que se le ocurri en aquel
momento, y en seguida orden que empezase la funcin; desde la concha
del apuntador indicaba qu personaje o personajes deban salir, a los
que apuntaba sus papeles respectivos, consiguiendo as sacar en
conjunto una pieza completa, en que no faltaba ni el _bubo_ o bufn
que haca desternillar de risa. Consegua, de ese modo, producir ya
escenas tan interesantes y tan llenas de vida y de realidad que
dejaban al espectador hondamente conmovido; ya situaciones cmicas
llenas de malicia y de intencin". Adese a esto la comedia _Almanzor
y Rosalina_, cuya representacin dur doce das mortales, y se tendr
una idea de la fecundidad y facilidad del poeta. No gustan menos sus
elegas amatorias (_kundiman_); ni sus cartas, o lecciones morales en
verso, ni su oda bizarra, pindrica, con _os magna sonaturum_, una
garrida criolla potica, dedicada a Isabel II.

Era un rpsoda que se mova incansable de una provincia a otra,
vindose en sus recaladas siempre sitiado por los poetas, y derramando
a manos llenas humorismo picante y la sal de sus ocurrencias. En
Bulacn tuvo por amigos a grandes tagalistas de la provincia, centro
del tagalismo entonces y academia viviente refrenadora de los mpetus
y demasas de los poetas salidos de seso. En los anatemas contra el
hiperbolismo y escasa propiedad de los poetas de entonces, no era
Balagts de los que se mordan la lengua, y se desataba
humorsticamente, con gracia tagala, contra los malos poetas: "_Hind
lan~git ang catapat n~g pusal cund batalan_", aguda stira que ms
de una vez sola aplicar a aquellos poetas tagalos que hacan pasar
por proverbio _ang catapat n~g pusal ay lan~git_, con que indicaban
que un poeta, sin ser un Paris, sino un adefesio y hasta carituerto,
poda hacer _pendant_, y casarse con la mayor naturalidad del mundo,
con una Helena o con la misma Dulcinea del Toboso, real y practicable.

He aqu otra ancdota que retrata grficamente a nuestro poeta en lo
ms fulminante de sus improvisaciones: "El bueno de Quicong Balagts
(decanos un da el ms grave y docto de nuestros jurisconsultos, que
conoci al poeta en Trozo, Tondo), vesta a la usanza de la tierra:
camisa chinesca; del cuello de la camisa penda un cordoncillo que
luca por dije un palito hecho de cuerno de caraballa. Era mascador
aguerrido del aromtico betel. Tena los dientes grandes y ralos, y,
mientras ruidosamente improvisaba estancias, esgrima su estoque de
cuerno, dndose bruscas lanzadas en las rendijillas de los dientes, y,
a la par que las divinas estrofas, sus labios, como Taal en erupcin,
iban lanzando al espacio granos de bonga embermellenados con betel y
cal".

Del carcter ntimo del hombre nada se sabe: parece optimista por las
pruebas exteriores. Sus hroes, en el ltimo trance, suelen parar en
bien. Pero en la soledad, y cuando su ingenio no era provocado, sera
tambin el mismo hombre humorista, o un contemplativo profundamente
serio y sincero, en dilogo continuo consigo mismo y con los seres que
le bullan en la imaginacin y esperaban que l les infundiera el
soplo de vida?

Hombres como Balagts no son de los clasificables en ningn servicio
civil. Tienen dentro un fuego devorador que les mata, pero que carece
de humo y aparato de alarma. Ciertos sucesos de la vida del poeta,
como sus dos encarcelamientos; su exhibicionista carrera aparentemente
triunfal por las tablas y su posicin social misma, inferior a su
talento, con las humillaciones inherentes, debieron dar rudos golpes a
su orgullo, y mortificarle con una intensidad digna de l, que conoca
como nadie el ridculo y la irona en las cosas. Para qu entonces
sera el genio si valiera ms no tenerlo? Acaso por consideraciones
semejantes es porque, a las puertas de la muerte, confi a su mujer
este desahogo de su corazn lacerado: "no permitas que nuestros hijos
escriban nunca versos; crtales las manos si llegan a seguir mi
ejemplo".

Mseros genios! No saben que su don es gratuito como la gracia
divina, y que no depende ni de su voluntad ni de su carcter: tan
preciosa ddiva tiene una misin que cumplir en la tierra, y la
cumplir fatalmente: es como el Samuel Beli-Beth de la Pasin Tagala y
del _Sa Martir n~g Golgota_: inmortal en esta vida, pero condenado a
errar por el mundo, y a llorar la destruccin de Jerusaln.




FLORANTE, NOLI, PRECURSORES Y TRADUCTORES

La estructura del poema es una concesin a la moda de la poca, pero
reducidos los anacronismos a su mnima expresin. Florante hllase
atado al tronco de una higuera de un bosque fantstico; en su
imaginacin se agolpan los sufrimientos de su patria, el cario de su
padre y su amor a Laura; dos leones llenos de saa se precipitan sobre
l para devorarle, y Aladn, como un rayo, acuchilla y mata a las
fieras. Florante y Aladn hacen muy buenas migas entonces, y se
cuentas sus respectivas vidas, azarosa a cual ms. Flrida, que busca
a Aladn, sorprende a Adolfo, que trata de violar a Laura en el
bosque, y le mata, indignada, de un saetazo. Florante y Aladn,
atrados por el rumor de las voces de Laura y Flrida, acuden prestos,
y aqu de la agnicin. Menandro, que acaba de restaurar el orden en
Albania, insurreccionada por Adolfo para hacerse con la corona del rey
Linceo, padre de Laura, y casarse con sta, buscando a Adolfo, llega a
recalar por ah, y la alegra entonces no hay para qu decirla.
Regresan, al fin, todos a Albania y los dos amantes, Florante y Laura,
son proclamados soberanos del imperio y hacen feliz a su pueblo. Tal
es el esqueleto del poema. Cmo el poeta lo revisti de carne y de
formas hechiceras para que, desde su aparicin, Balagts fuera el
poeta nacional, y proclamado as por los personajes del _Noli_ y, de
manera indirecta, por la heroina de _Urbana y Felisa_, lo iremos
diciendo.

El hecho es que los prrocos espaoles, cuya enemiga a los corridos es
bien conocida, hacan excepcin del _Florante_. El descontentadizo
fillogo Fr. Toribio Minguella tambin haca excepcin del poema y
deca que "hay all rotundidez, limpieza de frase". Y cmo el calor
del entusiasmo se comunic a los catedrticos espaoles de literatura,
Adritico lo cuenta as: "Un ilustre catedrtico de literatura en la
Universidad de esta capital varias veces encarg a los ms aventajados
de sus discpulos la versin en castellano de esa notabilsima obra
tagala, porque muchos curas de pueblos tagalos le haban ponderado las
grandes bellezas literarias de la obra; pero, a pesar de muchos
esfuerzos, no se consigui ninguna traduccin aceptable; porque
desapareca casi por completo el mrito intrnseco de la obra".

Concierto y po tan general obedece a que, en _Florante_, lo
anacrnico se reduce a los nombres de personas, lugares, armadura del
guerrero y leones, pero el contenido histrico es tan histrico como
el del _Noli me tangere_, y con lo que Rizal requiere del gnero:
"pintura de nuestras propias costumbres, para corregir nuestros vicios
y defectos y ensalzar las buenas cualidades".

La erudicin de Balagts, especialmente su helenismo, es de lo que
hara sonreir hoy a cualquier irreflexivo estudiante de literatura. Y
lo ms extrao es que el gran poeta no quiere que se den al raspadillo
sus versos donde retozan los nombres mitolgicos, e invita al lector a
que lea sus glosas sobre los tales nombres. Balagts, pues, no se ha
librado del defecto comn en los grandes poetas y escritores
espontneos, de tomar por ptimo aquello que ms fatiga les cost y
que en ellos solan ser sus alifafes eruditos.

Debe decirse en descargo de Balagts que, dada la poca y la falta de
medios entonces, cuando los modelos socorridos eran Plauto y Terencio
disfrazados, poca en que toda tradicin potica tena que andar a
greas con la gerga escolstica de los ergotistas, o con la curialesca
de los _plumarios_, su helenismo no es de los que se improvisan con el
barato auxilio de los Manuales y de las Poticas. Su tesoro, exiguo
cual es, vendra a ser para l a manera del codiciado tael de oro, que
representaba, para el primitivo minero filipino, angustioso
desbastamiento, con las manos, de sendos bloques de cuarzo. No lo
haba recibido por va de ddiva, sino recogindolo, como haca
Virgilio, del estercolero de los poetas contemporneos. Por sto,
Balagts suele cerrar sus glosas con la frase _segn los poetas_. En
su poca la mayor suma de helenismo escrito en lengua tagala era la
exposicin y anlisis de la teogona griega en el _Barlaan y Josafat_,
hecha por el falso profeta Nacor, para sacar a la vergenza pblica
los crmenes de los doce dioses mayores del Olimpo, con el caritativo
propsito de hacerlos odiosos y no amables, sin que escapen de la
razzia fantica las castas musas.

As el Menandro del poema no es el clsico Menandro, todava ms
famoso que Aristfanes, ni siquiera el ateniense Menandro, de Moratn,
sino el precursor de Elas; el Edipo del poema no es el de Sfocles,
ni la versin castellana de Estala; ni siquiera la tragedia de
Martnez de la Rosa, cuyas obras slo se conocieron en Filipinas aos
despus de dada a luz la primera edicin del _Florante_. Cuando mucho,
tendra noticia Balagts del _Polinice o los Hijos de Edipo_ de D.
Antonio Savin, pero ni sto es cosa averiguada. Verdad es que la
frase trgica _ay, ay infeliz de m!_ es de gran efecto en el
_Florante_ como en la tragedia de Sfocles, pero la tagala _sa aba
co!_ (ay, infeliz de m) es tan castiza en tagalo que es ms bien
idiotismo caracterstico de la lengua que del poema. Tambin la Laura
del poema no es la de Petrarca, ni tampoco la de Martnez de la Rosa,
sino, sencillamente, la precursora de Mara Clara.

Florante y Laura, Aladn y Flrida, Menandro, Antenor y el conde
Adolfo, aunque el autor diga otra cosa, no son personajes deducidos de
la historia, ni de crnica alguna. Cuando mucho, son como
Brandabarbarn de Boliche, Micocolembo de Quirocia, Pentapoln y
Alifanfarrn de la Trapobana en el _Quijote_, nombres graciosamente
eufnicos, dice un crtico, sin realidad, ni consistencia histrica.
Pero en Balagts le sirvieron de pretexto magnfico y de tarasca para
despistar a los ceudos censores de su poca. De otra suerte, la
censura no hubiese autorizado la publicacin del poema, ni consentido
luego que se difundiese y fuese tan familiar en todo hogar tagalo. La
magia del estilo era, ciertamente, para cegar a Aristarcos. Aconteci,
pues, con el _Florante_ lo que con _D. Juan Tioso_, que, mientras el
augusto padre de la princesa, nia de sus ojos, los puntillosos y
currutacos prncipes pretendientes de la princesa y los bufones de la
corte slo vean en _D. Juan Tioso_ un vejestorio, su podredumbre y
lacras postizas, la enamorada princesa era la nica que vea la plata,
el oro, las pedreras y la extraordinaria hermosura de Tioso, porque
slo ella era la digna de verle en todo su esplendor, y en toda su
gloria.

Es admirable el uso potico que Balagts hace de los pegotes
histricos, que consigue nacionalizar. Como que sus musas son las de
Bay, y sus ninfas las que vagan por las riberas de Beata e Hilom, y
las aguas que canta, las tributarias del mar de China, tan pronto
dulces, tan pronto salobres. El bosque mismo, dantesco, y que aparece
fantstico sin pormenores visibles de carcter local, parece comunicar
la impresin de ciertos bosques filipinos y colinas, en los cuales los
naturalistas viajeros se hacen lenguas de ciertas palmas tropicales,
que yerguen sus troncos anillados, recubiertos de fajas circulares de
espinas negras, coloreadas hacia el penacho de un esplndido pardo de
calcinada siena; o de familias de barringtonias en flor, coquetamente
ufanas de la hermosura de sus estambres rojos, de anteras amarillas y
larguiruchas, trabando justa con las orqudeas y epifitas que cuelgan
de sus ramas como araas y flecos, pero cuyos frutos son, a la vez,
flotadores de las redes, y activo veneno para los peces.

Adanse maraa y espesura que vuelvan su interior inaccesible a los
rayos solares, y tales apesaramientos, adems, de nimo que truequen
las cosas ms agradables en algo macabro o fnebre, porque el amor y
el dolor fueron siempre supersticiosos, y se tendr la impresin del
bosque del poema. Fuera de sto, hecho adrede para parecer extrao y
fantstico, en todo lo dems es el poema ms nacional de Filipinas.
Como que, si se extraen del _Florante_ todas las palabras netas de
ultrapuertos, no haran siquiera 28 dodecaslabos. Y el poema en
conjunto, tiene 1708 dodecaslabos!

As se comprende que los personajes y situaciones del poema hayan ido
a encarnarse en los del _Noli me tangere_ y hasta en el espritu mismo
del Dr. Rizal.

El padre de Ibarra cra a su hijo como cri el duque Briseo a
Florante. Para fortificar el corazn de Ibarra y que se decida a
aprender la ciencia de la vida fuera de su pas, lejos de la solicitud
paternal, le aconseja que no sea "como la planta de que nos habla
nuestro poeta Baltazar: crecida en el agua, se la marchitan las hojas
a poco que no se la riegue; la seca un momento de calor". Cuando
Ibarra cree en las disimulaciones del P. Salvi, el filsofo Tasio,
para ponerle en guardia, le dice: "recuerde V. lo que dice Baltazar":

_Cong ang isalubong sa iyong pagdating
Ay masayang muchat, may paquitang giliu,
Lalong pag in~gatat, caauay na lihim....._

(Si a tu llegada te recibe
con rostro alegre y muestras de aprecio,
tu cautela sea mayor, y por taimado enemigo
le tengas y con quien habrs de lidiar).

Y, para que Ibarra no se olvide de la cita, aade: _Baltazar era tan
buen poeta como pensador_. Son los versos mismos que Antenor, maestro
de Florante, dijo a ste antes de partir. Elas, hijo heroico del
pueblo y muy fiel amigo, que salv a Ibarra en dos ocasiones, y puso a
buen recaudo, a costa de la propia, la vida de su amigo, es Menandro,
camarada el ms leal de Florante, que tambin le salv la vida en dos
ocasiones, y con el mayor desinters proclam reyes a Florante y
Laura. Elas, adems, hace gala de conocer el _Florante_. As, dice:
"Debemos entrar en el ro Beata para simular que soy de Pea-Francia.
Vereis el ro que cant Francisco Baltazar".

El P. Salvi, tartufo de la novela, que, humillado por Ibarra y luego
perdidamente enamorado de Mara Clara, determin asesinar a Ibarra por
medio del hombre amarillo, arm una revolucin e intento violar a
Mara Clara en el monasterio de Sta. Clara, es el hipcrita conde
Adolfo, que, humillado en la Escuela por Florante, tambin quiso
asesinar a Florante, arm una revolucin e intent violar en el bosque
a Laura. Mara Clara misma tiene algo de Laura, en su timidez y en sus
prendas morales y fsicas. Y, si Ibarra sinti fuertes celos de Mara
Clara, lo mismo Florante de Laura. El ambiente mismo de la novela y el
del poema guardan cierto aire de familia, hasta en ciertos detalles de
la escena, por ejemplo, las aguas salobres del estero de Binondo y de
la barra del Psig, y las de los ros Beata e Hilom.

_Na cong maliligo,i, sa tubig aagap,
nang hindi abutin nang tabsing sa dagat._

(Cual madrugador baista que se aprovecha del agua dulce
antes de enturbiarla la salobre del mar).

Las situaciones del poema tanto se grabaron en el alma de Rizal que,
cuando compuso en Alemania su _Arte mtrica tagala_, la construy casi
toda por medio de los versos del _Florante_. "El verso tagalo, dice,
considera como consonantes fuertes la _b, d, g, k, p, s_, y _t_, y
como dbiles: _l, m, n, ~g, y_, y _w_." Cabalmente los consonantes del
poema, especialmente de las cuartetas segunda y primera del
_Florante_.

Pone, por ejemplo, como rima vocal pesada en _a_ lo siguiente:
_dalit, tu, nas_. Y he aqu las rimas de vocal pesada del modelo:

_Anhin cong saysain ang tinamong tu
Namatay si ina ay, laquing dalit!
Taroc mo ang lalim nang caniyang nas_

Se dir que no son versos de una misma cuarteta, pero contestaremos
que Rizal tampoco trata precisamente del cuarteto, sino de la rima en
general; y adems, Rizal, a quien era tan familiar _Florante_, sola
citar sus versos de memoria. De aqu que alguna vez la memoria furale
infiel. Vase este verso que pone como ejemplo de la _elisin tagala_:

_Ang caloloua co,i, cusang lumiligao,_

cita errnea, por cierto, porque el del poema dice otra cosa:

_Ang caloloua co,i, cusang dumadalao._

Lo que hubo es que el Dr. Rizal, al hacer la cita de memoria, troc la
palabra final de un verso por otra final de otro verso del mismo
cuarteto, o sea, los versos primero y cuarto del sptimo cuarteto (_A
Celia_).

7.

  _Ang caloloua co,i, cusang dumadalao
sa lansan~ga,t, nayong iyong niyapacan
sa ilog Beata,t, Hilom na mababao
yaring aquing puso,i, laguing lumiligao._

Dejaba el poema a alguno de sus amigos, a Ventura, por ejemplo, y, al
recogerlo, consignaba en su _Dietario_ el hecho como digno de memoria.
Si no tena a mano su ejemplar, y usaba el del Dr. Pardo de Tavera,
devolvalo, acentuadas, de su puo y letra, las palabras del poema.
Era preocupacin constante suya la tirada de un edicin especial del
_Florante_ con grabados, pero su muerte impidi la realizacin de tan
filipinstica obra.

En su viaje a Amrica Rizal mismo cuenta esta ancdota de su vida: "En
el vapor me encontr con una familia semifilipina, pues la seora y
los hijos lo eran, hija de un ingls, Jackson. El hijo me pregunt si
conoca a Richal, autor del 'Noli me tangere', _dije sonriendo que s,
como Aladn, de Florante_. Y como empezase a hablar bien de m, me
descubr y dije que yo era el mismo, pues era imposible que no
supieran mi nombre durante la travesa."

En Espaa, teniendo a su lado a Pilar y otros compatriotas tagalos,
dolase de que sus compaeros le echasen a perder su tagalo, _at
nasisira sa m~ga caauaauang pananalit nang manga casama_, y senta
nostalgia del tagalismo. Si tuviera, deca, su _Florante_, menos mal,
pero "mi _Florante_ pude dejar en Barcelona". Sus diversiones en
_Pansol_ son las mismas del _Florante_ en el braal, pampa, y su
bosque de paz, que constituye una de las mejores pginas del poema,
digna de Tecrito. Quien haya sentido inefable bienestar con la
lectura de los versos del poema y la infinita dulzura de que era capaz
la lengua tagala en la ofrenda a Celia, seguramente sera tambin
capaz de sentir la emocin tiernsima que despierta este pasaje del
Dr. Rizal: _Magagandang ayos at pananamt na karaniwan niyang gamitin_
(habla de Loleng) _ay totoong nababagay sa kulay na azul na may guhit
na gint.... Niyaong unang panahn n~g tayo'y namamayati, nalilig sa
Pansol, Prinsa, nagpapasial, ninom n~g tub, o namamaklad, o napapasa
Mainit_.

Mas no slo en las ya citadas obras del Dr. Rizal, sino en cada una de
sus poesas ntanse reminiscencias, inconscientes por cierto, de los
pasajes del poema, especialmente en _A las Flores de Heidelberg_, a
las cuales confa su secreto de que

l tambin murmuraba
cantos de amor en su natal idioma;

_Mi retiro_, donde vindose

Lanzado a una pea de la patria que adoro

le entristecen recuerdos de la adolescencia y lamenta los males que
turban la paz de su patria, y sobre todo la ltima poesa, el _Ultimo
Adis_, donde resume sus dolores y los de su patria, y, con todo, una
tolerancia sin lmites, un hlito de perdn, una infinita
misericordia, se ciernen sobre todas las angustias, humedecindolas
con lgrimas, que no slo recuerdan la lengua en que se escribi el
_Florante_ y traen reminiscencias de la bellsima ofrenda _A Celia_ y
del sentidsimo soliloquio del hijo del duque Briseo, cuando se
hallaba atado al tronco del rbol de marras, sino que, en cierto modo,
_consagran todo el poema para siempre_.

Nada debe interpretarse en lo dicho como que sugiera atisbos de plagio
en el Dr. Rizal. Nadie es menos capaz de tal calamidad literaria que
el Dr. Rizal, la sinceridad por antonomasia. Todo es lgico,
_necesario_, y, por qu no decir _providencial_? Si el poema es la
concrecin del genio de la raza y maravilloso condensador de su modo
de ser y de sus supremos anhelos, _natural es que el carcter,
prototipo de la raza, reuna en s, aparte sus ingnitas cualidades
individuales, los rasgos ms caractersticos de su noble estirpe, y
que en la lucha haga bizarro alarde de los rasgos fisionmicos de su
familia y de sus gloriosos timbres_.

El _Florante_ y el _Noli_ sern siempre las dos obras capitales de la
raza; la primera, como obra serena en tiempos de paz, pica y
filosfica a la vez, con relmpagos lricos y dramticos y presagios
de tempestad prxima; la segunda, como obra de transicin y de
batalla, y, por lo mismo, dramtica por excelencia; la primera
brillar siempre, tal vez, sin consideracin al carcter del genio que
la cre; pero la segunda, brillar y culminar precisamente por
consideracin al carcter puro y heroico de su autor; _Florante_ ser
siempre clsico por la lengua, y popular, y su espritu, el genio
tutelar del hogar; pero Rizal, en quien ese espritu y los rasgos
caractersticos de su raza se encarnaron, ser todava ms: dolo y
compendio de los dolores y anhelos de la raza: _porque fortific y
consagr nuestra solidaridad nacional_. As la cadena de amor y
siemprevivas de la gratitud nacional, constantemente renovadas sobre
su tumba, sern perennes como las rosas eternas de la leyenda sobre la
tumba de Tristn e Iseo.

Poesa como la de Balagts es intraducible a otro idioma. Y as, los
que siguieron el ejemplo del Dr. Rizal, los llamados _precursores_, y,
en parte, los polticos de la presente generacin, que al mismo tiempo
son literatos conocedores del tagalo, airearon sus citas en la propia
lengua de Balagts. Rizal en primer lugar, que slo hace una
excepcin: en el padre de Ibarra. Y sto por ser espaol D. Pedro
Eibarramendia, y aconsejar en castellano a su hijo. Y como Rizal,
Marcelo H. del Pilar y Emilio Jacinto. Los versos ms citados por los
polticos son naturalmente los que reflejan noble indignacin por los
males de la patria, execran a los tiranos y predican la tolerancia
religiosa y poltica, la moderacin y la templanza en los actos del
hombre.

Marcelo H. del Pilar, para confirmar su aseveracin de que la
sinceridad para con el pueblo es siempre vilipendiada, y el halago
hipcrita, sahumado, dice: _Talagang ganito ang nagtatapat sa bayan:
siyang alimura_.

_at sa balang sucab na may asal hayop
magan~gong incienso ang isinusuob_.

(y a cada tartufo de bestial carcter
se sahuma con aromtico pebete).

Versos que el traductor annimo de _La Visin de Fr. Rodrguez_
tambin cita.

Emilio Jacinto, en el captulo _El Pueblo y el Gobierno_ de su
_Liwanag at Dilim_, cita>:

_caliluha't sama ang ulo,i, nan~gag tayo
at ang cabaita,i, quimi,t, nacayuco_

(mientras los perversos y traidores yerguen la cabeza arrogantes,
andan los buenos avergonzados y cabizbajos).

Y en el captulo _El Trabajo_, de la misma obra

_ang laqui sa layao caraniua,i, hubad
sa bait at muni,t, sa hatol ay salat_

(los que en las comodidades se cran
desnudos de discurso andan, y de consejo horros)

Rafael Palma cita los versos de los cuartetos 6 y 9 de la ofrenda _A
Celia_, y del poema, los cuartetos 203, y los que describen la
hermosura de Laura: 275, 277 y 278; y T.M. Kalaw, los dos primeros
versos del cuarteto 263.

Casi no hay escritor u orador que no cite lneas del poema para ornar
con relicario de oro sus escritos y discursos. Y es que en el
_Florante_, dice Macario Adritico, "llora un corazn noble con el
profundo y delicado sentimentalismo de nuestra raza.... En l cada
dolor tiene su rima; una estrofa cada gemido de un pueblo
desventurado, una doctrina el padre y enseanza el hijo de familia. Y,
en estos aciagos das para la patria (1901), el _Florante_ nos ofrece
una fiel descripcin de los cuadros sociales y polticos, en tal forma
que podremos decir que el autor haba previsto desde hace medio siglo
nuestra actual desventura.... Con un acento vigoroso y una diccin
incomparable ya nos deca que en este pcaro mundo la iniquidad y la
infamia llegan a sentarse en el trono de la injusticia para condenar a
la virtud o ahogar el mrito, as como para ensalzar la traicin y
recompensar el crimen".

Mentamos la imposibilidad de una versin del poema en cualquier otra
lengua. Y es que la mejor traduccin, y ms, en prosa, nunca
reflejara la hermosura real del original. La reduccin, aun
tratndose de un mismo idioma, a prosa, del dialecto potico, vuelve
hiperblico, manido y hasta grosero cuanto en verso es gracia,
elegancia y originalidad. El traductor de buena fe hace a este
propsito, inconscientemente lo que conscientemente hizo Voltaire a
Corneille. "A cada momento, segn Saint-Beuve, dice de Corneille que
carece de gracia, elegancia, y claridad; mide, pluma en mano, la
altura de las metforas y, cuando las encuentra mayores que su medida,
las llama gigantescas; pone en prosa las frases altivas y sonoras que
tan bien parecen en los labios de los hroes y se pregunta si sto es
escribir y hablar francs". Llama groseramente _solecismo_ a lo que
debe calificarse de _idiotismo_, a lo que falta tan completamente en
la lengua estrecha, simtrica, _a la francesa_, del siglo XVIII.
Recurdense los magnficos versos de la _Epstola_ en que Corneille se
glorifica despus del triunfo del _Cid_. Voltaire ha osado decir de
esta hermosa epstola: _Parece escrita enteramente en el estilo de
Regnier, sin gracia, sin elegancia, sin imaginacin; pero se ve en
ella facilidad y candidez_. Comentario soberanamente injusto y
revelador de una grande ignorancia de los verdaderos orgenes de la
lengua francesa, dice el crtico citado, porque "el estilo de
Corneille con todas sus negligencias es para nosotros el ms hermoso
estilo del siglo de Moliere y de Bossuet". Y sto se dice de Voltaire,
hombre de letras y poeta, al fin, de gusto refinadsimo, y
"extraordinario hijo de las Delicias" segn Diderot.

Los matices unidos a ciertos nombres, eptetos, giros idiomticos y
hasta a ciertas dicciones, segn la colocacin de las mismas en el
discurso, desaparecen todas en una versin. Aquella hermosura secreta
que Rizal senta en la contemplacin de nuestras cascadas y que no
senta con la vista del Nigara, ni de las alpinas, y que siente todo
filipino en la lectura del _Florante_, es la que desaparece en la
versin o desaparecer, sea cual fuere, sin exceptuar la nuestra.

A sabiendas, pues, de la dificultad ya expuesta, hemos hecho la
versin directa e ntegra del poema en prosa, nicamente para obedecer
a un deber sagrado de informacin literaria, y para dar una ligersima
idea del contenido del poema a los desconocedores del tagalo, y
provocar en ellos el estudio del mismo, para que puedan disfrutar
directamente de las bellezas del poema, cual hicieron Rost, Kern,
Meyer y Blumentritt, a instigaciones de Rizal, y los seglares y
misioneros espaoles, por propio o ajeno impulso.

Que sepamos, slo existe una traduccin completa indita, hecha por
Alejo Custodio a encargo de Barrantes; Rafael del Pan tradujo el poema
en tercetos castellanos, y Rafael Palma en prosa, pero estas versiones
rafaelinas se extraviaron. Traducciones parciales las hay en
abundancia. Fr. Toribio Minguella tradujo, por va de muestra, los
cuatro primeros cuartetos del poema[42]; Rafael Palma, los cuartetos
15, 16, 17, 18, 148, 149 y 150[43]. T.M. Kalaw aprovecha y ampla los
tres ltimos cuartetos traducidos por Palma y traduce, adems, los
versos ltimos del cuarteto 285[44]. Rizal, como se ha dicho por
excepcin, tradujo los tres versos del cuarteto 200[45], y finalmente
el poeta Manuel Bernab tradujo en verso toda la dedicatoria _A
Celia_: 88 versos en conjunto[46].

Nuestra versin es casi literal, sin ms libertad de nuestra parte que
aquella necesaria para que la versin pueda leerse ntegra, con el
menor nmero posible de hiperbatones, menores atragantamientos de
sintaxis, giros idiomticos y ayuntamientos impropios de palabras y
frases. Enumeramos las estrofas y ajustamos la versin de manera que
cada lnea de prosa sea no ms que la traduccin del verso
correspondiente, y donde fue posible, traduciendo palabra por palabra,
epteto por epteto, teniendo por pauta conservar el sentido genuino
del original.

Hemos querido reflejar tambin, tal vez con poca fortuna, cierta
caracterstica muy elegante del tagalo, pero que en castellano se
vuelve obscura, vaga y hasta arbitraria de sintaxis, es a saber: el
trnsito continuo y rpido de construcciones en singular y en segunda
persona, a plural y tercera o impersonal, y que en tagalo se extiende
a las simples dicciones castellanas tagalizadas. No se dice en tagalo,
por ejemplo, "tu voz, la sala de tu casa, la vara de justicia", etc.,
sino _voces, salas_ y _varas_. Dentro del hogar mismo y en la mayor
familiaridad, la cortesa tagala impide que marido y mujer, hablando
entre s, se llamen por sus propios nombres, o por sus apodos. "Pase
V. primero; adis, o me despido de V.", en tagalo se pluralizan e
impersonalizan los apelativos, mantenindose el verbo en singular, as
_magdaan p muna sil_ (ellos, ellas); _paalam na p sa kanil_
(ellos, ellas). Vase el cuarteto 285. Florante apostrofa a Laura, y
la dice:

Era todava sto ineficaz para atajar
tu inconsistencia y perversa inclinacin?

y, a seguida, sin respirar, aade:

cual culmine en grandeza
tal tabletear cuando de bruces caiga.

Por este estilo, hallar bastante el lector dentro del poema, y
todava con mayor pronunciamiento idiotsmico, que en las cortes de
justicia suele desesperar a los intrpretes oficiales. No est de ms
decir que el Dr. Rizal, fiel a esta manera y tradicin tagala, y
dentro de la ms ntima familiaridad, sola hablar y escribir a sus
parientes y amigos ntimos de la manera indicada. Son corrientes en
sus cartas las siguientes expresiones: "Supongo que la Sra. Neneng
...; muchos afectos a Sra. Neneng ...; adjunto va una carta para Sra.
Neneng". Y Neneng era su hermana Saturnina.

Confesamos que, no fuera por las razones arriba indicadas, hubiramos
rasgado nuestra versin, por ser los primeros en notar que, cuanto hay
de ms original y elegante en el tagalo, parece en nuestra versin
lugar comn o imitacin, sin novedad de estilo.

Vase, p. e., estos versos de la estrofa 285

_Cong ano ang taas n~g pagcadaquila
siya ring lagapac naman cong marapa_

los cuales, en nuestro comentario al cuento _La Tortuga y El Mono_ de
Rizal en 1911, dijimos que eran equivalentes a "Cuanto mayor es la
subida, tanto mayor es la descendida". "De gran subida, gran cada",
refranes--segn el Diccionario de la Academia Espaola--que advierten
que, cuanto ms eleva la fortuna a los hombres, suele ser mayor la
cada. Hecha as la traduccin, parecer que los versos tagalos son no
ms que versin del refrn espaol, o del de Claudiano: _Tolluntur in
altum ut lapsu graviore ruant_; pero no es as, porque son tagalos en
pensamiento, giro y expresin: arrancan, por lo menos, desde el
romance de _La Tortuga_, anterior a la conquista, y su moraleja ha
alimentado todos los proverbios sobre la materia. He aqu los
principales:

_Anhin mo ang lan~git na di masasapit
mahan~ga,i, sa lupa na ualang pan~ganib._

(Que hars en el cielo do no se llega;
preferible es la tierra do peligros no hay).

_Caya ipinacataastaas
nang domagondong ang lagpac_

(Por eso se le subi tan alto
para que la cada fuese estrepitosa).

_Magdalita ang niyog
houag magpapacalayog,
cong ang ouang ang omoc-oc,
maoobos pati obod._

(Que sufra el cocotero,
no se suba tan alto,
porque si el abejaruco le roe las entraas
ni la mdula dejarle).

_Mataas man ang pah
mayangba ang panonobo
ang doso rin ang lalot'
han~ginin ma,i, di maobo_

(Aunque el _pajo_ es talludo
y frondosamente _germina_,
aun as, aventjale el _doso_
porque ni el viento le _descuaja_).

Primera variante

_Mataas man ang pah
malangba ang pagtobo
ang doso rin ang lalo't
han~gini di maobo._

(Aunque el pajo es talludo
y frondosamente crece,
aun as, aventjale el doso
porque ni el viento le descuaja).

Segunda variante

_Mataas man ang paho
at malago cung tumubo,
ang doso din ang lalo
han~gin ma,i, di maquibo._

(Aunque el pajo es talludo
y frondosamente crece,
aun as, aventjale el doso,
porque ni el viento le _mueve_).

y ms particularmente

_Cung saan narapa,i, doon baban~gon_
(Ah donde cay de bruces all se levantar).

La primera muestra data de la conquista; las segunda y tercera son por
lo menos del siglo XVII; el original de la que ha tenido dos variantes
lo trae en 1712 el poeta tagalo D. Felipe de Jess; la primera
variante es del siglo XVIII, la segunda, del XIX, y la ltima, quizs
date antes de la conquista, porque revela un modo de ser de la mujer
filipina, que tiene mucho del fatalismo oriental, pues, con amor o sin
amor, cualquier desliz suyo o violencia impdica que se la haga, p.e.,
un beso a hurto y no consentido, la obliga al sacrificio de casarse
con el hombre a quien no ama, y serle fiel de por vida. Balagts
recogi el pensamiento de estos proverbios, lo pintoresco de su
expresin y su movimiento particular, dndole forma definitiva
potica, y trascendencia.

Hemos enmendado nuestra versin de 1911 en esta forma

Cual culmine en grandeza
tal tabletear cuando de bruces caiga.

versin seguramente ms ajustada al sentido, pero distante mil codos
del original. Podemos multiplicar los casos, pero, como vulgarmente se
dice, para muestra basta un botn. Por lo dems, esperamos que el
texto de la versin ser inteligible para todo lector, excepto el del
2.o y 4.o verso de la estrofa 12 _A Celia_, porque en el original est
adrede en forma enigmtica, cuya solucin la dar el lector mismo,
pues se trata de ciertos secretos de los amantes, secretos que los
dioses mismos, para evitar la indiscrecin de los hombres, solan
velar con densa nube.




CASTELLANISMOS DEL POEMA

Entindase por _castellanismos_ aqu no solamente las palabras
netamente castellanas, sino aquellas que, siendo de uso universal,
estn castellanizadas por la escritura, y por conducto hispano pasaron
a la lengua tagala y de aqu al poema.

He aqu por orden alfabtico, en _baybayin_ filipino, estas palabras:

A.--adarga, adis, Adolfo, Adonis, Adrasto, Aladn, Albania, alpa
(arpa), Ali-Adab, altar, Antenor, Apolo, arcon, (halcn), arns,
Astrologa, Atenas, Atropos, Aurora, Averno, ay.

B.--banda, baras (vara), basilisco, batalla. Beata, Briseo, buitre.

C.--cabayo (caballo), calis, campo, crcel, casal (casar), cetro,
ciprs, ciudad, Cocito, coleto, concejo, Conde, coral, corona,
cristal, Crotona, Cupido.

D.--Diamante, Diana, dicho, Dios, dorado, Ducado, Duque.

E.--edad, Edipo, ejrcito, Embajador, Emir, Epiro, escuela, espada,
esposo, estanque, estatua, Eteocles, Etolia.

F.--Fama, Febo, Filosofa, firma, Flrida, Florante, Floresca, Furias.

G.--General, Gentil, guerra, guerrero.

H.--hardin (jardn), harpa, hiena, higuera, houris (hur).

I.--incienso.

L.--Laura, legua, len, letra, ley, Linceo, lira, lobo.

M.--maestro, mquina, Marte, Matemticas, Medialuna, mdico, Menalipo,
Minandro, Miramoln, Monarca, Moro, Mundo, Musa, Msica.

N.--Narciso, natural, Nyade, ninfa.

O.--O, oras (hora), orades, orden, original, Osmanlic.

P.--palacio, papel, para, Paraso, Parcas, perlas, Persia, pica,
pincel, Pitaco, Pitn, pluma, plumaje, Plutn, Polinice, Princesa,
Privado, Profeta.

Q.--quinta.

R.--real, reino, rub.

S.--salas, santo, secta, sello, serpiente, sierpe, Segismundo, Sileno,
sirena, soldado, Sultn.

T.--tanto, tigre, topacio, tono, tragedia, trigo, trono, turbante,
turco, Turqua.

V.--vasallo, Venus, verdugo, verso, victoria, Viva, voces.

Y.--Yocasta.

Estas palabras, en su mayora tagalizadas, son casi todas nombres
propios de personas, de lugares y de cosas, imprescindibles, porque la
accin pasa en Grecia y se trata de cosas de griegos y persas. Por
esta razn, aunque algunas de ellas tienen equivalencia en tagalo, de
propsito el autor ha hecho uso de ellas para adaptarlas a los
personajes y cosas del poema. Tales palabras, decamos ms arriba, no
harn siquiera 28 dodecaslabos de los 1708 de que consta el poema.

No todas pasaron al poema en su sentido genuino; algunas s, otras, un
tanto desviadas, y otras, hasta en sentido contrario.

_Calis_, tiene dos acepciones: la castellana y la tagala de _espada_.
sanse ambas en el poema.

_Lira_, y _tono_ sanse solamente en la acepcin castellana. Han
adquirido ciudadana en las letras tagalas, no slo en el dialecto
potico, sino tambin en prosa. As:

_Timuhan nang lira yaring abang auit_ (21. _A Celia_)

_Taguinting nang Lirang catono nang auit_ (193. _Poema_)

Y con igual belleza en este verso de _San Raymundo_

_ang pananagano ay tinutunohan._

Los derivados de _tono_ se encuentran en muchos lugares del poema. En
general, si no se trata de la lira de las musas, o del trovador, se
suele decir, v. gr.: _Ang caayaaya at cahimbing-himbing na man~ga
tin~gig at pagaauit_ (_Barlaan_, pg. 547, 1837). Hablando de la
serenata dada por Boanerges a Magdalena, dice el autor del _Sa Mrtir
n~g Glgota_, que de los rodales percibase _ang cauili-uiling
taguinting nang isang lirang tumutugtog nang isang auit_ (pg. 186.
_Icalauang Hati_); y ms adelante dice que la flauta de Boanerges
sonaba de una manera tierna, dulce y doliente, _maramdaming tuno_
(pg. 200).

_Pincel_, por pluma o cincel, es corriente en tagalo y hasta clsico.
As

_Sa larauan guhit nang sa sintang pincel
cusang inilimbag sa puso,t, panimdim_ (6. _A Celia_)

Aqu pincel es el cincel del grabador. Y cuando el asctico Florentino
Ramrez dice: _naquiquita mo na ang huling daan nang ualng uastng
pincl na aquing ipinagguhit_, el pincel es la pluma con que escribi
su clebre _Manga Sariling uicang mag-is_ (pg. 140).

Algunas de ellas las acopla el autor, y entonces las tagaliza. No dice
_reino de Albania_ sino _reinong Albania_ o _Albaniang reino_; no dice
_oreadas ninfas_, sino _oreadang ninfas_. Aun las que van solas las
tagaliza, y donde no, las incrusta de una manera tal que no hay modo
de sustituirlas como no se desgarre el verso donde se hallan y hasta
toda la cuarteta, y todava el resultado sera dudoso. Las palabras y
los eptetos del poema son nicos en tagalo. No en vano advirti al
lector que no tocase verso suyo, que lo dulce y sabroso trocara en
salobre. Tan rico es el tagalo, que ser fcil hallar sinnimos de sus
trminos en el sentido, pero sinnimos en el sentido, ritmo y armonas
inefables, imposible.

_Para_, no viene de _para_ propiamente, sino de _parejo_, en el
sentido de _como, semejante, igual_, etc. En tagalo tiene los juegos y
formas de una palabra autctona. Ya Pinpn la us as: _paran yysa na
ang loob; hindirin macapapara dito sa ysang yto; paran laman yto, at
ang yba'y, cabalatcayohan lamang; lahat ay paraparang macaalam_
(Prlogo de su _Librong ..._ 1610). As en estos octoslabos de Fr.
Pedro Herrera, Horacio tagalo segn Gaspar de S. Agustn

_Magcasising parapara_ ...
_Loob mong ualang capara_ ...
_Bagsic mo,i, ualang capara_ ... (_Meditaciones_ ...
1645)

Es palabra muy usada en los vocabularios y en todo lo largo de la
literatura tagala, especialmente en la popular _Pasin_. Balagts la
usa, adems, en lugar de su sinnimo _gaya_

_Parang naririn~gig co ang lagui mong uic_ (12. _A Celia_)
_Para nang panaghoy nang nananambitan_ (99. _Poema_)

Tambin se usa en su sentido genuino en el lenguaje familiar. _Ito'y
para sa iy; para sa kaniy_, esto para t; para l.

_Tant_, tambin se ha hecho ya clsico, as en prosa como en verso, y
tiene todos los juegos de una diccin autctona desde Herrera, que
escribi

_Sa manga casi mong tanto
mabubuncat mandin tanto_ (Meditaciones)

hasta Balagts

_Di mo tanto yaring binabatang hirap_ (154)
_Hindi quinucusa,i, tantong nacatulog_ (160)
_Iyong natatant ang aquing paglin~gap_ (171)

_Letra_, sase en el poema en dos acepciones. Como carcter del
alfabeto, _baybayin_, y en el sentido de carta. En el primer sentido:

_Pun nang n~galan mong isang letrang L_ (48)
_Na ang balang letra,i, iuang may camandg_ (232)

En sentido de carta:

_Patay na dinampot sa aquing paghasa
niyaong letrang titic nang biquig na pluma_ (236)

_Arns_, sase en lugar de esgrima, principalmente de espada y daga, y
no como armadura defensiva, guarnicin o utensilio de caza. As dice:

_Larong bun,t, arns na quinaquitaan_ (223)

y, sobre todo, cuando describe la manera como Aladn acometi y dio
muerte a los leones:

_Cong ipamilantic and canang pamatay,
at saca isalag and pang-adyang camay_ (135)

descripcin la ms acabada de la esgrima popular en el pas, espada y
daga, e incluso de las batallas de moro-moro. Los botes de lanza o de
arma enastada en el escenario filipino suelen llamarse _torneo_.

Con todo, Balagts es el que menos se aparta del sentido genuino o
corriente de las palabras castellanas, a diferencia del comn uso
familiar y popular. Filsofo, p.e., desde la publicacin del _Si
tandang Basiong Macunat_, y poco antes de la revolucin del 96, es la
palabra ms sangrienta y custica que puede aplicarse a un filipino:
equivale al _hambuguero_ del pas. En cambio _bellaco_ y _bellaca_
nada tienen de infamante, sino lo que hay para enlabiar al ms
inflado; bellaco es un a modo de Boanerges filipino, y bellaca, la
misma princesa Micomicona hecha poetisa. Esto en los _duplos_, o sea,
en las justas poticas familiares que ocurren durante el novenario de
difuntos. _Sin fuerza_, p.e., significa precisamente lo contrario de
lo que indica. _Kinuha si Juan n~g sin fuerza_, quiere decir: Juan fue
aprehendido por la fuerza armada, y con armas de fuego precisamente.
Por regla general, el _cal_ filipino, el uso vulgar y el familiar
suelen desnaturalizar las palabras de origen hispano, no as el uso
literario, tanto en prosa como en verso. Aniceto de la Merced, p.e.,
tagaliza "fuerza" dndola el sentido originario en

_finuerza_ ang ca-uri (Pasin, pg. 90)

Por lo dems, con excepcin de los nombres de personas, de animales y
lugares, las palabras castellanas usadas por Balagts ya haban
adquirido, con anterioridad a su poca, cdula de ciudadana. As
_adis, arpa, caballo, crcel, coral, dicho, Dios, escuela, espada,
estatua, filosofa, jardn, legua, maestro, mdico, msica, original,
papel, para, perlas, pincel, pluma, sala, santo, sello, vara,
verdugo_, y _verso_, etc., son corrientes en tagalo.

Aadiremos que, para tagalizar estas palabras, algunas cambian de
letra, y a otras, o se les quita o se les aade una o ms letras y con
acentuacin diferente como _alp_ por arpa; _arcon_ por halcn;
_cabayo_ por caballo; _casal_ por casar; _Minandro_ por Menandro;
_hardin_ por jardn; _houris_ por hur; y otras se pluralizan como
_baras_ por vara; _corales_ por coral, _oras_ por hora; _salas_ por
sala y _voces_ por voz, etc., etc.




VERSIFICACIN DEL POEMA

El _Florante_ est escrito todo l en composiciones estrficas de
cuatro dodecaslabos intercisos. No son de arte mayor sino de
hexaslabos dobles. No hacen en ellos sinalefa la vocal con que
termina la sexta slaba con la vocal con que comienza la sptima. No
se cometen nunca sinalefas, sino elisiones. La cesura en la sexta
tiene que ser invariablemente en la sexta, sin que los primeros
hemistiquios, como los de los castellanos, puedan ser de cinco o siete
slabas; y ms que cesura, es una verdadera pausa. En dicha slaba
sexta se completa el sentido del verso, y slo por excepcin la
palabra que trae la sexta, por conexin gramatical, se apoya en la
siguiente. La rima y sobre todo el ritmo son enteramente distintos de
los de doce slabas castellanas, ritmo que va al unsono con el
_kumintang_, aire musical genuinamente tagalo con que suele
acompaarse estos dodecaslabos, y cuyo movimiento es de hexaslabo, o
parecido al romancerillo monorrimo de seis slabas.

Los versos nicamente de cada estrofa son monorrimos. Cada estrofa
tiene su rima. La rima es por la ltima slaba; est o no acentuada.
Aunque las vocales fundamentales son tres: _a, i, u_, con todo, en
tagalo, si la ltima slaba termina en _e_, sta rima con _i_; y si en
_o_, rima con _u_. La _o_ en Balagts y en la antigua escritura es
consonante cuando va al final de una diccin; equivale a la _w_, de la
moderna. Si termina en sonido articulado, la rima se rige por la vocal
y consonante de su grupo. Hay dos grupos de consonantes: fuertes y
dbiles. Fuertes: _b, d, g, k, p, s_ y _t_; y dbiles _l, m, n, g_ o
_n~g, y_ y _o_ (_w_). He aqu los dos primeros cuartetos del poema:

_Sa isang madilim gubat na mapanglao
dauag na matinic na ualang pag-itan
halos naghihirap ang cay Febong silang
dumalao sa loob na lubhang masucal.

Malalaquing cahoy and inihahandog
pauang dalamhati, cahapisa,t, lungcot
huni pa nang ibon ay nacalulunos
sa lalong matimpi,t, nagsasayang loob._

Como la ltima slaba del primer verso termina en _ao_, la rima del
cuarteto es en _ao, ang_ y _al_, o sea la vocal _a_ y los consonantes
dbiles _o, n, ng_ y _l_. As en el segundo cuarteto: la vocal _o_ y
los consonantes fuertes _g, t, s_ y _b_. Es ley no combinar una misma
vocal con la misma consonante.

Por el mismo estilo si termina en vocal. Los del grupo de vocal
ordinaria entre s; y lo mismo, los de la vocal pesada.

He aqu el cuarteto de vocal ordinaria en _a_:

_N~gayong namamanglao sa pan~gun~gulila
ang guinagaua cong pang-alio sa dusa
nag daang panaho,i, inaala-ala,
sa iyong laraua,i, ninitang guinhaua._

He aqu el cuarteto de vocal pesada en _a_:

_Parang naririn~gig and lagui mong uic
"tatlong arao na di nagatanao tam"
at sinasagot co nang sabing may tou
"sa isa catauo,i, marami ang hand."_

Balagts, a diferencia de los dems poetas tagalos, no acostumbra
rimar la vocal _e_ con la _i_, ni la _o_ con _u_. Para la rima,
adems, no hay equivalencia de los finales agudo, grave y esdrjulo o
sobresdrjulo, y sera una flagrante infraccin armnica la
recurrencia a la prctica castellana en este particular.

No existen tampoco las clusulas de rbrica del verso castellano; pero
es de ley que el ritmo sea variado; es decir, el primer hemistiquio no
debe rimar con el segundo ni con el primero del pie siguiente, sino
siempre de manera distinta, como en los cuartetos transcritos. La
cesura en sexta exige que su pronunciacin tnica tenga el carcter de
una pausa menor. Dbese sto a que siempre estos versos fueron
acompaados con el aire musical del _kumintang_, y cantados; y, aunque
en los tiempos modernos ya no se estila cantarlos, la tradicin marc
de tal modo su estructura clsica indgena, que su lectura es an hoy
a modo de recitado de romances hexaslabos, y con un gnero de pathos,
solemne, enftico, a la manera oriental.

All por el ao de 1885 tuvimos ocasin de or recitar el _Florante_
de un campesino. Vena de participar unas gavillas de palay de la
siega del da. A mujeriegas sobre los lomos de su caraballa, y a los
graves pasos del animal, recitaba los primeros cuartetos de la ofrenda
_A Celia_, en medio del religioso silencio de la tarde, interrumpido
de vez en cuando por perdices camineras que salan de la maraa,
disparadas a causa de los chapotazos de la caraballa. Picada nuestra
curiosidad, tomamos notaciones de la canturia.

He aqu transcritas dichas notas con la letra correspondiente:

[Msica]

[Nota del transcriptor: La partitura musical puede verse en la versin
web de este ebook.]

Cong pag sa u ...lang cong
ba ...sa ...hin sa i ...sip
Ang na n~ga ca ra ...ang
a ...rao nang pag i ...ibig
may ma ha ...ha ...gui ...lap
ca ...yang na ...ti ...tic
li ...ban na cay Ce ...liang
na ...mu ...gad sa dib..dib.
Yaong Ce ...liang la ...guing
pi ...na ...n~ga ...n~ga ...ni ...ban
ba ...ca ma ...li ...li....mot
sa pag i ...i ...bi ...gan
Ang i ...qui ...na ...lu ...bog
niya ...ring ... ca..pa ...la ...ran
sa lub ...hang ma ...la ...lim
na ca ...ra ...li ...ta ...an....

Tambin en el trayecto fluvial entre Paombong y Malolos, en una
_tan~garan_ (banca aguadora), omos recitar de una mujer, que haca de
piloto, los cuartetos 80 y 81 del poema, con estilo menos campestre
que el del anterior, pero con igual molicie y melancola. Tena el
movimiento del suave balanceo de una banquilla con batangas de los
maningueteros.

He aqu dicho aire con la letra correspondiente:

[Msica]

Cun pag sin..tang la ...bis
nang ca ...pang ...ya ...ri..han
sam ...pong mag a ...a ...ma'i
i ...yong na ...sa ...sa ...clao
pag i ...cao ang na....muo
sa pu ...so ni ...no man ...
ha..ha ...ma..quing la..hat ...
ma ...su ...nod ca la ...mang
at yu ...yu..cu ...ran na
ang la ...long da ...qui ...la
ba ...it ca ...tu ...ui..ra'i
i pa ...n~ga ...n~gan..ya ...ya....
bu ...ong ca ...tung..cu ...la'i
na ...na ...ling ba ...ha ...la
sam ...po nang hi..ni ...n~ga,i
i pa ...u..u ba..ya.

Es indescriptible la melancola profunda de estas estancias musitadas
y exhaladas por los hijos del pueblo. Como la escala de notas no pasa
de una octava y tercia; que no exige vocalizacin especial, y basta la
emisin natural de la voz, la ejecucin que dan al aire y su
movimiento es tan _sui gneris_ que sugestiona o embebece al que tiene
el odo sensible a los dos ritmos, musical y potico. Estas muestras
grficas darn tambin idea del artificio y silabeo del dodecaslabo
interciso tagalo.

Su movimiento es de hexaslabo o de romancerillo de seis slabas, y
cada slaba viene subrayada por la correspondiente nota musical, pero
su ejecucin es ligada y ligersima, a la sordina.

Tienen, adems, los poetas tagalos la costumbre de presentarse
annimos al pblico, y cuando mucho, con las iniciales de su nombre;
tambin escriben con iniciales los nombres de las personas a quienes
dedican sus canciones. Con todo, riman con dichas iniciales y les dan
la cantidad silbica con las slabas de que se compone el deletreo de
las mismas, y, si les conviene, vuelven dislaba la ltima de la
inicial deletreada, si cae en cesura o en pausa:

_Ang tapat mong lingcod na si F.B._

equivale a

_Ang tapat mong lingcod na si_ Efe Be

y en donde _Bee_ rima, adems, con _ipamintacasi_. Y por este estilo
estos versos:

_Itong letrang R. pag siyang nadin~gig_

de _San Raymundo_:

_Itong si E.I. ang dapat sisihin_

de _D. Felizardo_ en que _I_ equivale a _Ii_. Y cuando las
iniciales son tres, la del medio no se deletrea pero se la considera
monoslaba. As

_big-yang aliculas ang M.M.S._

en _Juan at si Mara_, donde M.M.S. equivale a _Eme, Me, Ese_.




OBSERVACIONES

Al llevar a cabo la versin castellana del poema, no obstante haber
recorrido este poema todos los hogares tagalos, de manera que no hay
ninguno que no guarde un ejemplar, no como basta _guinara_ sino como
pia antigua de Hagonoy, o seda preciosa de florete china, en cmodas
de camagn con incrustaciones de ncar, sta es la fecha en que no se
sabe, a ciencia cierta, cul sea el texto autntico. Balagts muri en
el ao de 1862, y las ediciones conocidas ms antiguas datan despus
de su muerte: la del 65, que posee Barrantes; la del 70, que posee el
Dr. Pardo de Tavera y la del 75, de la cual poseemos dos ediciones
diferentes. Carecemos, pues de una edicin hecha durante la vida del
autor, revisada por l, o que pueda suponerse as, y, por tanto,
autntica. Este inconveniente, capitalsimo, subi de punto cuando
Hermenegildo Cruz public su _Kung Sino ang Kumatha n~g "Florante"_ en
1906, sacando una edicin del poema con ortografa moderna y
correcciones de la familia de Balagts.

Muy apreciable es esta edicin del Sr. Cruz, porque, si no resuelve,
plantea un verdadero problema, cuya solucin urge. Por fortuna,
poseemos un manuscrito copia de una reimpresin de 1853, o sea nueve
aos antes de la muerte de Balagts. Este manuscrito (contrastado con
las dos ediciones de 1875, con una de 1894, con otra de 1901 y con la
ltima citada, 1906, revisada por la familia de Balagts, del Sr.
Cruz,) es el que traducimos. Debe decirse que las correcciones
tipogrficas en su mayora, de la edicin Cruz, se ajustan al texto de
la reimpresin de 1853, y corrigen las incorrecciones de las ediciones
posteriores a la muerte de Balagts. Pero en gran parte se separan del
texto de 1853 y de las otras ediciones que creemos ms correctas.

A continuacin se enumeran las razones que militan a favor del texto
que creemos autntico. Por de pronto, restablecemos la ortografa del
autor; as tendremos, como ya habamos dicho al publicarse la obra del
Sr. Cruz, las acentuaciones del original y la combinacin de letras
hecha por el Autor, en las cuales se halla, aparte otras cosas, cierto
secreto de la lengua y de la rima tagalas; de otra manera, ser el
vino antiguo en odres nuevos que en el trasiego perdi su sabor y
perfume, el de las hojas resecas de salvia y races de mora.

(a) _Tapat na pagsuyong lalagui sa dibdib_ (4. _A
Celia_)[47].--_Pagsuyong_ en lugar de _pagsuyo_[48]. Porque es
adoracin que se refiere a _pagibig_ del verso anterior, y no
adoracin al aire, que es lo que indica _pagsuyo_.

(b) _At di mananacao magpahangang libing_ (6. _A Celia_).--_At_ en
lugar de _na_. Es una copulativa muy de la poca de Balagts, y,
adems, da el nfasis que requiere el pensamiento del autor y el aire
del verso.

(c) _Parang naririn~gig ang lagui mong uica_ (12. _A Celia_).--_Uica_
en lugar de _wikang_. Por la sencilla razn de que la rima de la
estrofa es en vocal y no en consonante. La rima de la estrofa es en
_uica, tama, tua, handa_.

(d) _Cong gunitain ca,i, aquing camatayan_ (15. _A Celia_).--_Aquing_
en lugar de _lalong_. Porque se refiere a _gunitain ca_ del primer
hemistiquio.

(e) _Na inahahandog sa mahal mong yapac_ (18. _A Celia_).--_Mahal
mong_ en lugar de _bakas nang_. Este ltimo es uno de los modernismos
de la nueva edicin, no usado en tiempo de Balagts. _Mahal mong_ es
muy de la poca y corriente en el Poema. Cuando el duque Briseo
ofreci los servicios de su hijo Florante al Rey Linceo, dijo lo
mismo:

_na inihahandog sa mahal mong yapac_ (268. _Poema_)

y este verso:

_nang aquing hahagcan ang mahal na bacas_ (273)

(f) _Ang mata,i, itin~gin sa dacong ibaba_ (5) _Al Lector_.--_Ang_
debe restituirse o aadirse antes de _mata,i,_; de lo contrario no
habra verso. Adems, la cesura caera donde debera caer, en la
slaba final acentuada de _itin~gin_, y no en _sa_, que es miembro del
segundo hemistiquio.

Del poema, h aqu lo que debe restaurarse:

(g) _At niyaring nasapit na cahabaghabag_ (19).--_At_ debe anteponerse
a _niyaring_. Florante dice que la ambicin de Adolfo fue la causa de
todos los males, en los tres versos anteriores, y, en el cuarto,
agrega: y de los mos. La adicin no har tampoco de trece slabas el
verso, porque en la ortografa del _Florante_, _y_ se considera vocal
y no consonante, y _niya_ se pronuncia en una sola unidad de tiempo, y
suena _nia_ como un diptongo en _ia_. Los que escribieron sobre Arte
potica tagala andan contestes en este punto, sobre todo, el Dr.
Rizal, que dice que los poetas tagalos "pueden alargar o acortar una
palabra resucitando una slaba ya desaparecida en el uso, _desdoblando
un diptongo_, o suprimiendo una breve". Por donde, el desdoblar
diptongos y triptongos propios era una excepcin, y el cometerlos, la
regla general. Balagts confirma sto, mismo empleando _niyaring_ en
el verso de la estrofa 241,

_Diua,i lumilipad niyaring cati-isan_

donde _iya_ es triptongo y _niya_ monoslabo. De ser dislabo, el
verso constara de trece slabas. En la ortografa moderna sto no
puede hacerse, porque _y_ es consonante siempre y por tanto _niya_
necesariamente dislabo. Y como el editor moderno haba reformado la
ortografa del poema, elimin de un verso _at_, y de otro _ni_, para
poner a Balagts en paz con la ortografa moderna. Sin embargo, el
editor moderno, por respeto al sentido, no se atrevi a lapidar
_niyaring_ en este verso de la estrofa 22, _A Celia_:

_Y cao na bulaclac niyaring dilidili._

En Balagts, pues, _iya_ en _niyaring_ es diptongo. Y lo mismo puede
decirse de algunos buenos poetas de la misma era. Por ejemplo: este
verso de J. Tuason en su _Bertong lasing...._

_Ang may cani-caniyang gauing caliban~gan;_

este otro de _Estrella at Roger_, de un autor annimo:

_Hinan~gad ang caniyang pan~gala,i, malantad,_

y estos versos de la _Pasin_ de D. Aniceto de la Merced:

_Na iniyong na tatanauan
Cun sa inigo,i, ualang daan_

versos en donde _iya, iyo_ son diptongos.

Con todo, el uso no es uniforme. Depende de la pronunciacin en cada
caso, segn el movimiento del verso y el nimo del autor. Y ello no es
porque la _y_ fuera realmente vocal entonces, no. La _y_, deca ya
Domingo de los Santos, era siempre consonante, y aconsejaba no
confundirla con la _i_ latina, escribiendo una por otra. Pero la
ortografa de entonces, y los valores ortolgicos de transicin no
eran definitivos, y de aqu la prctica indecisa de los poetas, y an
la de un mismo poeta. J. Tuason, por ejemplo, en lugar de cometer
diptongo, como en el verso ya citado de su _Bertong ..._, lo desdobla
en ste de su _Tobas_:

Boo niyang-anca,i, nanatiling tiquis;

y lo mismo hace otro autor annimo en este verso de _Leonor at
Manrique_:

Calamigan, niya,i, ang nag papainam.

Tambin el egregio D. Aniceto de la Merced, a diferencia de los arriba
citados versos suyos, desdobla los diptongos en los siguientes versos
de su clsica _Pasin_:

aniya,i, totoong tanan
na mag cani-caniyahan.

En cambio, cuando no se quera dar lugar a estas licencias poticas,
escriban _nyo_ en lugar de _niyo_, p.e., los autores annimos de
_Bernardo Carpio_ y de _Doa Beatriz at Don Ladislao_ en estos finales
de sus _awits_:

hustong bait ninyo,i, siyang magpuno na
hustong bait ninyo,i, siyang capupunan,

donde al propio tiempo que evitan el diptongo escribiendo _nyo_, no
lo cometen en _iya_ de _siyang_, que, en ambos versos, es palabra
dislaba. Lo propio practica D. Alejo del Pilar en su _San Alejo_ y
ms especialmente D. Mariano Serapio en su _San Raymundo_, que dice:

sa tudling nang inyong puso,i, alaga-an.

Cuando la escritura, pues, no lo indica, la regla no es taxativa, y
hay que atender y analizar cada caso para saber si _iyo_ o _iya_ son
diptongos o no. Pero no habr gnero de duda en que los _iya_ en los
versos de autos de Balagts forman diptongos o triptongos, bien que
ortolgicamente impropios, y _niyaring_ es dislabo. Tambin es
dislaba la misma palabra en estos versos de _S. Alejo_:

Alejong capilas niyaring aquing dibdib ...
ang letrang sinulat niyaring pag halinghing ...

Nosotros escribiramos tal vez, _nyaring_ o _yaring_ en lugar de
_niyaring_, despus de ciertas precauciones; pero en los versos de
Balagts no habr precaucin valedera, porque se nos ira de las manos
lo mejor, pues _nyaring_ o _yaring_ no podrn nunca ser sinnimos de
_niyaring_ que en Balagts tena una energa especial, y una molicie
en _iy_, perceptible, que no tiene precio.

(h) _Malamig nang bancay acong nahihimbing_ (29).--_Nahihimbing_ en
lugar de _nalilibing_. Se trata de un vivo que se siente cadver en
profundo sueo, y no de un vivo sepultado como cadver real. Es un
modismo propio de Balagts y de los poetas tagalos.

(i) _Nang ina-ing-aing na lubhang malumbay_ (38).--_Ina-ing-aing_ en
lugar de _dinaingdaing_. Florante se quejaba slo en un momento de
inconciencia; an Aladn no estaba presente, con quien podra producir
sus quejas.

(j) _Sa iba ang sintang sa aqui,i, pan~gaco_ (39).--_Sintang_ en lugar
de _sinta't_. Es el "amor a m prometido", y no "el amor _y_, a m
prometido".

(k) _Di cong aco poo,i, utusang manggubat_ (43).--En la edicin
moderna precede _pa_ a _poo,i,_. _Pa_ debe suprimirse; est de sobra y
es aqu solecismo.

(l) _Hinuhugasan mo nang luhang nanatac_ (50).--_Hinuhugasan_ en lugar
de _hinugusan_. _Hinugusan_, an suponindolo error de imprenta,
aunque no lo registre as la fe de erratas, y diga _hinugasan_, hara
corto el verso.

(ll) _Nang camay co, paa,t, natataling liig_ (57).--_Co_, en lugar de
_ko't_. Dice "mis manos, pies y cuello atados", y no "mis manos _y_,
pies y cuello atados".

(m) _Dini sa buhay co,i, siyang nagsa-sadlac_ (65).--_Nagsa-sadlac_ en
lugar de _magsasadlak_.

(n) _Ang caban~gisan mo,i, pinasalamatan_ (66).--_Pinasalamatan_ en
lugar de _pinasasalamatan_.

() _Ang puso ni Laura con hindi inagao_ (66).--_Laura_ en lugar de
_Laura'y_.

(o) _Tinangnan ang pica sampo nang calasag_ (76).--_Pica_ en lugar de
_pika't_.

_Pinasalamatan_ decimos; de lo contrario sobrara el verso. Balagts
mismo lo confirma en otro lugar del poema:

_Nagban~gon, hinaho,t, pinasalamatan_ (165).

_Laura y Pica_, sin elisiones, porque los nombres propios castellanos,
cuando van solos, Balagts, por regla general, no los tagaliza.
Adems, con estos nombres se cierran los primeros hemistiquios, que
son verdaderos versos de seis, y la elisin en las ltimas slabas
resulta innecesaria porque hay verdadera pausa en ellas.

(p) _Sampong mag aama,i, iyong nasasaclao_ (80).--_Mag aama,i,_ en
lugar de _mag ama_. Aparte que no habra dodecaslabo, vuelve adems
torpe el pensamiento del autor. Aladn dice sto, porque el objeto de
su amor fue tambin el objeto del amor de su padre, y por eso dice
_nasasaclao_, mas no quera decir que el amor fuera entre padres e
hijos; entre padre e hija, o entre madre e hijo, que es lo que vendra
a significar _magam_.

(q) _Nang habag cay ama, at pang-hihinayang_ (99).--_Pang-hihinayang_
en lugar de _paghihinayang_. Este visible error de imprenta
_paghihinayang_ nos recuerda la pltica de un doctrinero aprendiz del
tagalo, rellena de solecismos, con la que, sazonada con mmica
sandunguera por las viejas nieras, stas matan de risa a los bebs
puestos a su cuidado: _ang manga dalanga ay para ibon na pipit;
totonton sa sanga cocondo-condo; eto na ang manonompet: sumpe n~g
sumpe_. (Las mozas son cual el pajarillo _pipit_, que, posado sobre
una rama, se contonea muy coquetamente; pero h aqu que vienen los de
la cerbatana, y le disparan bodoques y ms bodoques.)

(r) _Para nang panaghoy nang nananambitan_ (99).--_Para_ en lugar de
_gaya_. _Gaya_ fue siempre comparativo familiar, de poco uso en el
dialecto potico antes.

(s) _Ang sa pagcatali,i, liniguid nang hirap_ (129).--_Ang sa
pagcatali,i,_ en lugar de _yaong natataling_. Esta ltima frase es un
amaneramiento modernista, y aqu monotoniza todava los dos primeros
versos del cuarteto, porque los dos primeros hemistiquios comienzan
con la misma acentuacin: _nang ma_ y _yaong_, cosa que, como dira
Rizal, no podra consentir el odo tagalo, que exige variedad de
ritmo.

(t) _Sa nan~ga calabang maban~gis na hayop_ (136).--_Nan~ga_ en lugar
de _man~ga_. Se trata de los leones con los cuales lidi y a los que
venci, no de leones con los cuales sigue lidiando.

(u) _Pumiquit na muli,t, napatid ang daing_ (144).--_Muli,t,_ en lugar
de _muli_. Porque cerr los ojos nuevamente, y se le cortaron los
quejidos.

(v) _May calong sa iyo ang nagtatanquilic (147).--_Iyo_ en lugar de
_iyo'y_. La elisin aqu es necesaria: hay verdadera pausa.

(x) _Lason sa puso mo nang hindi binyagan_ (148).--_Nang_ en lugar de
_ang_.

(y) _Mmamaya,i, sucat tibayan ang dibdib_ (198).--_Mmamaya,i,_ en
lugar de _namamaya'y_. Es decir el hombre, en lugar de ciudadano o
residente de una regin o localidad determinada. La leccin de
Balagts dice as: "y porque el mundo valle es de lgrimas, los
hombres han menester de fortaleza del corazn".

(z) _Minuln ang gali sa pagsasayauan_ (223).--_Gali_ en lugar de
_glit_. Alegra, torneo o justa o bureo, en lugar de rabia, furia,
ira, etc. Este verso y el siguiente, dice as: "comenz el bureo en la
danza, por causa de la msica y poesa que alternaban". _Gali_, es
palabra muy castiza, indgenamente hablando. As D. Felipe de Jess,
poeta tagalo, desde 1712, en su ditirambo a _Barlaan_, dice:

_Ang inimbot niyang gali
yaong buhay na palagui_ (_Barlaan_, folio 9 vito.)

(aa) _Humihip ang han~gi,t, agad nahiualay_ (253).--_Humihip_ en lugar
de _umihip_. _Humihip ang han~gin_ es de valor descriptivo. Lo
escriben as los clsicos tagalos. Por ejemplo, en _San Raymundo_:

_Sa hihip nang hanging campi ay naualay_ (pg.22; edi. 1876),

y estos otros versos:

_Sa ganitong lagay ay caguiat humihip
ang isang mahinhin han~gin nang-lili-it_ (pg. 37).

(bb) _Alading quilabot nang man~ga guerrero_ (260).--_Guerrero_ en
lugar de _guerrerong_. Las mismas razones de la estrofa 12, _A Celia_.
La rima es en vocal: en _to, do, ro_ y _co_.

(cc) _At Parca Atropos, ay nagdamdam pagal_ (301).--_Parca_ en lugar
de _Parcas_. Balagts mismo en la nota al pie, dice que, segn los
poetas, las Parcas eran tres: Clotho, Luchesis y Atropos; esta ltima
es la que corta el hilo de la existencia. As el autor de _San
Raymundo_:

_Nacandong nang lubos ni Atropong lilo_ (pg. 45),

el cual tambin dice en sus notas cosa igual a lo dicho por Balagts.

(dd) _Ang caniyang buhay na cahabag-habag_ (351).--_Na cahabag-habag_
en lugar de _at pag-kawakawak_. Vida harto lastimosa o digna de
conmiseracin, piedad, y no vida de destierro, relegacin, errabunda.
No se olvide que Florante estaba atado al tronco de una higuera. No
queremos decir con sto que _uacaac_, o _uaca-uac_ no es palabra
castiza, no; San Lcar la registra como tal; Aniceto de la Merced la
emplea propiamente en este verso de su _Pasin_:

_caya parang mauaca-uac_ (pg. 90),

y Balagts mismo, en _Orosman at Zafira_ la emplea en la sentida queja
de Zafira:

_nang pabayaan mo akong mauakauak_;

no se trata de sto, sino de que carece de aplicacin racional en la
situacin de Florante. En poesa, como en todas las cosas, nada hay
peor y de mal gusto que el desacertado uso o empleo de lo bueno y
bello: equivale a echar sampagas al fango. Balagts, que tena un
conocimiento profundo de la naturaleza humana, con su divino instinto
de la belleza, fue situando, adrede, _cahabag-habag_ en ciertos
pasajes del poema, a guisa de recurrencia recordatoria del msero
estado de Florante, para provocar as con su insistencia la simpata y
compasin del lector, porque ciertos dolores trgicos fueron siempre
divinos impertinentes que suelen aparecer y reaparecer, salir un
instante y volver _con mayor saa_, como Florante deca a Aladn. De
aqu que la frase trgica, inarticulada acaso, _na cahabag-habag_,
como un llamamiento del Destino, tenga carcter de _aparecido_, un
_memento_, en las estrofas 8, 19, 143 y 351.:

_Dito nagagapos ang cahabag-habag.
At niyaring nasapit na cahabag-habag.
Sinundan nang taghoy na cahabag-habag.
Ang caniyang buhay na cahabag-habag._

(ee) _Aniya,i, sa madlang guerrang pinagda-anan_
(352).--_Pinagda-anan_ en lugar de _dinaanan_. La primera denota
intervencin personal en las guerras, que no la segunda; y Aladn, que
era caudillo, se ufanaba de ello.

(ff) _Cong naquiqui-umpoc sa madlang Princesa,i,_
(353).--_Princesa,i,_ en lugar de _Princesa_. Esta es una de las
dichosas excepciones en Balagts, de convertir la pausa en cesura,
elegante corte, haciendo apoyar aquella en el primer hemistiquio
siguiente. De aqu la elisin, que no sera posible en la ortografa
moderna, porque la _i_ latina de costumbre se escribira con _y_
consonante, y no habra rima en vocal.

(gg) _Sa catiyaga-an, ang pusong matipid_ (354).--_Ang_ en lugar de
_nang_. Es decir _el_ por _del_. La constancia de Aladn abland el
corazn rehacio de Flrida, y no la constancia del corazn rehacio de
Aladn.

(hh) _Ang sinta co baga,i, bayaang mamatay_ (363).--_Baga,i,_ en lugar
de _kaya'h_. Casi son sinnimas, pero la primera es muy de Balagts y
de los clsicos. As:

_Baquit baga niyaong cami mag hiualay_ (15. A Celia).

donde _baga_ est en lugar de _kaya_.

Por parecidas razones, _y ms especialmente_, porque no habra
verdadero dodecaslabo tagalo sino endecaslabo o alejandrino francs,
deben restablecerse en:

(ii) _Puso co,i, nanglambot sa malaquing habag_ (111).--_Nanglambot_
en lugar de _naglalambot_.

(jj) _Niyaong pagca tun~g sa calulunuran_ (128).--_Calulunuran_ en
lugar de _kalunuran_.

(kk) _Cundi ang uinica,i, "icao na umagao_ (227).--_Uinica,i,_ en
lugar de _wika'y_.

(ll) _Sinasariua mo ang sugat na lalng_ (234).--_Sinasariua_ en lugar
de _sinariwa_.

(ll ll) _Sa nagsasalita,i, tumugong banayad_ (261).--_Nagsasalita,i,_
en lugar de _nagsalita_.

(mm) _Cong magtotoo ma,i, marami ang dagdag_ (261).--_Magtotoo_ en
lugar de _magkatotoo_.

(nn) _Ay ang guniguning tacot nang calaban_ (262).--_Ang guniguning_
en lugar de _guniguning_.

() _Sa Crotonang baya,i, may balang sumira_ (265).--_Baya,i,_ en
lugar de _Reyno'y_.

(oo) _Ang itinatapon nang mahinhing titig_ (276).--_Itinatapon_ en
lugar de _itinapon_.

(pp) _At nang ma-iligtas ang buhay nang ibig_ (364).--_Ma-iligtas_ en
lugar de _maligtas_.

(qq) _Magca-casing-sinta,i, naraos nacasal_ (395).--_Magca-casing_ en
lugar de _magkasing_.

Y por las razones apuntadas ms arriba, y porque, o no hay pausa en
las palabras o partculas elididas, o, habindola, dbese elidir,
deben restablecerse en:

(rr) _Sa mucha,t, dibdib co,i, laguing dumidilig_ (102).--_Co,i,_ en
lugar de _kong_.

(ss) _Ang man~ga buto co,i, quita,i, sisintahin_ (107).--_Co,i,_ en
lugar de _ko_.

(tt) _Lipos nang pighati,t, saca tinutunghan_ (112).--_Pighati,t,_ en
lugar de _pighati_.

(uu) _Nitong nagagapus na cahambalhambal_ (128).--_Nagagapus_ en lugar
de _nakagapos_.

(vv) _Ang caniyang calong na calumbay-lumbay_ (140).--_Ang_ en lugar
de _nang_.

(xx) _Cundan~gan ang dusa,i, sa naualang casi_ (167).--_Dusa,i,_ en
lugar de _dusa_.

(yy) _Quisap mat lamang at agad babalic_ (168).--_At_ en lugar de
_ay_.

(zz) _Daho,i, malalanta munting di madilig_ (200).--_Malalanta_ en
lugar de _nalalanta_.

(aaa) _Sa gaua at uica,i, di mahuhulihan_ (210).--_Mahuhulihan_ en
lugar de _nahuhulihan_.

(bbb) _Larong buno,t, arns na quinaquitaan_ (223).--_Quinaquitaan_ en
lugar de _kakikitaan_.

(ccc) _Anopa,t, natapus yaong catoua-an_ (231).--_Natapus_ en lugar de
_matapos_.

(ddd) _Diua,i, lumilipad niyaring catiisan_ (241).--_Diyaring_ en
lugar de _yaring_.

(eee) _Pailag-ilagang parang baselisco_ (245).--_Ilagang_ en lugar de
_ilaga't_.

(fff) _Sucat na ang titig na matay sa iyo_ (245).--_Na_ en lugar de
_ang_.

(ggg) _Ay masayang muc-ha,i, may paquitang guiliu_ (246).--_Muc-ha,i,_
en lugar de _mukha't_.

(hhh) _Ang cabataan co,t, di cabihasahan_ (272).--_Co,t,_ en lugar de
_ko'y_.

(iii) _At ina-asahang iloloualhati_ (290).--_At_ en lugar de _na_.

(jjj) _Sa bayang Crotonang cubcob nang hilahil_ (299).--_Cubcob_ en
lugar de _kupkop_.

(kkk) _Nang man~ga nacubcob nang casacuna-an_ (306).--_Nacubcob_ en
lugar de _nakukob_.

(lll) _Yaong bayang hapo,t, bagong nacatighao_ (308).--_Nacatighao_ en
lugar de _natitighaw_.

(ll ll ll) _Na nacalimutan ang gauing matulog_ (311).--_Matulog_ en
lugar de _pagtulog_.

(mmm) _Si Adolfo lamang ang nagdalamhati_ (326).--_Nagdalamhati_ en
lugar de _nagpipighati_.

(nnn) _Noon di,i, tumulac sa Etoliang Reino_ (336).--_Di,i,_ en lugar
de _din_. Es frase muy de la poca. As tambin en _San Alejo_:

_Noon di,i, guinanap nila,t, iniraos_.

() _Pagdaca,i, nacobcob laquing caliluhan_ (337).--_Nacobcob_ en
lugar de _kinubkub_.

(ooo) _Imulat ang mata,i, sa sa candun~gan mo_ (345).--_Sa_ en lugar
de _na_.

(ppp) _Cahit bahag-y na macaquitang landas_ (351).--_Na macaquitan
n~g_ en lugar de _N~g makita ang landas_.

(qqq) _May anim na n~gayong taong ualang licat_ (360).--_N~gayong
taong_ en lugar de _taong n~gayong_.

(rrr) _Dumating n~ga rito,t, quita,i, na iligtas_ (369).--_Rito,t,_ en
lugar de _rito_.

(sss) _Cong icao,i, magbalic na may hocbong dala_ (386).--_Icao,i,_ en
lugar de _ikaw_.

(ttt) _Gayac na ang pus sa mag-patiuacal_ (387).--_Sa_ en lugar de
_na_.

Y por provincialismos impropios del poema, deben restablecerse en:

(uuu) _Cusang inilimbag sa puso,t, panimdim_ (6. _A
Celia_).--_Inilimbag_ en lugar de _inalimbag_.

(vvv) _Hindi sa anduca, at pagtatanquilic_ (102).--_Anduca_ en lugar
de _andukha_.

(xxx) _Naguisnan sa ama,t, inang nag anduca_ (180).--_Anduca_ en lugar
de _andukha_.

(yyy) _Inihin~ging tauad nang luha at daing_ (362).--_Inihin~ging_ en
lugar de _inahin~ging_.

Tales son las observaciones que nos ha sugerido el cotejo de las seis
ediciones mentadas ms arriba[49], basadas en principios de una
ortologa y mtrica tagala todava no escrita, pero que deducimos del
poema mismo y de los monumentos literarios tagalos que en parte
citamos, sin descender a la ortografa del poema, porque nos obligara
a reproducir aqu los 1708 versos de que consta el _Florante_. Para
sto ltimo no habr mejor que el texto mismo, al cual nos remitimos.
El texto de estas observaciones es el de la edicin de 1853; en ellas
nada hicimos ms que razonar lo que no viene razonado en el texto que
traducimos.

He aqu el resultado de dicho cotejo:

Con el texto de la edicin de 1853 concuerda el de las ediciones de
1875-A, 1875-B, 894 y 1901 en los prrafos:

(a), (b), (c), (d), (e), (f), (h), (j), (l),
(m), (), (p), (q), (r), (s), (t), (u), (v), (x),
(y), (aa), (bb), (dd), (ee), (ff), (hh), (ii),
(jj), (ll ll), (mm), (nn), (), (oo), (rr),
(ss), (tt), (uu), (xx), (yy), (zz), (bbb),
(ccc), (eee), (fff), (hhh), (iii), (kkk), (mmm),
(nnn), (), (qqq), (sss) y (ttt).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 75-B y 1894 en los prrafos:

(n), (z), (kk), (ll), (pp), (qq), (aaa),
(lll), (ooo), (vvv) y (xxx).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1901 en los
prrafos:

(g), (k), (gg), (ddd), (ll ll ll), (uuu) y
(yyy).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, 1875-B y 1894 en el prrafo:

(ll).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A, y 1875-B en el prrafo:

(ggg).

Con la de 1853 concuerdan las de 1875-A y 1901 en el prrafo:

(jjj).

Con la de 1853 concuerda la de 1875-A, en los prrafos:

(i) y (cc), y finalmente

Con la de 1853 concuerda la de 1906 en el prrafo:

(rrr).

En el prrafo (qqq), a las ediciones de 1875-B, 1894 y 1901 falta la
_g_; en el prrafo (sss), a la de 1901 falta la elisin; en el prrafo
(lll), la edicin de 1901 dice: _catitighao_; en el prrafo (ppp),
cada una de las cinco ediciones tiene versin distinta: la de 1853
dice: _na macaquitang_; las de 1875, A y B, dicen: _na maquitang_; la
de 1894 dice _na ang maquitang_; la de 1901, dice _na maquita ang_ y
la de 1906, dice _n~g makita ang_.

En resumen, de las 80 innovaciones al texto de 1853, 24 arrancan desde
la edicin de 1875-A en adelante; en el prrafo (ppp), cada una de las
seis ediciones de 1853, 1875-A, 1875-B, 1894, 1901 y 1906 trae versin
distinta; slo en el prrafo (rrr) concuerda la edicin de 1853 con la
de 1906, y las restantes en nmero de 54, son todas de la edicin de
1906.




CONCLUSIN

El _Florante_ es el mayor monumento de la lengua tagala en el perodo
de su tal vez nica madurez. Tal es esta madurez que, si descartamos
del perodo el _Florante_, la _Pasin_ de Aniceto de la Merced y
_Felisa y Urbana_ de Modesto de Castro, frutos los ms esplndidos del
perodo, todava nos quedarn el _San Raymundo, Sa Martir n~g Golgota_
y el _Kempis_, frutos tardos, en verdad, pero que en cualquiera de
ellos podra representarse dignamente la era, sin que monumento alguno
de poca anterior y posterior pueda aventajarles en magnificencia
literaria, no slo tagala, sino aun castellana de estas Islas.

Rigurosamente hablando, nunca tuvimos edad de oro del castellano;
seguimos an en pleno perodo de formacin y desarrollo. Nuestro
primer monumento en esta lengua, digno de tal nombre, fue el _Noli_, y
el _Noli_ se escribi fuera de las Islas. En puridad comenz la briosa
manifestacin del castellano cuando la Revolucin. Desde 1898 hasta el
da, fueron escritas ciertamente pginas admirabilsimas, tal vez
inmortales, para nuestro criterio. Pero de ellas, transcurridos dos
cuartos de siglo, cules quedarn y cules el juicio de la
posteridad, libre de la pasin y el inters del momento, confirmar?
Tal vez slo el _Noli_, porque le escudar la heroica glosa de la vida
inmaculada de su autor; quien precisamente consagr el poema.
Llegaremos a la edad dichosa, cuando al castellano amenaza ruina, y
el ingls, con una pujanza inquebrantable, clama por la arena como
pgil vigorizado con un nuevo leo de vida?

Sean cuales fueren los motivos polticos que tuvieron los primeros
conquistadores, siempre ser un hecho histrico y literario que, si el
castellano hubiese privado como medio de inteligencia y comunin
espiritual entre espaoles y filipinos, ningn dialecto, el tagalo
especialmente, habra tenido el progreso que tuvo, ni arribado al
estado de _lengua cultsima_, que, por sus monumentos, ya no ser
posible que perezca. _Si el propsito fue evitar as la emancipacin
de las Islas, el remedio fue seguramente contraproducente, porque,
elevado a lengua literaria, el dialecto no fue solamente idioma
exclusivo del hogar, sino vehculo poderossimo que fue circulando por
las Islas las ideas de emancipacin_. Es cosa averiguada que los
_precursores_ se valieron del tagalo para inundar las Islas de
minsculos evangelios y opsculos revolucionarios, que minaron por su
base el poder hispano en la Islas.

A partir de la emancipacin, y por obra del nuevo ambiente, la lengua
tagala ha venido a menos, y seguir viniendo todava ms a menos,
porque le disputan el imperio regional dos lenguas que casi vienen
monopolizando la opinin pblica de las Islas: la castellana y la
inglesa.

Con todo, los acentos del poema seguirn todava triunfando, mientras
el sentimiento nacional no desaparezca de las Islas. Y si el poema fue
la inspiracin constante de Rizal y de los llamados _precursores_ que
prendieron con una cadena de amor, y, como dira el autor de _San
Raymundo_, con _isang tali-taling sinta,t, pag ibig_ los sentimientos
y anhelos de la pasada generacin con los de la presente, el poema
tambin ser el que soldar los de la presente con los de la
generacin por venir. No conocemos otro poema que con un prestigio
potico insuperable tienda ms a fortificar y a elevar el carcter del
hombre, a dignificarle, a inspirarle espritu de sacrificio, de
tolerancia y de justicia y a alentarle en la senda de la vida para que
no desmaye y claudique hasta el fin, pues, como dijo otro poeta, "slo
merece la libertad y la vida quien ha de conquistarlas cada da". Por
todo sto, y porque Balagts fue profundamente humano, culminar en el
grupo sagrado reservado nicamente a los escogidsimos que supieron
interpretar con emocin y ternura los acentos de la naturaleza:

     _Quique pii vates el Phoebo digna locuti_.


NOTAS A PIE DE PGINA:

[1] Bosque intrincado fuera de la ciudad de Epiro, al lado del ro
llamado Cocito.

[2] _Febo_ el Sol, y as le llaman los poetas latinos y griegos.

[3] _Ciprs_, es rbol de monte, regularmente grande y recto; las
ramas tienden todas hacia arriba; as que tiene la figura de un
corazn; sus ramas las plantaban los antiguos en las sepulturas; de
aqu que su sombra ponga espanto.

[4] _Averno_, segn los poetas, el Infierno.

[5] _Plutn_, uno de los dioses de los gentiles, y, segn los poetas,
el rey del infierno.

[6] _Cocito_, ro de Epiro, regin de Albania, y, segn los poetas,
uno de los cuatro ros del infierno; as que son venenosas sus aguas.

[7] _Narciso_, un mancebo de singular hermosura, hijo de Cefisino y
Liriope, amado por las ninfas, pero que despreci a todas.

[8] _Adonis_, mancebo de peregrina hermosura, hijo natural de Cinirro,
rey de Chipre, habido de Mirhan, tambin hija suya; le am la diosa
Venus y fue muerto por un _Paguil_.

[9] _Oradas ninfas_, son diosas de los bosques, a quienes rinden
culto los gentiles antiguos; hermosas y de voces suavsimas, segn los
poetas.

[10] _Arpas_, son las diosas feroces de los gentiles; viven en las
islas llamadas Estropadas, y en el bosque situado al lado del ro
Cocito; tienen el cuerpo de pjaro; el rostro, de doncella; las manos,
encorvadas; las uas, afiladas; las alas, de paniqu, y mata el mal
olor del aliento.

[11] _Albania_, una de las grandes ciudades del imperio de Grecia.

[12] _Persia_, es reino grande del Asia, en poder de moros.

[13] _Aves nocturnas_, son aves de vista turbia durante el da, como
los _tiktik_, buhos, _bahaw_, paniqu, etc.

[14] _Furias_, son diosas del infierno, hijas de Aqueronte y de la
Noche; llmanse tambin Eumanidas, y son tres: Megera, Tisiphone y
Alecto; los cabellos parecen serpientes; si quieren encolerizar a
alguien, se arrancan un cabello-serpiente; lo introducen en el pecho
de su vctima, sin que lo sepa sta; entonces, la vctima se ciega de
furor, y desafiar ya todo peligro.

[15] _Marte_, dios de la guerra, hijo de la diosa Juno, que se
encaprich por una flor ofrecida por la diosa Flora. Dicen los poetas
que fue por vengarse de Jpiter, quien engrendr a Palas en el
cerebro, sin entenderse para nada con Juno, esposa de Jpiter. Marte
naci en Tracia y all creci.

[16] _Parcas_, diosas de la muerte y del destino del hombre; son tres,
segn los poetas; disponen de la vida del hombre y de la suerte de los
mortales. Clotho es la que cuida del telar; Luchesis, la hilandera, y
Atropos, la que corta el hilo de la vida.

[17] _Apolo_, hijo de Jpiter y Latona, hermana mayor de Diana. Vio la
luz en la isla Delos, y pasman su destreza y valor cuando mat a la
serpiente nombrada Pitn, que atribul a su madre. Segn los poetas,
fue el inventor y el que ense la Medicina, la Msica, la Poesa y el
Orculo; era el prncipe de las musas y de los pastores.

[18] _Secta_, es la creencia de cada cual; o la ley divina a que cada
uno presta obediencia, conocida generalmente por culto o religin.

[19] _Aurora_, hija del Sol y de la Luna. Segn los poetas, al
amanecer, abre la puerta del cielo, y cuando ya tiene enganchados los
caballos del Sol, lla es la que sale primero, y despus el Sol.

[20] _Crotona_, ciudad de Grecia Mayor, hacia Italia, cerca del mar de
Taranto, pueblo de la madre de Florante. Su muralla tiene de anchura
doce mil pasos.

[21] _Linceo_, rey de Albania en tiempo de Florante.

[22] _Buitre_, es una ave sumamente grande; come puramente cadveres
de animales. Dice el Autor, y todava otros que conocen  esta ave que
es de muy sutil olfato, con alcance de tres leguas.

[23] _Arcn_, (halcn), una ave grande que puede coger con sus garras
huesos de oveja, oso y otros animales del monte.

[24] Se llama _cupido diamante_ la joya que suelen poner las seoras
en la frente.

[25] El hijo del Sol es la Aurora.

[26] _Nyades_, son ninfas de los arroyos y ros que reciben culto de
los gentiles.

[27] _Lira_, es el instrumento usado por las ninfas y las musas en sus
canciones; arpa o vihuela.

[28] _Ninfas_, son diosas del agua, segn los poetas, seducen los
timbres de sus voces, y los sonidos de la lira que tocan.

[29] Los arroyos donde viven las nyades son sagrados para los
gentiles, y los veneran.

[30] _Atenas_, ciudad famosa de Grecia, fundada por el rey Cecrope;
metrpoli, adems, o fuente del saber y del valor.

[31] _Pitaco_, es uno de los famosos siete sabios de Grecia.

[32] Los hermanos _Polnice_ y _Eteocles_, hijos de Edipo, rey de
Tebas, y de la reina Yocasta, su madre y mujer a la vez.

[33] _Adrasto_, rey de la ciudad de Argos, una de las ms grandes
ciudades que se hallan bajo el control del imperio de Grecia; ayud a
Polnice en la lucha contra Eteocles, para arrebatarle la corona
dejada por Edipo.

[34] _Edipo_, hijo de Layo, rey de Tebas, y de la reina Yocasta. Al
salir Edipo del vientre de su madre su padre le entreg a un pastor
para que le matase, porque deca el Orculo de Apolo que, si se
hiciera hombre, dara muerte a su padre. De lstima el pastor, le
colg, cabeza abajo, en un rbol del monte; sus lloriqueos atrajeron a
Forbante, pastor de Polivio, rey de Corinto, y Forbante encomend su
cuidado a la reina Merope, mujer de Polivio; como no tena vstago la
reina, adopt a la criatura. Cuando espig Edipo, fue a Tebas, y en
sus correras lleg a matar a su padre, el rey Layo, a quien no
conoci, y se cas con su madre, que tampoco conoci; fueron sus hijos
Eteocles y Polnice, que lucharon hasta que sucumbieron por querer
hacerse de la corona.

[35] _Venus_, diosa del Amor y de la Belleza, hija de Jupiter y de
Diana, y, segun otros, surgida espontneamente de la espuma de mar.

[36] _Cupido_, dios del amor, hijo de Venus y de Marte.

[37] _Fama_, diosa venerada por los gentiles, y es quien difunde
cualquier hecho del hombre, bueno o malo; incomparable en velocidad y
de voz tonante.

[38] _Desjarretadera_, o sea _Medialuna_, as se nombra al estandarte
o bandera de los moros, porque viene pintada en ella una media Luna.

[39] _Emir_, gobernador o virrey de los moros.

[40] _Diana_, diosa hija de Jpiter y Latona, aficionada a la caza,
modelo de hermosura, y tiene control sobre las ninfas.

[41] _Houres_, doncellas hermossimas del Paraso creado por el
profeta Mahoma de los moros, prometidas por l para dar la felicidad a
los que de todo corazn crean en su errnea secta.

[42] En un oscuro y solitario bosque, donde el espinoso bejuco no
dejaba espacio, y donde era difcil a los rayos del sol visitar el
interior enmaraadsimo.

Grandes rboles ofrecan slo afliccin, tristeza y melancola: el
canto de los pjaros era un canto fnebre, hasta para los corazones
ms bulliciosos y alegres.

Todas las enredaderas que se enroscaban en las ramas de los rboles,
estaban cubiertas de espinas; la fruta era velluda, y el bosque
produca enfermedad a cualquiera que lo atravesaba de cerca.

Las flores de los enhiestos rboles tenan todas el color negro, a
guisa de adorno en el labio de las hojas, y su olor produca vrtigos,
como esos olores de fuerza sorprendente (_Ensayo de Gramtica
Hispano-Tagala_. Manila, 1878, pg. 288).

[43] El hombre de buenas costumbres--es lanzado al pilago de la burla
y de la intranquilidad; los honrados son enterrados--y sepultados sin
atad.

Pero los traidores y malvados--son entronizados;--a los perversos con
hbitos de fiera--se les ofrece perfumado incienso.

El mal y la felona yerguen sus frentes;--el bien, tmido inclina su
cabeza;--el derecho santo, acongojado y dbil--derrama silencioso
llanto.

La boca de donde emanan--la sabidura y la verdad--es atravesada--por
deshonrosa espada de muerte.

Si te da asco el verte en mi regazo--y te envenena el que no sea yo
cristiano--es para mi un remordimiento dejar de socorrerte--al verte
en tan lastimero estado.

Tu traje me revela--que eres de Albania y yo de Persia;--t eres
enemigo de mi secta--pero en la desgracia somos amigos.

Aunque soy moro, abrigo sentimientos de humanidad--me alcanza lo mismo
la ley divina;--en mi pecho est grabado--el mandamiento natural de
socorrer al desgraciado. (_Voces de Aliento, Cultura Filipina_, nm.
de Mayo de 1914, pgs. 936 y 937.)

[44]

Si te da asco verte en mi regazo
_y es veneno para tu corazn_ el que no sea yo cristiano,
es para m un remordimiento dejar de socorrerte
al verte en _tu_lastimero estado.
Tu traje _demuestra_
que eres de Albania y yo de Persia;
t eres enemigo de mi _pueblo_ y secta,
pero en la desgracia somos hermanos.
Aunque soy moro, _tengo corazn_;
me alcanza lo mismo la ley divina;
en mi pecho est grabado
el mandamiento natural de socorrer al desgraciado.

Conforme te eleves muy alto
as ser el ruido de tu cada

(_La herencia natural de los filipinos. Cultura Filipina_, nm. de
Marzo de 1915, pgs. 446 y 447 y THE PHILIPPINE REVIEW, Nm. 1, pg.
34).

[45] " ...crecida en el agua, se le marchitan las hojas a poco que no
se la riegue, la seca un momento de calor." (_Noli me tangere_. Berln
1887, pg. 39.)

[46]

Cuando vuelvo a evocar en mi memoria
de los amores la estacin que fue,
habr un amor que a todas horas viva
fuera de Celia que anid en mi ser?

Aquella Celia que me dio zozobras,
recelando su olvido merecer,
la que en el ancho pilago insondable
del infortunio sepult mi bien.

Me olvidar de repasar siquiera
de nuestro amor idlico el ayer?
La pasin que ella prodigme un tiempo,
las fatigas y penas que gast?

Huyeron los dulcsimos instantes,
quedando slo amor, cario fiel
que he de alentar sin fin, hasta que yazga
en el sepulcro mi marchita sien:

Ora que peno en mi orfandad a solas,
buscando alivio a mi dolor cruel,
voy leyendo en buen hora lo pasado
y en tu imagen encuentro mi placer.

En esa imagen que el pincel forjara
y se esculpi en el fondo de mi ser,
nica prenda que me dio en herencia
y hasta la fosa de guardar la habr.

Mi alma cruza las calles y los barrios
que sintieron las huellas de tu pie,
y en los remansos del Beata e Hilom
mi corazn discurre a tu merced.

Cuntas veces sentse mi memoria
en el mangal que nos mir una vez,
y al ver los frutos que coger ansiabas
recreaba mi hurfano querer!

Cuando estabas enferma, mis suspiros
iban a unimismarse con mi ser,
mis ayes son mi Cielo; el aposento
que va la lluvia a traspasar, mi Edn.

La persigo a tu sombra en el Makati
que la arrulla con plcido vaivn,
y en la graciosa orilla te adivino
sobre la piedra hollada por tu pie.

Parceme que torna y aparece
el tiempo que vol con rapidez,
cuando, al baarte, al agua te arrojabas
por no alcanzar la pleamar tu piel.

Parceme escuchar tu eterna frase:
_tres das ha los ojos no se ven_,
y con cierta alegra contestaba:
_tiene el mortal vicisitudes cien_.

Ya ves que nada escapa al pensamiento
que restituye la ilusin que fue;
por aorarla, corrern las lgrimas
a mares mientras gimo: Oh, hado cruel!

Dnde est, Celia, del vivir consuelo,
nuestra pasin no prosper, por qu?
do el tiempo aqul que una mirada suya
era mi dicha, fortaleza y fe?

Por qu no se tronch an mi pobre vida
cuando llegse el vnculo a romper?
Muerte mayor me brinda tu recuerdo
y no te olvido, Celia, hoy ni despus.

Esta pena insufrible que me acosa
y de t viene, oh, mi perdido bien!
estimul mi lengua a decir versos
y de un alma rimar el padecer.

Celia, mi Musa es balbuciente y torpe,
y triste el dejo de su voz, lo s;
cuando sufre torturas, slo canta,
llegue a tu odo y corazn su prez!

Rindo a tus plantas de mi erial cerebro
ste que brota manantial primer;
acgelo, si bien de gusto falto,
naci de un pecho en sus amores fiel.

Aunque la infieran crticas y agravios,
grande la accin por mis fatigas es,
y el galn al leerla, tu recuerdo
en un sollozo envale siquier.

Gayas Ninfas del Bay en la Laguna,
Sirenas, cuyo acento sabe a miel,
a vosotras mi Musa muy dolida
acude ansiosa a implorar merced.

Viniendo de las pampas y secanos,
mi arpa acompae mi cancin de hiel,
que narra que, aun segndose la vida,
quiero hacer inmortal mi fiel querer.

T, Celia, flor de la memoria ma,
M.A.R., que el nombre tuyo es,
ruega a Mara y su Divino Hijo
por tu siervo leal, que es F.B.

Con lema _Baclarea_fue presentada por el poeta Manuel Bernab en el
concurso abierto por "Aklatan Bayan" con motivo del 127. aniversario
del nacimiento de Balagts esta hermosa versin suya de la ofrenda _A
Celia_, y fue justamente premiada. _Feria de Novedades_, nm. de Mayo
6, 1915, pg. 68.

[47] Para simplificar las citas, las que vienen en parntesis (4 _A
Celia_) y (5 _Al Lector_), etc., deben entenderse por el verso o
versos de la edicin de 1853 que se hallan en las estrofas _4 de la
ofrenda A Celia_ y _5 del aviso al lector_; las que vienen simplemente
as: (19), (29), (38), (39), etc., etc., por los versos que se hallan
en las estrofas 19, 29, 38, 39, etc., etc., _del mismo poema_. No se
pierda de vista que las enumeraciones estrficas de la ofrenda, aviso
y poema son distintas.

[48] _Pagsuyong_ en lugar de _pagusyo_ y cuanto corra en adelante por
el mismo estilo debe entenderse que la primera palabra subrayada
_Pagsuyong_ es la del verso que se restaura de la edicin de 1853, y
la segunda palabra la del verso correspondiente de la edicin, o de
las ediciones que se repelen, cuya puntualizacin se ver ms
adelante.

[49] Las ediciones aqu cotejadas son:

Una de 1853 cuyo ttulo, segn nuestra copia manuscrita, es como
sigue:

     Pinagdaanang / Buhay / Ny Florante at Ny laura / Sa cahariang
     Alvania / Quinuha sa madlang cuadro Historico / o pinturang
     nagaasaby nang man~ga nang / yayari nang unang panahon sa Ymperio
     / nang Grecia at tinula nang ysang mato / uain sa versong Tagalog
     / Reimpreso en Manila / Ymprenta de los Amigos del Pais / de 1853
     /.

     Ms. en papel de arroz de 31 folios, en 4.o y en pergamino.

Otra de 1875, y como sigue:

     Pinagdaanang Buhay / ni / Florante at ni Laura, / sa Cahariang
     Albania / Quinuha sa madlang cuadro histrico o pinturang /
     nagsasabi sa man~ga nangyayari nang unang panahon / sa Imperio
     nang Grecia, / at tinula nang isang mato / uain sa versong
     tagalog. / Binondo: 1875. / Imprenta de M. Perez / Anloague, 6. /

     En 4.o de 56 pginas. En el texto: 1875 A.

Otra del mismo ao 1875, con igual tamao, ttulo, pie de imprenta y
nmero de pginas que la anterior, pero sin vieta en la portada y con
texto distinto. En el texto: 1875 B.

Otra edicin de 1894, casi idntica a la anterior, y con este pie de
imprenta: Manila. / Imprenta "Amigos del Pas" / Calle Real nm. 34,
esquina a la de Palacio / 1894.

Otra edicin de 1901, que es folletn de peridico de 59 pginas con
portada igual a la de las ediciones anteriores, y este pie de
imprenta: Manila / Limbagan ni Modesto Reyes at Ca. / 1901.

Y la ltima, es la conocida de 1906, interpolada en el cuerpo del
libro del Sr. Hermenegildo Cruz, intitulado _Kun sino ang Kumatha nang
"Florante."_



DEL MISMO AUTOR

1. MARCELO H. DEL PILAR.

2. LITERATURA TAGALA.

3. WENCESLAO E. RETANA.

4. ALGO DE PROSA.

5. CINCO NOTAS AL CAPTULO OCTAVO DE LOS "SUCESOS DE LAS ISLAS" del
Dr. Antonio Morga.

6. FILIPINOS Y FILIPINISTAS.

7. LOS ORGINES DE LA IMPRENTA FILIPINA.

8. EMILIO JACINTO.

9. EL TEATRO TAGALO.

10. CARTAS FAMILIARES DEL DR. RIZAL.

11. ESCRITOS INDITOS DEL DR. RIZAL.

12. INFLUENCIA DE LA POESA CASTELLANA EN LA INDGENA DE FILIPINAS.

13. TRINIDAD H. PARDO DE TAVERA.

14. NUESTRA LITERATURA A TRAVS DE LOS SIGLOS.

15. EPACTA PONCEVEYRENSE.

16. PROCESO DEL DR. JOS RIZAL.

17. PALOMICAS DE MI PALOMAR de F.A. de la Cmara.

18. IGNACIO VILLAMOR.

19. LA VIDA EN NUESTROS PUEBLOS de Gregorio Nieva.

20. SALVADOR RUEDA EN FILIPINAS.

21. RAFAEL DEL PAN.

22. MS SOBRE RIZAL.

23. D. MIGUEL MORAYTA.

24. COMO SE PERDI LA BATALLA DE BAGBAG.






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by Francisco Baltazar (AKA Francisco Balagtas)

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